Armando Esteban Quito

La abogada disidente del chavismo María Alejandra Díaz rompió el silencio y admitió este martes estar asilada desde el pasado mes de enero en la Embajada de Colombia en Venezuela por una «persecución» en su contra.

El Nacional

En un comunicado compartido en sus redes sociales, explicó que solicitó asilo en la residencia de la embajada colombiana el 11 de enero y dos días después fue notificada verbalmente de que fue concedido.

«Permanecí escondida hasta que el día 11 de enero de 2025, y estando aún bajo la persecución de la PNB antiterrorismo, me presenté en la residencia del Embajador de Colombia en Venezuela solicitando asilo diplomático frente al acoso del gobierno nacional. Fui recibida por el propio embajador y entrevistada por el segundo secretario, quien además es el abogado asignado al caso, quien me entrevistó y dejó asentada mi petición formal y el relato correspondiente», señaló la abogada disidente del chavismo.

Dijo que se le «pidió guardar silencio» sobre su situación y no opinar sobre política interna. «He cumplido cabalmente con mi palabra hasta el día de hoy, pues las condiciones han cambiado, a partir de la publicación del informe de la ONU sobre el patrón de persecución contra mi persona que pudo detectarse», señaló Díaz.

La abogada denunció además que, hace dos meses, fue notificada de que el régimen de Nicolás Maduro se niega a otorgarle un salvoconducto, debido a que, «según ellos», no existe ninguna persecución en su contra.

Ante ello, Díaz pidió a través del comunicado respeto a su «condición de asilada debido al peligro que representa salir de la residencia del embajador sin la debida protección» y que, en ese sentido, el régimen de Maduro «entregue el respectivo salvoconducto, en cumplimiento del derecho internacional».

También solicitó que, «en virtud de los convenios internacionales que rigen la materia del asilo y del convenio firmado a propósito de la creación de la zona binacional entre ambos países, y como muestra de una paz duradera que empieza por el respeto a las leyes internacionales, se le dé celeridad a la solución definitiva» de su caso.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

Esta semana se lleva a cabo en Washington DC la Conferencia de Líderes de Infanterías de Marina de las Américas (MLAC) 2025.

NTN24

Allí, representantes de más de veinte naciones de las Américas y otras regiones se reúnen para hablar de seguridad y cooperación naval en la región.

NTN24 está presente en el encuentro con una emisión especial de Club de Prensa Washington DC, en la que expertos analizan los retos de los que se hablan en la MLAC 2025.

Desde la capital estadounidense, el teniente general Leonard F. Anderson, comandante de la Fuerza Sur de la Infantería de Marina de Estados Unidos apuntó contra las Fuerzas Militares de Venezuela.

«Estoy seguro que los países vecinos de Venezuela verían al Ejército venezolano como una amenaza en la región, no es una nación estable», señaló.

Colectivos paramilitares atacaron la vigilia que los familiares y activistas del Comité de Madres en Defensa de la Verdad realizaban frente al TSJ en Caracas.

La Patilla

Las madres del Comité de Madres en Defensa de la Verdad, fueron golpeadas y robadas por un grupo de colectivos de al menos unas 70 personas; encapuchadas, con armas de fuego y objetos contundentes; mientras realizaban una vigilia frente al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) exigiendo la libertad de sus hijos.

Los contingentes de la PNB y del GAES que se encontraban cerca de la concentración se retiraron. Minutos después se presentó el grupo policial en motos y a pie, algunas personas encapuchadas y otras con la cara destapada.

Golpearon a las madres y a las personas presentes, incluyendo una madre con un bebé y una mujer embarazada.

Robaron carteras, documentos de identidad, teléfonos, llaves, una corneta y varias carpas; arrastrando por el piso a quienes no querían entregar sus pertenencias.

Denunciamos que la ausencia de resguardo a la manifestación, por parte de los organismos de seguridad, pudo haber propiciado este nuevo ataque a la protesta social.

Con la ausencia de atención demostrada por las autoridades del TSJ y la falta de resguardo a los manifestantes pacíficos, por parte de los agentes de la fuerza pública, las autoridades revictimizan a quienes tienen bastante tiempo denunciado serios abusos.

Las madres exigen al Ministerio Público iniciar una investigación inmediata de estos hechos; así como un pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo.

El ciudadano japonés Tsutomu Yamaguchi era hasta su muerte el único superviviente de las dos bombas atómicas que la fuerza aérea de los Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, según el doble certificado oficial que expidió en su favor el gobierno de Japón.

Por: Noticias de Navarra

Sin embargo, aunque sobrevivió largo tiempo, sufrió un cáncer a causa de las radiaciones recibidas por el que falleció el 4 de enero de 2010 a los 93 años.

Yamaguchi, ingeniero de profesión, se encontraba en Hiroshima de viaje de negocios el fatídico día de la explosión de la primera bomba nuclear de la historia lanzada sobre una población, a tres kilómetros de distancia resultando con quemaduras de gravedad en su cuerpo. Tres días después, cuando regresó a Nagasaki, su ciudad natal, revivió la experiencia de una detonación nuclear pero también salvó su vida.

Tsutomu Yamaguchi era uno de los denominados hibakusha (persona bombardeada, de hibaku, forma pasiva de baku (bomba o bombardeo); y de sha, persona), término con el que se designa a los supervivientes de los bombardeos nucleares a civiles en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Se calcula que oficialmente hay más de 360.000 hibakusha de los que la mayoría, antes o después, han sufrido desfiguraciones físicas y otras enfermedades provocadas por radiación tales como cáncer y deterioro genético, pero Yamaguchi ha sido el único que se salvó dos veces tras la masacre de las ciudades mártires japonesas.

El Bombardeo

Eran las 8,15 horas del 6 de agosto de 1945 cuando el bombardero B-29 de los Estados Unidos, bautizado Enola Gay por el nombre de la madre del piloto Paul Tibblets, lanzó sobre Hiroshima a Little boy (jovencito) como se llamó la primera bomba nuclear. El presidente Harry S. Truman declaró tras la misión que “aunque no se han conseguido los objetivos completos, ha sido un éxito”. “Soy muy feliz”, aseguran que dijo al informar a los estadounidenses.

Se calcula que en los primeros instantes la bomba mató a más de 140.000 personas, de una población de 450.000 habitantes, además de otros 70.000 heridos graves y la ciudad fue destruida en su totalidad. En dos kilómetros a la redonda, tras un ruido infernal y ensordecedor, y un centelleante resplandor que iluminó el cielo, la catástrofe fue absoluta, el fuego y el calor (5.000 grados centígrados) mataron instantáneamente a todos los seres humanos, animales y plantas en el epicentro de la explosión y no permaneció en pie ni una sola edificación.

Tres días después, el 9 de agosto, otra bomba atómica, bautizada Fat man (hombre gordo) lanzada sobre Nagasaki originó una devastadora explosión que acabó con la vida de 75.000 personas de forma inmediata, y otras tantas murieron por la radioactividad. Eran las 11,02 horas, y la ciudad quedó enteramente destruida.

Superviviente

Yamaguchi tuvo mala suerte: estuvo en Hiroshima y Nagasaki cuando explotaron las dos bombas atómicas, pero vivió hasta los 93 años para contarlo y dedicar su vida a contar su experiencia como “una lección de paz” para las futuras generaciones. “Ahora puedo contarles mi historia a las futuras generaciones, incluso después de muerto”, dicen que aseguró Yamaguchi tras obtener su segundo certificado de supervivencia.

Yamaguchi contaba desde años atrás la certificación hibakusha o superviviente de la explosión de Hiroshima, que garantiza a los ciudadanos japoneses una compensación del gobierno que incluye chequeos médicos y cubre los costos de funeral. Pero no fue hasta el día 24 de marzo de 2009 cuando el gobierno japonés reconoció que sobrevivió a la bomba de Hiroshima y también a la de Nagsaki, lo que no supuso que su compensación fuera incrementada.

Había nacido el 16 de marzo de 1916, era ingeniero de la empresa Mitsubishi y la única víctima con reconocimiento oficial sobreviviente de dos bombas atómicas. Tsutomu Yamaguchi dedicó los últimos años de su vida a contar su historia y se convirtió en un activista ejemplar contra la fabricación y aún más el uso de las armas nucleares. Veía su terrible experiencia como un destino y un “camino sembrado por Dios” para transmitir lo que pasó.​

Aunque es la única persona que ha sido reconocida oficialmente como superviviente de los dos ataques atómicos, el Museo de la Paz de Hiroshima calcula que pudieron existir 165 personas en las mismas circunstancias. Estos días se conmemora el bombardeo y se le recuerda.

Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 no solo destruyeron ciudades, sino que dejaron un legado de contaminación radiactiva que marcó el medio ambiente y la salud de las poblaciones afectadas.

MFM

La explosión inicial: Un medio ambiente devastado

El 6 de agosto de 1945, la bomba «Little Boy» explotó a 600 metros sobre Hiroshima, liberando una energía equivalente a 15 kilotones de TNT (ICAN). Tres días después, «Fat Man» detonó sobre Nagasaki con una potencia de 21 kilotones. Ambas explosiones generaron una bola de fuego de 4,000 °C y una onda expansiva que destruyó el 70% de los edificios en Hiroshima y el 40% en Nagasaki (Hiroshima Peace Memorial Museum). La «lluvia negra», una precipitación cargada de partículas radiactivas, contaminó suelos, ríos y cultivos, extendiendo la radiación a áreas rurales (RERF).

La radiación ionizante liberada por las bombas causó daños inmediatos. Según la OMS, entre el 15% y el 20% de las muertes en Hiroshima y Nagasaki se debieron a envenenamiento por radiación, con síntomas como náuseas, pérdida de cabello y hemorragias. La RERF documentó que el 90% de los médicos y enfermeras en Hiroshima murieron o resultaron heridos, dificultando la atención a las víctimas. En términos ambientales, la radiación afectó la flora y fauna: un estudio de la Universidad de Hiroshima encontró que los árboles a menos de 2 km del epicentro mostraron daños genéticos, aunque algunos, como el alcanforero del templo Hosenji, sobrevivieron milagrosamente.

A largo plazo: La persistencia de la radiación

Inicialmente, se creyó que la radiación desaparecería en 20 años, pero estudios posteriores revelaron efectos más duraderos. La RERF reportó un aumento del 46% en casos de leucemia entre los hibakusha expuestos a altas dosis de radiación, con picos entre 1950 y 1960. Otros cánceres, como los de tiroides y pulmón, aumentaron en un 12% hasta los años 80 (The Lancet). Aunque la radiación de fondo en Hiroshima y Nagasaki es hoy similar a los niveles naturales (ClicKoala), la «lluvia negra» dejó residuos radiactivos en el suelo que afectaron cultivos y agua durante décadas, según la Universidad de Nagasaki.

A pesar de los rumores de que nada crecería en Hiroshima durante 75 años, la naturaleza mostró resiliencia. La adelfa, una planta venenosa pero resistente, fue la primera en florecer tras el bombardeo (ClicKoala). Hoy, el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima es un oasis verde, y la UNESCO lo reconoce como un símbolo de recuperación. Sin embargo, la ONU advierte que el riesgo de contaminación radiactiva persiste en otros contextos, como las pruebas nucleares en el Pacífico, que han dejado ecosistemas dañados.

La contaminación radiactiva de Hiroshima y Nagasaki nos enseña que las armas nucleares no solo destruyen en el momento, sino que alteran el equilibrio ambiental por generaciones. La ICAN estima que aún existen 13,000 armas nucleares en el mundo, un recordatorio de la urgencia de prevenir su uso. Antes de cerrar los ojos esta noche, pensemos en la adelfa que floreció entre las ruinas: un símbolo de que, incluso tras la devastación, la vida encuentra un camino, pero solo si protegemos nuestro planeta.

Las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki han influido profundamente y durante décadas en la cultura japonesa, inspirando desde el aliento atómico de Godzilla o las historias en los mangas. El título en japonés del manga Astro Boy es Átomo poderoso, mientras que otros animes famosos como AkiraNeon Genesis Evangelion y Ataque de los titanes muestran explosiones a gran escala.

Por: Kyoko Hasegawa y Katie Forster – Infobae

“Atravesar un sufrimiento extremo” y exorcizar un trauma es un tema recurrente en la producción cultural japonesa, y esto fascina al público mundial, comenta William Tsutsui, profesor de Historia en la Universidad de Ottawa. Las bombas estadounidenses lanzadas en agosto de 1945 causaron alrededor de 140.000 muertos en Hiroshima y 74.000 en Nagasaki.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las historias de destrucción y mutaciones se asocian al temor a las frecuentes catástrofes naturales y, después de 2011, al accidente de Fukushima. Si bien algunos poemas “describen el terror puro causado por la bomba atómica en el momento en que fue lanzada”, muchas obras abordan el tema de forma indirecta, confirma la escritora Yoko Tawada.

En su libro El emisario, publicado en Japón en 2014, Tawada se centra en las secuelas de una gran catástrofe, inspirándose en las similitudes entre las bombas atómicas, Fukushima y la “enfermedad de Minamata”, un envenenamiento por mercurio debido a la contaminación industrial en el suroeste de Japón desde la década de 1950. “No se trata tanto de una advertencia como de un mensaje para decir: las cosas pueden empeorar, pero encontraremos la manera de sobrevivir”, explica Tawada.

Dar rostro a “miedos abstractos”

Godzilla es sin duda la creación más famosa que refleja la compleja relación entre Japón y la energía nuclear: una criatura prehistórica despertada por ensayos atómicos estadounidenses en el Pacífico. “Necesitamos monstruos para dar forma y rostro a miedos abstractos”, afirma Tsutsui, autor del libro Godzilla en mi mente (no traducido al español).

“En la década de 1950, Godzilla cumplió ese papel para los japoneses, con la energía atómica, con las radiaciones, con los recuerdos de las bombas atómicas». Muchos salieron llorando del cine después de ver a Godzilla arrasar Tokio en la película original de 1954. El tema nuclear está presente en las casi 40 películas sobre Godzilla, pero a menudo no se destaca en las tramas.

“Al publico estadounidense no le interesaban mucho las películas japonesas que reflejaban el dolor y el sufrimiento de la guerra y que, en cierto modo, hacían referencia negativa a Estados Unidos y a su uso de las bombas atómicas», según Tsutsui. Pese a todo, la franquicia sigue siendo muy popular, y Godzilla Resurge tuvo un gran éxito en 2016. La película se percibió como una crítica a la gestión de Fukushima.

Lluvia negra

Lluvia negra, novela de Masuji Ibuse de 1965 sobre la enfermedad y la discriminación causadas por la radiación, es uno de los relatos más conocidos sobre el bombardeo de HiroshimaIbuse no era un superviviente, lo que alimenta un “gran debate sobre quién tiene legitimidad para escribir este tipo de historias”, explica Victoria Young, de la Universidad de Cambridge.

Kenzaburo Oe, escritor y premio Nobel de Literatura en 1994, recopiló testimonios de supervivientes en Cuadernos de Hiroshima, una colección de ensayos escritos en la década de 1960. Oe optó deliberadamente por el género documental, señala Yoko Tawada. “Se enfrenta a la realidad, pero intenta abordarla desde un ángulo personal”, incluyendo su relación con su hijo discapacitado, añade.

Tawada vivió en Alemania durante 40 años, después de crecer en Japón. “La educación antimilitarista que recibí hacía pensar a veces que solo Japón fue una víctima» durante la Segunda Guerra Mundial, cuenta. “En lo que respecta a los bombardeos, Japón fue una víctima, sin duda», pero “es importante tener una visión global” y tener en cuenta las atrocidades que también cometió.

De niña, las ilustraciones de los bombardeos atómicos en los libros le recordaban a las descripciones del infierno en el arte clásico japonés. “Me llevó a preguntarme si la civilización humana no era en sí misma una fuente de peligros”, subraya. Desde esta perspectiva, las armas atómicas no serían tanto “un avance tecnológico como algo que acecha en el seno de la humanidad”.

En diálogo con el programa La Tarde de NTN24, Gustavo Tovar, activista de derechos humanos y director de la película ‘La Peste’ reveló que hay una “gran fractura interna” en el régimen venezolano y que “cada día el circulo chavista que sigue a Maduro es más pequeño”.

NTN24

Tovar no escatimó en descalificar al sector opositor, entre ellos Henrique Capriles, que ha instado a buscar un diálogo con Nicolás Maduro. “Es un sinsentido del cual no vale la pena ni hablar”, dijo.

“Son sanguijuelas frente al espejo roto de la historia venezolana actual. Es muy relevante que se signa humillando y sigan buscando favores y dádivas y mantener su statu quo en Venezuela”, subrayó.

A su vez, señaló que “pasarán a la historia como unas piltrafas que han complicado este momento de lucha tan digno y decidido que han venido desarrollando María Corina Machado y Edmundo González”.

Asimismo, desarrolló su postura sobre la necesidad de hacer una revolución en Venezuela para sacar del poder a Nicolás Maduro.

“Hemos empleado todas las alternativas democráticas, republicanas, institucionales y no violentas para tratar de liberarnos de un régimen criminal, asesino y narcotraficante, y la respuesta ha sido dramática para nuestra nación”, señaló.

“El chavismo le ha declarado junto a Irán, Rusia y Cuba la guerra la venezolanidad, a la fraternidad venezolana, a la historia de Venezuela”, añadió.

En ese sentido, reveló que “muchas de esas fuerzas (que responden a Maduro) se están aliando a esta intención de liberar el país”.

“Hay una gran fractura interna, pareciera que no, pero te puedo confirmar que la hay. Muchas de estas fuerzas paramilitares del chavismo han entrado en conversación para articular una fuerza común y neutralizar las fuerzas que sí todavía responden al chavismo”, sostuvo Tovar

“Cada día el círculo chavista que sigue a Maduro y Diosdado Cabello es más pequeño”, destacó.

Entre las muchas creencias médicas de dudoso éxito que se practicaban en Europa durante la Edad Media, hay una que destaca por macabra: un remedio conocido como mumia, que como su nombre sugiere, se fabricaba con restos de momias.

Por: National Geographic Historia

Por absurdo que parezca, su uso se extendió durante al menos cinco siglos y se usaba para todo tipo de padecimientos, desde el dolor de cabeza o la indigestión hasta la peste bubónica. Y sobra decirlo, sin ningún efecto.

Pero, ¿de dónde venía la creencia en un remedio tan absurdo? Probablemente de un error de traducción o de interpretación a la hora de describir un remedio que realmente existía. Durante la Edad Media, los dominios del Islam y en particular Persia eran el lugar del mundo donde la medicina estaba más avanzada. Los médicos persas utilizaban un remedio conocido como mumiya, una especie de betún usado como cicatrizante en heridas y fracturas de huesos. De su parecido con el término latín mumia (momia) y con las resinas que los antiguos egipcios utilizaban para embalsamar a sus difuntos probablemente surgió el error.

Resulta difícil pensar que alguien con conocimientos médicos no viera la diferencia, así que es más probable que el equívoco se produjera en la traducción de textos árabes, seguramente a causa de alguien que no había visto la mumiya y tomara la parte por el todo, interpretando mumia como la momia completa y no como las resinas. Además, el remedio se introdujo en Europa durante el siglo XII, lo cual coincide con la época de las Cruzadas y una mayor accesibilidad de manuscritos árabes para los traductores y copistas europeos.

EL REMEDIO MISTERIOSO

De hecho, los propios traductores no se ponían de acuerdo sobre que era exactamente la mumia; y a medida que pasaba el tiempo la idea iba volviéndose cada vez más extraña. Por poner algunos ejemplos, en algunos documentos figura como “una especia que se encuentra en los sepulcros de los muertos” (Matthaeus Platearius, siglo XII); mientras que en otros se describe como “el líquido exudado por los muertos, mezclado con los aloes” (Gerardo de Cremona, inicios del siglo XIV). El concepto fue degenerando hasta convertirse en “la carne embalsamada de un muerto” (Giovanni da Vigo, inicios del siglo XVI) e incluso “el cuerpo de un hombre que no tuvo una muerte natural, sino que murió de forma violenta con un cuerpo libre de enfermedades” (Paracelso, también en el siglo XVI).

El remedio que se dispensaba en las boticas europeas – antecesoras de las farmacias – era tan poco coherente como las descripciones precedentes: en algunos casos se trataba de resinas extraídas de las momias, mezcladas con especias; en otros, de restos humanos pulverizados. Al principio se “importaban” auténticas momias egipcias, pero finalmente las autoridades del país prohibieron esa práctica, por lo que la “materia prima” fue sustituida por cadáveres embalsamados de forma reciente – a menudo, reos ejecutados – para que parecieran verdaderas momias.

Venezuela es el único país de América Latina que tiene más de 100 militares considerados presos políticos. La persecución a militares institucionales y a sus familias ha sido una constante en los últimos 10 años, “evolucionando en una represión sistemática cada vez más violenta”, revela el informe, al que tuvo acceso Infobae, de la organización Familiares de Presos Políticos Militares en Venezuela (FPPM), que dirige Molly De La Sotta.

Por: Sebastiana Barráez – Infobae

La persecución se ha extendido a su familia inmediata, “hasta el punto de mantener en prisión a hijos, madres, esposas, parejas, hermanas y familiares para generar terror y forzar declaraciones de supuestos magnicidios y conspiraciones que involucren a dirigentes políticos de la oposición, periodistas, defensores de derechos humanos y otros militares inconformes”.

Destaca el informe que muchos de los militares detenidos, «han sido presentados ante los jueces ‘visiblemente torturados’. Hasta ahora, no hay investigación de las denuncias de torturas y mucho menos los responsables han sido detenidos”.

La organización Familiares de Presos Políticos Militares en Venezuela (FPPM-Ve) da cuenta en su informe de lo ocurrido hasta diciembre 2024, destacando que aun cuando hay víctimas que han identificado a sus torturadores ante el juez, “ninguno ha recibido asistencia médica especializada posterior a las torturas”, y algunos han desarrollado estados depresivos tan fuertes que han intentado el suicidio.

La organización FPPM, que dirige Molly De La Sotta, hermana del Capitán de Navío Humberto De La Sotta, quien estuvo en manos de la DGCIM durante cinco años, 4 meses y once días, “registra 124 presos políticos militares activos y retirados, detenidos en sótanos y celdas infrahumanas en diferentes centros de reclusión”.

Hasta el 2018, a la mayoría de los militares se les imputaba delitos de instigación a la Rebelión en Tribunales Militares, “pero a partir de la Causa del Dron (intento de magnicidio) en agosto del 2018, militares activos y retirados son presentados en Tribunales de Terrorismo sobresaliendo los delitos de: Terrorismo, Magnicidio, Asociación para delinquir, por los cuales han recibido sentencias de hasta de 30 años de prisión”.

Las perturbadoras cifras

FPPM-Ve sostiene en su informe cifras alarmantes, por ejemplo, “el 100% de los casos de militares detenidos, se hicieron sin orden de aprehensión. El 100% fue detenido por organismos de inteligencia. El 100% ha sido objeto de desaparición forzada de corto plazo. El 100% fue objeto de tortura física y psicológica”.

Así mismo, “el 48% tiene defensor público, como única opción de defensa. El 80% no ha tenido acceso al expediente”.

Sin juicio “por más de 9 años hay un militar; por más de 7 años, 8 militares; por más de dos años, dos militares y sentenciados a 30 años de prisión por traición a la patria hay 27 militares”.

“La mayoría de los militares que ya están sentenciados, estuvieron en ‘prisión preventiva’ por más de 3 años, antes de iniciarse el juicio”.

“Quince militares detenidos tienen Medidas Cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ninguna se ha cumplido”.

“Tres militares tienen decisión favorable para su libertad del Grupo de Trabajo de Detenciones arbitrarias de las Naciones Unidas y han sido ignoradas”.

El 70% de los militares están recluidos en 2 grandes Centros Penitenciarios: El Centro Nacional de Procesados Militares (Cenapromil) en Ramo Verde, estado Miranda y El Rodeo I, dependiente del Ministerio Penitenciario.

Cuatro militares detenidos tienen doble nacionalidad (Italia, Portugal y Chile) sin que se les permita la protección consular ni las debidas visitas consulares.

Delitos imputados más frecuentes: Instigación a la Rebelión (61), Traición a la Patria (57), Asociación para delinquir (54), Terrorismo (46), Sustracción de efectos de las FANB (38), Motín (26), Conspiración (19) y Conspiración con gobierno extranjero (15).

Lea la nota completa siguiendo este enlace a Infobae

El exteniente coronel del Ministerio del Interior (MININT), Jorge Luis Vega García, fue arrestado en la mañana de este martes en Estados Unidos, según confirmó a Martí Noticias el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).

Martí Noticias

Vega García, conocido por prisioneros políticos como “Veguita”, ingresó legalmente al país el 20 de enero de 2024 por el Aeropuerto Internacional de Tampa, Florida, amparado en el programa de Parole Humanitario.

En Cuba, dirigió los centros penitenciarios Agüica y Canaleta, en la provincia de Matanzas, y es señalado por múltiples testimonios como uno de los represores más temidos del sistema carcelario.

La detención ocurre tras un reportaje de Martí Noticias que recogía las denuncias de expresos políticos como Benito Ortega Suárez, Pablo Pacheco Ávila, Blas Giraldo Reyes y Fidel Suárez Cruz, quienes lo acusan de orquestar torturas físicas y psicológicas, golpizas, confinamientos prolongados y represalias contra opositores encarcelados durante la llamada Primavera Negra de 2003.

El arresto de Vega García también llega meses después de que el congresista cubanoamericano Carlos Giménez solicitara formalmente su deportación en una carta dirigida a la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. La misiva incluyó evidencia documental que vincula al exoficial con el aparato represivo del régimen cubano.

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