Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Eran las siete de la mañana , y el aroma del café recién hecho ya se mezclaba con el frío aire de aquel amanecer en el pequeño pueblo de Bacău, Rumania en 1991. Vasile Gorgos, de 63 años, se preparaba para otro día de trabajo. Ganadero desde que tenía uso de razón, su vida giraba en torno a los viajes para cerrar tratos sobre la venta de ganado. Vasile no era un hombre de sorpresas; su rutina era tan predecible como el ciclo de las estaciones. Limpio y planchadosu conjunto de pantalones oscuros y una chaqueta de lana verde colgaba siempre del perchero junto a la puerta, listo para cualquier negociación que surgiera.

Por: Sol de María – Infobae

Aquella mañana, como tantas otras, recibió una llamada que lo convocaba a cerrar un negocio en un pueblo cercano. No era extraño, pero lo que sí lo era, es que Vasile, al salir de casa, no se despidió con el usual “volveré para la cena”. Solo dijo que no tardaría. Y, como de costumbre, compró su boleto de tren en la estación, un trayecto que conocía de memoria, Ploiești–Bacău. Nada en su rostro sugería que este día fuera a ser distinto.

Pero ese día, Vasile no volvió.

La familia comenzó a inquietarse cuando la noche cayó y él no regresó. Al día siguiente, la preocupación se transformó en angustia. Su esposa, su hija, y hasta los vecinos, acostumbrados a verlo cada tarde al volver de sus viajes, sabían que algo no andaba bien. Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses, y luego en años. La casa que antes resonaba con la actividad de un ganadero laborioso quedó en silencio, interrumpido solo por las visitas ocasionales de familiares y amigos, que venían a consolar, a ofrecer ayuda, o simplemente a compartir el dolor.

Los intentos de encontrarlo fueron en vano. Cada pista se desvanecía, cada testimonio era un callejón sin salida. Con el tiempo, la búsqueda cesó, y su familia, desgastada por la incertidumbre y el dolor, tuvo que aceptar lo impensable: Vasile Gorgos no volvería.

Bacău, el pequeño pueblo donde todos se conocían, quedó marcado por la ausencia de Vasile. En las tiendas, en la estación de tren, se hablaba en susurros de su desaparición. ¿Qué le había pasado al hombre que nunca faltaba a casa? ¿Por qué aquel día, aquel viaje, fue distinto a todos los demás?

Pero, lo que nadie sabía entonces era que esta no sería una historia de desaparición común. Porque 30 años más tarde, en una tranquila tarde de agosto, la misma puerta que él cruzó aquella mañana de 1991 volvería a abrirse para recibir al hombre que todos creían perdido para siempre.

La aparición de Vasile Gorgos

Tal como informó România TV News, uno de los medios televisivos más grandes del país europeo, el 29 de agosto de 2021 en la casa de la familia Gorgos, las luces estaban encendidas, pero el ambiente era más bien sombrío. 30 años habían pasado desde la desaparición de Vasile, y aunque el dolor había menguado, un vacío silencioso permanecía.

Entonces, cerca del anochecer, un ruido rompió esa tranquilidad. Un coche se detuvo frente a la casa, algo inusual en un lugar donde casi todos los vecinos se conocían y no esperaban visitas a esa hora. El motor ronroneó unos instantes antes de apagarse. Desde la ventana, alguien de la familia observó con curiosidad el vehículo extraño, preguntándose quién podría ser.

La puerta del coche se abrió lentamente, y lo que ocurrió a continuación dejó a todos atónitos: un anciano, con andar vacilante, comenzó a bajar. Llevaba puesta una chaqueta de lana verde, la misma que Vasile Gorgos había usado el día en que desapareció, tres décadas atrás. Las manos del anciano temblaban ligeramente mientras intentaba orientarse, mirando a su alrededor con una expresión de desconcierto.

La puerta de la casa se abrió de golpe. Uno de los familiares, con el corazón palpitando en el pecho, se lanzó al exterior. No podía ser él. No después de tanto tiempo. Pero ahí estaba: el hombre que, contra todo pronóstico, había regresado. Vasile los miró con la misma mirada de hace 30 años, pero había algo en sus ojos, una especie de niebla que nublaba sus recuerdos.

El anciano tenía la misma ropa que vestía cuando desapareció. Incluso el boleto de tren en el bolsillo, aquel que compró para el viaje que nunca terminó, Ploiești–Bacău, ahora desgastado por el tiempo, pero intacto. Los años no parecían haber dejado huella en la vestimenta, ni en su billetera, que contenía algunas monedas viejas y un billete arrugado.

Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, el coche, que permanecía con las luces apagadas, arrancó bruscamente, dejando una nube de polvo en el aire. Nadie alcanzó a ver al conductor. No hubo tiempo de hacer preguntas, de pedir explicaciones. El vehículo se perdió en la distancia, dejando solo el eco del motor y un sinfín de preguntas sin respuesta.

La familia, conmocionada, rodeó a Vasile. Había lágrimas en los ojos de su hija, ahora una mujer de mediana edad, que apenas podía articular palabra. “¿Dónde habías estado todo este tiempo?”, preguntó. Pero Vasile, con una voz serena pero ausente, solo pudo responder: “En casa. Siempre estuve en casa.”

Nada tenía sentido. 30 años habían pasado, pero para Vasile, parecía que solo habían transcurrido unas horas desde que se marchó. Las preguntas se acumulaban en la mente de sus familiares. ¿Cómo era posible que no recordara nada? ¿Quién lo había cuidado todo este tiempo? ¿Y por qué, después de tres décadas, volvía con la misma ropa, con el mismo boleto, como si el tiempo no hubiera pasado?

La confusión reinaba en la casa. Pero antes de pensar en respuestas, Vasile fue llevado al interior, donde, por primera vez en 30 años, la puerta se cerró con él dentro. Había vuelto, pero con su regreso, las sombras de un enigma más profundo se cernían sobre la familia Gorgos.

Qué sucedió con Vasile Gorgos

Al ingresar a la casa, Vasile Gorgos fue recibido por una mezcla de emociones que sus familiares no podían controlar. La alegría de verlo vivo se entrelazaba con una profunda inquietud. La hijade Vasile, que había pasado tres décadas entre el dolor y la resignación, le apretó las manos con fuerza, como si temiera que desapareciera de nuevo. El anciano, sin embargo, parecía no entender la urgencia en esos gestos.

Según detalla România TV News, se sentaron alrededor de la mesa del comedor, el mismo lugar donde tantas veces habían esperado noticias de su paradero. Vasile, ahora un hombre de 93 años, observaba cada rincón de la casa con una calma desconcertante. “¿Te sientes bien, papá?”, le preguntó su hija, tratando de ocultar la desesperación en su voz.

“Sí, sí, estoy bien. Solo un poco cansado”, respondió él con esa misma serenidad que parecía desconectada de la realidad que lo rodeaba. Pero sus ojos, aunque algo nublados por la edad, reflejaban una claridad que hacía difícil de creer que estuviera desorientado.

La familia decidió no esperar más y lo llevaron de inmediato a un hospital cercano para una revisión completa. Los médicos, sorprendidos por su caso, lo sometieron a una serie de pruebas. Su cuerpo, aunque frágil por la edad, no mostraba signos de abuso ni de malnutriciónSu salud era sorprendentemente buena, algo casi imposible de creer después de tres décadas de desaparición. Solo había algunos problemas neurológicos menores, pero nada fuera de lo común para alguien de su edad.

Lo más desconcertante fue su memoria. Vasile recordaba claramente a su familia, su hogar, e incluso el día en que partió para ese fatídico viaje en 1991. “Estaba en casa”, repetía, como si para él el tiempo no hubiera transcurrido de la manera en que lo había hecho para todos los demás. Sin embargo, no tenía ningún recuerdo de lo que había sucedido durante esos 30 años. Ni un solo detalle, ni un solo nombre, ni un solo lugar.

La familia y los médicos intentaron hacerlo recordar, le hablaron de eventos importantes, de la tecnología que había cambiado, de los familiares que habían fallecido en su ausencia. Pero nada parecía encender una chispa en su memoria. Para Vasile, el tiempo se había detenido el día que salió por última vez de su hogar.

A medida que pasaban los días, su familia se daba cuenta de que obtener respuestas sería más difícil de lo que imaginaban. ¿Cómo podía alguien regresar después de tanto tiempo sin envejecer más que lo esperado, sin señales de haber sufrido, y con una memoria tan selectiva?

Las noches eran las peores. La hija de Vasile a menudo se encontraba a sí misma en la cocina, incapaz de dormir, mirando fijamente la puerta que su padre había cruzado después de 30 años. Cada ruido en la casa la hacía saltar. ¿Y si volvía a desaparecer? Pero Vasile permanecía en su habitación, durmiendo tranquilo, como si nada hubiera pasado.

Los días se convirtieron en semanas, y la familia, aunque agradecida por su regreso, no podía ignorar el misterio que lo envolvía. El caso de Vasile se convirtió en un tema recurrente en las conversaciones del pueblo, en los titulares de los periódicos locales, y hasta en redes sociales. Todos querían saber la verdad, pero Vasile, con su memoria rota, no podía ofrecer respuestas.

Teorías y misterios

Las semanas posteriores al regreso del ganadero no trajeron la paz que su familia había esperado. En lugar de respuestas, lo que obtuvieron fue un torrente de especulaciones, teorías y rumores que solo aumentaron el misterio. La historia de su desaparición y su inexplicable reaparición comenzó a circular más allá del pequeño pueblo de Bacău, alcanzando titulares nacionales e internacionales.

Una de las primeras teorías que surgió fue que Vasile había decidido, por razones desconocidas, dejar su vida atrás. Quizás había encontrado un lugar donde empezar de nuevo, donde nadie lo conociera, donde pudiera vivir en paz. Algunos sugirieron que tal vez había formado una nueva familia, o que había querido experimentar una vida completamente diferente. Pero esta teoría no explicaba por qué habría regresado sin ningún recuerdo de esos 30 años, ni por qué volvía con la misma ropa y el mismo boleto de tren en el bolsillo.

Otros comenzaron a tejer hipótesis más oscuras. Algunos hablaban de un posible secuestro, tal vez a manos de alguien que lo mantuvo cautivo durante todo ese tiempo. Pero, ¿cómo es que no mostraba signos de maltrato? ¿Y cómo podía ser que, tras tantos años, regresara en tan buen estado de salud? La idea de que había sido objeto de experimentos comenzó a ganar terreno en las conversaciones. En un país que había vivido bajo el régimen comunista de Ceaușescu, las historias de desapariciones misteriosas y experimentos secretos resonaban con fuerza.

Fue entonces cuando se empezó a hablar del Bosque Hoia Baciu. Situado al oeste de Cluj-Napoca, en la región de Transilvania, este lugar era famoso por ser un foco de fenómenos inexplicables. El bosque, conocido como el “Triángulo de las Bermudas de Transilvania”, había sido escenario de múltiples desapariciones, avistamientos de ovnis y eventos paranormales. Se decía que las personas que entraban al bosque experimentaban una pérdida de tiempo, saliendo con la sensación de que solo habían pasado unos minutos cuando, en realidad, habían pasado horas, días o incluso más tiempo.

¿Podría ser que Vasile hubiera caído en uno de estos fenómenos? Aunque la idea parecía sacada de una novela de ciencia ficción, muchos en el pueblo comenzaron a considerarla seriamente. El Bosque Hoia Baciu se había convertido en un lugar de leyendas y miedos, y la reaparición de Vasile, con su falta de recuerdos y su estado aparentemente inalterado, encajaba demasiado bien en esas historias.

Los investigadores y periodistas que llegaron a Bacău se encontraron con una familia que, aunque agradecida por el regreso de Vasile, estaba atrapada en un torbellino de preguntas sin respuesta. Los vecinos, por su parte, contribuían a alimentar las teorías. Algunos afirmaban haber visto luces extrañas en el cielo la noche en que Vasile regresó, otros aseguraban que el coche que lo dejó en casa tenía un aspecto “fuera de este mundo”.

Mientras tanto, Vasile continuaba viviendo su vida con una extraña normalidad. A pesar de todas las preguntas, a pesar del misterio que lo rodeaba, él seguía afirmando que siempre había estado en casa. Sus palabras eran inquietantes, una y otra vez repetía lo mismo, como si para él, el tiempo realmente no hubiera pasado.

El Bosque Hoia Baciu y sus historias continuaron siendo un punto de referencia para explicar lo inexplicable, pero la falta de pruebas concretas dejó a la familia Gorgos y a todos los que seguían el caso en un estado de incertidumbre. El regreso de Vasile trajo consigo una carga de preguntas que, con cada día que pasaba, se volvían más difíciles de responder. El pueblo, y quizás el mundo entero, se quedó esperando una explicación que quizás nunca llegaría.

Los días transcurrían lentamente en Bacău. Aunque la vida exterior retomó su ritmo habitual, en el interior de la casa de Vasile las cosas eran diferentes. El pueblo observaba desde lejos, con una mezcla de respeto y temor. El misterio de Vasile había dejado una marca en la comunidad, y aunque los rumores y las especulaciones continuaban, la atención mediática que alguna vez fue abrumadora, comenzó a desvanecerse. Los periodistas, atraídos inicialmente por la extraña historia, encontraron nuevos temas que cubrir, y los vecinos se resignaron a aceptar que el caso nunca tendría una explicación clara.

El tiempo avanzó y, con él, la salud de Vasile comenzó a deteriorarse. Los pequeños olvidos que al principio parecían normales para alguien de su edad se volvieron más frecuentes, más preocupantes. Los problemas neurológicos, diagnosticados poco después de su regreso, se hicieron más evidentes. A veces no reconocía a su hija, o se perdía en sus propios pensamientos, mirando fijamente el boleto de tren que siempre llevaba consigo, como si estuviera buscando respuestas en ese pequeño trozo de papel gastado por el tiempo.

El pueblo seguía su vida, pero el caso de Vasile Gorgos continuaba siendo una historia recurrente en las conversaciones. Se había convertido en una leyenda local, una de esas historias que se cuentan en voz baja, en las noches frías, cuando el viento susurra entre las ramas de los árboles y las sombras parecen cobrar vida. La casa de los Gorgos, antes un lugar común, ahora era vista con una mezcla de curiosidad y miedo. La familia, por su parte, había aprendido a convivir con el misterio, aunque nunca del todo en paz.

Un año después de su reaparición, Vasile se fue a dormir temprano una noche de otoño, después de haber murmurando algo mientras observaba el viejo boleto de tren. A la mañana siguiente, su hija lo encontró en su cama, con la expresión más serena que había visto en él desde su regreso. Vasile había fallecido durante la noche, en silencio, llevándose con él las respuestas que todos habían buscado desesperadamente.

El funeral de Vasile reunió a todo el pueblo. La iglesia estaba llena, y las miradas de los presentes reflejaban tanto respeto como incomprensión. El enigma de su desaparición y regreso quedó sin resolver, pero su muerte trajo consigo un extraño alivio. La familia Gorgos, aunque devastada por la pérdida, encontró en ese adiós una especie de cierre, una aceptación tácita de que algunas preguntas nunca tendrían respuesta.

Después del funeral, la casa de los Gorgos volvió a su habitual silencio. La hija de Vasile guardó el boleto de tren en una pequeña caja de madera, junto con otras pertenencias de su padre. El misterio de Vasile Gorgos, aunque ahora parte del pasado, seguía vivo en la memoria de su familia y en las leyendas del pueblo. Pero con su muerte, la necesidad de respuestas se desvaneció lentamente, dejando en su lugar una calma resignada.

El pueblo de Bacău continuó con su vida, y con el tiempo, la historia de Vasile se convirtió en una de esas historias que se cuentan a las nuevas generaciones, con un tono de asombro y un toque de miedo, como un recordatorio de que hay misterios que el tiempo nunca resolverá.

Kurt Cobain tenía siete años cuando dejó de ser feliz. La separación feroz de sus padres, Wendy y Don, fue la dolorosa puerta de salida de una infancia en la que, contaría después en sus diarios y en algunas entrevistas, la había pasado bien. Pero cuando ese matrimonio entre ella, ama de casa, y él, trabajador de una maderera, llegó a su fin, la serenidad de Cobain se terminó. Lo tuvo tan claro, lo sufrió tanto, que por esos días escribió “Odio a mamá, odio a papá. Mamá y papá se odian. Estoy triste en una pared de su habitación.

Por: Julieta Roffo – Infobae

Casi veinte años después, el 4 de marzo de 1994, en un hotel de Roma, el músico tomó unas cincuenta pastillas de Rohypnol mezcladas con champagne y le dejó a Courtney Love una nota que decía así: “Prefiero morir antes que atravesar otro divorcio”. La noche anterior había discutido -una vez más- con su esposa y madre de Frances Bean, su hijita de un año y medio. En su nota no hablaba de algún divorcio que hubiera transitado con una pareja anterior; hablaba del divorcio que lo había puesto a sufrir como nunca antes: el de Wendy y Don. Un mes y un día después de esa nota, Cobain escribió otra nota. La última.

El 5 de abril de 1994, hace exactamente treinta años, el músico se suicidó de un escopetazo en la cabeza. Su cuerpo fue encontrado tres días después por el electricista al que Cobain había contratado para que instalara alarmas y sensores que espantaran a los acosadores que merodeaban su casa. Ni su esposa, ni su madre, ni sus compañeros de banda sabían dónde estaba y nadie se sorprendió ante la tragedia. Nevermind, la obra maestra con la que Nirvana conquistó el mundo y con el que su líder se convirtió en la última grandísima estrella de rock del siglo XX, ya llevaba vendidas 30 millones de copias.

Nirvana fueron Cobain, Novoselic y Grohl. Se convirtieron en la banda más trascendente del grungeNirvana fueron Cobain, Novoselic y Grohl. Se convirtieron en la banda más trascendente del grunge

En el principio

Antes de ese primer divorcio que le marcó la vida, el pequeño Cobain fue uno de esos niños pródigos que a los cuatro años sorprendía a su familia por sus dotes para tocar el piano. Lo de cantar, a los cuatro, ya no era una sorpresa para ningún pariente: Kurt lo hacía desde los dos.

Crecía junto a su hermana, Kimberly, en el seno de una familia en la que había datos que todavía no habían hecho sonar las alarmas: la depresión era un padecimiento entre varios de sus integrantes. Dos tíos abuelos y un bisabuelo de Cobain se habían suicidado. Y aunque la armonía entre su madre y su padre en casa era su fuente de serenidad, las cosas no estaban fáciles en la escuela de Aberdeen, la pequeña ciudad del estado de Washington en la que creció. Es que sus compañeros empezaban a acosarlo con los códigos que, algunos años después, se definirían sin duda como un caso de bullying.

Espíritu adolescente

Después de la separación de sus padres, Cobain pasó un tiempo viviendo con su mamá y con su nueva pareja, que más de una vez lo golpeó, incluso hasta fracturarle huesos. Vivió también un tiempo con su papá, en un trailer en el terreno de la casa de sus abuelos. Vivió entre ellos dos no sólo porque iba y venía de convivir con uno o con el otro, sino porque estaba sumergido en un ex matrimonio que terminó muy mal y que no ahorraba en agresiones. Wendy, por ejemplo, ensuciaba con caca las cartas que todavía llegaban a nombre de Don antes de enviárselas a su nueva vivienda.

La violencia que circulaba entre sus padres y la que la nueva pareja de su madre le hacía sentir física y psíquicamente no fue la única que padeció en esos años. Además de todo ese dolor, vio cómo ese padrastro golpeaba a Wendy, que en algún momento compró armas para, en caso de considerarlo necesario, defenderse a los tiros de su pareja.

Kurt y su hermana Kimberly crecieron en Aberdeen, Washington. APKurt y su hermana Kimberly crecieron en Aberdeen, Washington. AP

En ese escenario, a sus 14 años, Cobain recibió una cámara Súper 8 como regalo y empezó a rodar algo así como sus propias películas. A los 15, por ejemplo, filmó un corto casero. Se llamó nada menos que Kurt comete puto suicidio y en las imágenes se ve a la futura estrella global haciendo de cuenta que se corta las venas con una lata de gaseosa y, casi como en tono shakesperiano, actuando su agonía y su final con todo el dramatismo posible. Tenía 14 años y, nadie lo sabía entonces, ya había vivido la mitad de su vida.

Fueron esos los años en los que, al dolor por el divorcio de sus padres, se sumaron los dolores abdominales que acompañarían a Cobain hasta el final de su vida. Algunos años después, hablaría sobre ese padecimiento así en el diario que, más o menos erráticamente, llevaba: “Por favor Dios: que se vayan a la mierda los discos exitosos. Lo único que quiero es que esta misteriosa e inexplicable enfermedad lleve mi nombre. Y el título de nuestro nuevo álbum doble será El Síndrome Cobain. Una ópera-rock acerca de vomitar jugo gástrico, acerca de ser casi un anoréxico, un chico grunge de Auschwitz. Y va estar acompañado con un video de mi última endoscopia”.

Nunca nadie pudo darle un diagnóstico concreto sobre esos dolores, lo que acrecentaba las posibilidades de que su origen fuera psicosomático. Pero fueron esos dolores los que lo acercaron a los opiáceos: la cumbre de esa relación tóxica llegaría con la adicción de Cobain a la heroína, que lo acompañaría hasta el día de su suicidio. Antes de dispararse, el músico consumió una dosis de esa sustancia.

El nacimiento del mito

Hubo un tío importante en la vida de Kurt Cobain. Fue el que, a ese adolescente que había sido un niño de los que a los cuatro saben cómo tocar un piano, le regaló su primera guitarra. Cuando un músico llega al nivel de éxito y fama que alcanzó Cobain, esa primera guitarra se convierte en la piedra fundacional de un mito.

Kurt Cobain empezó a tocar el piano a los cuatro años y en la adolescencia se sumergió por completo en la música.Kurt Cobain empezó a tocar el piano a los cuatro años y en la adolescencia se sumergió por completo en la música.

Tal vez para hacer crecer su aura mágica y misteriosa fue que, en algunas entrevistas, Kurt omitió el regalo del tío y, en vez de eso, contó que había comprado su primera guitarra con la plata que recaudó vendiendo las armas que habían pertenecido a su madre. Hay algo de cierto y algo de falso en eso, según reveló el periodista Charles Cross en la biografía Heavier than heaven, para la que hizo más de cuatrocientas entrevistas y accedió al diario de Cobain y a las cartas que el músico escribía pero no mandaba.

Lo que hay de cierto es que efectivamente, tras una reconciliación melodramática con su pareja, la madre de Kurt decidió deshacerse de las armas que había comprado para dispararle en caso de que él la atacara de nuevo: las tiró al río. Con ayuda de su hermana, al otro día Kurt fue a buscarlas y las vendió. Lo falso es que compró una guitarra. En realidad compró un amplificador.

La escena punk crecía alrededor de Cobain, que formaba bandas y, después de que su mamá lo echara, rotaba por las casas de sus amigos o por lo de alguna novia. Llegó a contar, ya convertido en estrella, que había dormido bajo un puente, a metros del curso de un río. También se trató de una exageración para alimentar el mito, pero sí es cierto que durmió en palieres de edificios y en la guardia del hospital en el que había nacido, simulando tener algún familiar internado.

La música ocupaba un lugar cada vez más central en su vida y fue justamente la música lo que lo cautivó una de las tantas veces que fue a la casa de un amigo y escuchó el sonido punk que venía desde la pieza de un hermano de ese amigo: ahí dentro estaba Krist Novoselic. Ninguno de los dos lo sabía, pero no faltaba mucho para que juntos formaran Nirvana, la banda que hizo que el mundo entero se asomara a ver de qué se trataba el grunge pero que, sobre todo, pudo encarnar la rabia, la desesperación y el hartazgo de toda una generación.

Cobain en una gira de Nirvana en Europa, en 1991. (photo by Frans Schellekens/Redferns)Cobain en una gira de Nirvana en Europa, en 1991. (photo by Frans Schellekens/Redferns)

Un graffiti, un himno

Ahí donde los ochenta se convertían en los noventa, Tobi Vail era una de las músicas que había fundado la banda Bikini Kill, además de una referente feminista. Era además la novia de Kurt Cobain, y usaba desodorante de marca Teen Spirit. Kathleen Hannah, compañera de banda de Vail, acusó recibo de cómo el aroma impregnaba a ese rubio de ojos que había conquistado a su amiga. En el baño de Kurt escribió: “Cobain huele a ‘Teen Spirit’”.

Lo que pasó después es de dimensiones globales y este dato lo ilustra bien: el 12 de enero de 1992, Nevermind destronó nada menos que a Dangerous, de Michael Jackson, y se volvió el disco más escuchado de los Estados Unidos. “Smells like teen spirit”, la canción que abría ese disco, condensa en el riff de la guitarra de Cobain toda esa rabia y esa angustia que Nirvana encarnaría para millones. Y en caso de que el riff no fuera suficiente (que lo era), alcanza con ver el videoclip del tema: Cobain, Novoselic y Dave Grohl convierten un colegio secundario en un pogo en el que vale romper cualquier guitarra y, sobre todo, en una catarsis.

El mismo día que Nevermind se impuso ante Michael Jackson, Nirvana llegó a un escenario consagratorio para la cultura popular estadounidense: el de Saturday Night Live. Lo hizo de la mano de un disco que empezaba a desplegar su fuerza arrolladora y que, con los años, la revista Rolling Stone ubicaría 6º en su ranking de los 500 álbumes más importantes de toda la historia. Esa ola que estaba en plena formación terminaría llevándose puesto a su líder, y la primera señal fue instantánea.

Kurt Cobain y Courtney Love se casaron y fueron padres de Frances Bean: ambos padecieron adicciones a los opiáceos. (Photo by Lindsay Brice/Getty Images)Kurt Cobain y Courtney Love se casaron y fueron padres de Frances Bean: ambos padecieron adicciones a los opiáceos. (Photo by Lindsay Brice/Getty Images)

Un tsunami de éxito que arrastró a su protagonista

Ese 12 de enero de consagración absoluta Kurt Cobain no festejó. Se fue a dormir con Courtney Love y, en algún momento de la noche, se inyectó una dosis letal de heroína. Love lo encontró tirado a un costado de la cama, sin respirar. Como si se tratara de la escena de Pulp Fiction en la que el personaje interpretado por John Travolta resucita al que encarna Uma Thurman con una inyección de adrenalina en el pecho, Love empapó a Cobain con agua helada y le golpeó el tórax hasta que el músico respiró de nuevo. Estaban inaugurando una escena que, con algunas variantes, se repetiría.

En 1993, en una noche que se volvería mítica y también un presagio, Cobain exigió que el MTV Unplugged de Nirvana se ambientara con lirios, velas y una araña de cristal. Cuando la productora de esa presentación le preguntó si quería algo así como un funeral, Kurt respondió que sí, que algo así como un funeral.

El 18 de noviembre de ese año, con una pedalera de efectos y un amplificador que alejarían el de Nirvana de otros shows acústicos producidos por MTV, la banda brindó una presentación brillante después de dos ensayos caóticos y que anunciaban lo peor. Tal vez lo más conmovedor de esa presentación sea a dónde hace llegar la voz Cobain en la última canción, que se llama “Where did you sleep last night” y que es un clásico de la cultura folk estadounidense creada por algún autor anónimo hacia 1870 y popularizado por Leadbelly a mediados del siglo XX. Cuando Cobain terminó de cantar esa canción, MTV le pidió a Nirvana que grabaran algún bis. Cobain contestó que no, que no podía dar nada más, y cualquiera que escuche ahora mismo la versión de esa noche va a salir de esos minutos de canción convencido de que no se puede ir más allá de una interpretación como esa. Que no hay más después de algo así.

0 seconds of 6 minutes, 51 secondsVolume 0%Nirvana toca el tema con que cierra su Unplugged para MTV: «Where did you sleep last night» («Dónde dormiste anoche»)

Esa no fue la última presentación de Nirvana en vivo. Pero sí fue la última gran aparición de la banda: MTV emitió el Unplugged el 16 de diciembre de 1993 y, menos de un año después, con Cobain ya muerto, el show ya estaba editado como CD para amortiguar la circulación pirata de esas versiones inolvidables. Que el músico se suicidara apenas unos meses después convirtió a esa noche en un mito, en una despedida a la que se puede volver on demand, y en un fetiche. El famoso cárdigan verde oliva -y con agujeros de cigarrillos- que Kurt vistió esa noche se subastó muchos años después por 334.000 dólares. Y la guitarra que usó, una Martin D-18E de 1959, se remató por 6,3 millones de dólares: la más cara que se haya subastado.

Los intentos que fallaron y el que no

El último show que dio Nirvana fue el 1º de marzo de 1994 en Munich, en un predio que había sido un hangar de aviones. Terminó antes de lo previsto: Cobain estaba especialmente deprimido, su adicción a la heroína pasaba por una instancia aguda y, esa noche, además, padecía una bronquitis y una laringitis que impactaban especialmente en su voz.

Además, el show estuvo atravesado por un repentino corte de luz que obligó a interrumpirlo. Para que los minutos sin suministro eléctrico pasaran más rápido, Novoselic dijo en chiste: “No estamos tocando en un enorme estadio de Munich esta noche. Nuestra carrera está en franco retroceso. Estamos en la puerta de salida. El grunge está muerto. Nirvana se ha acabado”. Kurt Cobain no iba a subirse de nuevo a un escenario, pero era imposible saberlo.

La gira europea de promoción de In Utero, el disco que le siguió a Nevermind, estuvo a punto de darse por terminada. Para que la decisión no fuera tan drástica, Cobain, Novoselic y Grohl decidieron suspender algunas de las presentaciones y seguir el tour en Italia. Kurt viajó a Roma con Courtney Love y con Frances Bean, y fue allí que se produjo la intoxicación con Rohypnol y alcohol, y la advertencia de Cobain: no iba a pasar por otro divorcio.

De vuelta en Seattle, donde vivían -y donde había explotado el grunge de la mano de Nirvana, Pearl Jam, Stone Temple Pilots y Alice in Chains, entre otras bandas-, Love tuvo que acudir a la Policía ante una nueva escena de un posible suicidio. El 18 de marzo llamó al 911 porque Cobain estaba encerrado en una habitación con un arma de fuego. A los oficiales él les dijo que no tenía pensado matarse, y que estaba escondido (¿y armado para defenderse como su mamá de su segundo marido?) tras una pelea con su esposa.

Novoselic, Grohl, los productores de Nirvana y Love organizaron algo así como una intervención para instar al músico a que se internara en una clínica de rehabilitación. Courtney haría también un tratamiento, después de contar en una entrevista con Vanity Fair que ambos habían consumido heroína durante el embarazo y después de que, por un mes, los servicios sociales les quitaran la custodia de Frances Bean.

Cobain aceptó y viajó a Los Ángeles para internarse en el Exodus Recovery Center. Durante dos días se mostró predispuesto a involucrarse con el tratamiento e incluso recibió la visita de Frances, que llegó hasta el centro de rehabilitación con su niñera. Jugaron un rato y no se vieron nunca más. En su tercera noche allí, el músico pidió que le convidaran un cigarrillo, salió a fumarlo al patio y, cuando nadie lo veía, trepó la medianera, saltó a la calle, tomó un taxi, se bajó en el aeropuerto y voló a Seattle.

Ni Courtney, ni Novoselic, ni Grohl, ni su madre ni los productores de Nirvana supieron de él: no había manera de ubicarlo. Love llegó a contratar un detective privado que no tuvo reparos en sospechar de ella como la causa de todos sus males, algo que se replicaría en miles de fanáticos de la banda y que huele al desprecio con el que fue tratada durante años Yoko Ono, acusada nada menos que de disolver a Los Beatles, entre otros males.

Kurt Cobain con Frances Bean, su hija. En su carta suicida aseguró que la vida de ella sería mejor sin él (Instagram)
Kurt Cobain con Frances Bean, su hija. En su carta suicida aseguró que la vida de ella sería mejor sin él (Instagram)

El electricista que encontró a Cobain se llamaba Gary Smith. Lo primero que pensó cuando vio algo así como un cuerpo en el invernadero de la casa a la que había llegado y en la que no le atendían el timbre fue que se trataba de un maniquí. Pero miró más, vio un hilo de sangre, llamó a la Policía. Era 8 de abril y los oficiales encontraron enseguida los documentos de Cobain cerca de su cadáver: los había dejado para que el reconocimiento del cuerpo no fuera un problema. Las pericias determinaron que se había suicidado el 5 de abril.

Las últimas palabras

Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera tocando rock. Simular que lo estoy pasando 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que marcar tarjeta antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese (y sigo intentándolo, creéme, Señor, pero no alcanza)”, dice, entre muchas otras cosas, la carta suicida que dejó Cobain cerca suyo en el invernadero de su casa.

La dirigió a Boddah, el amigo invisible que lo acompañaba durante su infancia, y dedicó las últimas líneas a los amores de su vida. “No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como hice yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general (…) Frances y Courtney, estaré en su altar. Por favor, Courtney, seguí adelante por Frances. Por su vida, que será mucho más feliz sin mí. LAS AMO. ¡LAS AMO!”.

Cuando tenía 14 años, en la época en la que interpretó dramáticamente su suicidio en un cortometraje casero, Kurt Cobain le contó a su amigo John Fields sus planes, que Fields nunca olvidaría y que también le contaría al biógrafo Charles Cross. “Voy a ser una estrella de rock, rica y famosa, y después me voy a suicidar en el momento de mi mayor gloria. Como Jimi Hendrix”, sentenció el que sería el último gran ícono del rock del siglo XX. Cumplió con todo. Murió a los 27 años. Llevaba veinte sin poder sentirse bien. Hace treinta que es una leyenda, y alcanza con escucharlo cantar alguna de las canciones en las que dejó todo para entender por qué.

Un grupo de venezolanos escuados de la deportación por el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) presentó el miércoles una demanda contra la administración de Trump por su decisión de revocar la prórroga de esa protección.

CNN

Este mes, el Departamento de Seguridad Nacional puso fin a lo que se conoce como TPS en una serie de medidas para eliminar las protecciones temporales para ciertos inmigrantes. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, decidió no conceder una prórroga del TPS, revirtiendo una decisión tomada por el Departamento en tiempos de Biden y dejando a unas 600.000 personas en el limbo.

Se prevé que en abril expire el TPS de unos 350.000 venezolanos, lo que los expone a la deportación, y que otros 250.000 lo pierdan en septiembre.

La demanda, presentada ante el Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Distrito Norte de California, argumenta que la decisión de la secretaria era “ilegal por múltiples razones”.

“Incluso si el Departamento de Seguridad Nacional tuviera tal autoridad, las razones proporcionadas por la secretaria para anular la prórroga son arbitrarias y caprichosas, contrarias a la ley, pretextuales, y se desvían inexplicablemente de la práctica pasada en violación de la Ley de Procedimiento Administrativo (APA)”, afirma la demanda.

Los demandantes están representados por la National Day Laborer Organizing Network (NDLON), las fundaciones ACLU del Norte y Sur de California y el Center for Immigration Law and Policy (CILP) de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

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“Ha llegado la hora de perfeccionar nuestra Constitución”, dijo el gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, el pasado 15 de enero, ante el Parlamento de mayoría chavista.

Por: Nicole Kolster / La Voz de América

Maduro pretende reformar la Carta Magna de Venezuela, vigente desde 1999 y que impulsó su mentor político, el fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013), quien ya había introducido actualizaciones al texto en 2009 para reelegirse indefinidamente.

“Es el momento preciso” para “una gran reforma histórica que adapte la Constitución de 1999 a los nuevos tiempos, con ideas nuevas para el avance, la transición a la nueva modernidad”, agregó Maduro durante un acto protocolar que duró más de dos horas.

El gobernante venezolano entregó entonces al Parlamento el primer borrador de la reforma, que abarca unos 80 artículos. No leyó ninguno de ellos. Hasta ahora, ningún funcionario ha informado con detalle sobre qué normas constitucionales buscarán cambiar.

¿Qué cambios persigue?

En todo caso, el líder chavista sí ofreció un vistazo a grandes rasgos de las propuestas y adelantó que esta reforma incluye una modificación de la estructura del Estado.

Habló de la “ampliación y perfeccionamiento de la democracia”, a través de “la incorporación del poder comunal, social y popular” a los tres niveles de poderes existentes —nacional, regional y municipal—.

Todo esto ocurre en medio de los cuestionamientos a su última reelección en unos polémicos comicios donde tanto el oficialismo como la oposición se atribuyen la victoria.

El Centro Carter ratificó está semana que el proceso electoral del pasado 28 de julio no cumplió con los estándares internacionales y no puede considerarse democrático.

El gobierno de Maduro ha rechazado en varias ocasiones los informes sobre el proceso, elaborados por organizaciones independientes como el Centro Carter, aunque aún no presenta pruebas concluyentes de la ventaja del gobernante sobre su principal oponente, el opositor Edmundo González, considerado como presidente electo por varios países.

La propuesta de reforma impulsada por el oficialismo venezolano incluye además “penas draconianas” – o sanciones excesivamente severas- a eventuales amenazas externas e internas para el país.

“Aún hoy se mantienen las conspiraciones (…) No es tolerable”, continuó Maduro.

“En la Constitución debe quedar explícito y claro que Venezuela no tolerará de ninguna manera, ninguna una amenaza fascista (…) o de cualquier característica y debe ser penada de la manera más draconiana que pueda estipularse”.

El término “fascista” es usado frecuentemente por Maduro y su administración para referirse a la oposición que lidera María Corina Machado, que lo acusa de “robarse” las elecciones presidenciales del año pasado.

En otro tema, Maduro también busca diseñar un nuevo modelo económico “no dependiente, autosuficiente” y el engranaje constitucional “a la luz de los nuevos términos globales”.

Figuras a cargo

La elaboración del documento de la reforma estará a cargo de figuras claves del chavismo, entre ellos, el fiscal general Tarek William Saab, la vicepresidenta Delcy Rodríguez y su esposa Cilia Flores. También participan el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y la máxima autoridad del Poder Electoral, Elvis Amoroso.

En 90 días esta comisión tiene previsto presentar las modificaciones, que luego deberán ser aprobadas en un referendo que no tiene fecha definida.

En 2017, en medio de una crisis política y económica sin precedentes, Maduro convocó a una Asamblea Constituyente para “pacificar” el país en medio de esa ola de protestas que exigían su salida.

Sin embargo, esa instancia, que permaneció dos años en funciones y que se declaró como plenipotenciaria; cesó sin haber tocado ni un punto ni una coma de la Constitución.

De cualquier forma, estos cambios a la constitución están en manos de un solo sector del país, que está alineado a Maduro. Una fracción de la oposición ya ha alertado de los peligros que esto representa. Pero el grueso del grupo está concentrado en la demanda de reconocimiento a Edmundo González como presidente electo, y no ha fijado una postura conjunta.

En la víspera del primer aniversario del asesinato en Chile del exmilitar venezolano Ronald Ojeda, el abogado de su familia dijo a EFE que hay “indicios serios” para sospechar del chavismo y aseguró que el crimen sirvió para mandar el mensaje a los opositores de que “nadie está a salvo”.

EFE

“El crimen de Ojeda no tiene precedentes en Chile, se llevó a cabo con una sofisticación desconocida hasta ahora”, afirmó Juan Carlos Manríquez en su despacho en Santiago.

Disidente del régimen de Nicolás Maduro y asilado político en Chile, Ojeda fue secuestrado el 21 de febrero de 2024 por un grupo de hombres vestidos como agentes policiales chilenos.

Las cámaras del edificio captaron como lo sacaban en calzoncillos de su apartamento en el centro de Santiago y su cadáver fue hallado diez días después, sepultado debajo de un bloque de cemento, a las afueras de la capital.

Sospechas del chavismo

Hasta el momento han sido detenidos en Chile, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos varios miembros de una facción de la banda de origen venezolano Tren de Aragua, pero falta por determinar “quiénes fueron los autores intelectuales y cuánto se pagó por este crimen”, apuntó Manríquez.

La familia del exteniente, añadió el letrado, ha defendido siempre la participación del chavismo y ha dicho que el crimen forma parte de “un plan sistemático de persecución y eliminación de opositores políticos, en cuya planificación e incluso ejecución pudieran haber participado agentes estatales altamente preparados”.

“No se trata solo de un homicidio horrendo, sino de un plan de eliminaciones selectivas en distintas partes de las Américas”, insistió el abogado.

El Ministerio Público chileno también sospecha del chavismo y a finales del pasado enero desveló que un testigo señaló a Diosdado Cabello, actual mano derecha de Maduro, como la persona que encargó y pagó el crimen.

“No han podido encontrar a los asesinos, si ellos jorungan (hurgan) van a encontrar a los asesinos facilito”, declaró la noche del miércoles Cabello en su programa de televisión sobre un caso que ha provocado un frontal enfrentamiento entre ambos países, que apenas mantienen relaciones bilaterales.

El Gobierno del presidente Gabriel Boric avala la tesis de la Fiscalía chilena y ya ha dicho que recurrirá a la Corte Penal Internacional (CPI) si se confirma la participación de Cabello.

“La Fiscalía cuenta hasta ahora con indicios criminalísticos serios (…) Hay al menos tres testimonios, más otras evidencias indirectas, que señalan que miembros de la organización estaban en contacto directo con autoridades políticas o militares venezolanas”, agregó el abogado sobre una investigación que es de carácter reservado y que se extendió durante seis meses más.

“Generaba miedo e irritación”

De 32 años, Ronald Ojeda era parte de un grupo de militares disidentes autodenominado Movimiento por la Libertad y la Democracia, contrarios al “secuestro de las Fuerzas Armadas para una causa política” y que negaban la autoridad de Maduro como presidente y comandante en jefe, explicó Manríquez.

Fue arrestado por las autoridades venezolanas en abril de 2017 junto con otros tres militares, pero logró escapar.

Un año después, Maduro publicó un decreto en el que degradó y expulsó sin juicio previo a 24 oficiales, entre ellos el propio Ojeda.

Ya en Chile, el exmilitar alcanzó cierta notoriedad cuando en noviembre de 2022 se manifestó de rodillas y con una bolsa en la cabeza frente al Palacio de la Moneda contra el chavismo y se convirtió en “un nombre emergente en la resistencia de la diáspora venezolana, particularmente en los cuerpos jóvenes armados”, aseguró Manríquez.

“Era una persona que generaba demasiada irritación y miedo en las estructuras políticas que ordenaron, según la Fiscalía, perseguirlo y ejecutarlo (…) Había miedo de que lo que Ojeda significaba y defendía siguiera creciendo”, añadió.

En 2023, el Gobierno chileno le concedió asilo político y, según su familia, ahí comenzó su condena.

Además de dar con los autores intelectuales del crimen, su viuda pide investigar si “por negligencia, desidia, mala fe o simple descuido” las autoridades chilenas facilitaron a las venezolanas la ubicación de Ojeda en virtud de un convenio de cooperación bilateral en materia policial firmado entre ambos países semanas antes del asesinato del exteniente, apuntó el abogado.

“La familia cree que pudo haber habido negligencia en el tratamiento de sus datos de asilo. Es una de las distintas líneas de investigación que la Fiscalía está obligada a profundizar”, sostuvo.

En cualquier caso, concluyó Manríquez, “Ojeda era necesario para manifestarle a todos los jóvenes disidentes que nadie estaba a salvo en ninguna parte, que iban a ser ejecutados allá donde estuvieran”.

Magistral como siempre nuestra querida periodista Gladys Rodríguez, quien deja además en alto el estilo elegante y sobrio, de informar. Con análisis breves de calidad con un tono que llega a todos por el buen gusto al hablar.

Por: María Gabriela Olavarría

Este «así lo veo» de Gladys Rodríguez explica elocuentemente el tema de las elecciones regionales que ha planteado el usurpador Maduro en su gobierno de facto.

No le falta ni le sobra nada a esta entrega para que se entienda bien qué pasa en Venezuela y cuál es la verdadera realidad, no la del laboratorio millonario pagado por el régimen que busca desinformar, confundir pero sobretodo desesperanzar, dividir y llevar a la inacción.

Escúchenlo hasta el final

Hagamos catarsis!

Emprender no comienza con una idea de negocio un plan estratégico o un modelo financiero. 

Antes de cualquier acción concreta, existe una fase previa, una etapa silenciosa pero crucial que está ligada a la persona, al ser humano que se aventura en este camino. Esta fase no trata de mercados, productos o inversiones, ni tampoco de flujo de caja o proyecciones, no! sino de mentalidad, propósito y conocerse a sí mismo.

Muchos pasan por alto esta fase y se lanzan directamente a la ejecución, creyendo que el éxito depende exclusivamente de habilidades técnicas o decisiones estratégicas. 

Otros también contratan amigos y consultores buenos, especializados en lo económico y quienes de manera desinteresada siempre darán la mejor versión por lo cual se les ha contratado.

Pero la realidad es que el emprendimiento es un reflejo directo del mundo interno de quien lo impulsa e inequívocamente se cumplirá el principio “como es adentro es afuera”.

Si la persona no ha enfrentado sus miedos, no ha cuestionado su ego o no ha trabajado su relación con el fracaso, su proyecto será frágil, sin importar cuán brillante sea su idea.

El emprendimiento, cuando se concibe como un verdadero camino de crecimiento, trasciende la mera búsqueda de validación externa o la necesidad de demostrar algo a los demás. No es un acto impulsado por el ego, sino un proceso de transformación personal y profesional que permite al individuo crecer, sentirse bien haciendo eso que le gusta y que nace desde el mejor de los espacios de su interioridad.

Muchos inician un negocio creyendo que el éxito les otorgará reconocimiento, poder o una identidad más fuerte, pero cuando el emprendimiento se convierte en una extensión del ego, el enfoque se centra en la comparación, en la necesidad de aprobación y en la obsesión por resultados inmediatos. 

Todo su esfuerzo e ideal se basa en algo que no existe, formulado desde un espacio confuso que se crea dibujando una línea muy fina que delimita lo que le identifica más allá de lo que realmente le representa.

Se persigue el éxito no como una expresión de propósito, sino como una forma de llenar vacíos internos, siendo ahí donde el proceso se vuelve frágil: cualquier obstáculo o crítica puede desestabilizar a quien basa su identidad en el emprendimiento.

Por el contrario, cuando se asume desde la perspectiva del crecimiento real, del verdadero propósito con base al amor propio, el emprendimiento se convierte en un camino de aprendizaje continuo, no siendo un medio para inflar la autoimagen, sino una plataforma para desarrollar habilidades, fortalecer la resiliencia y aportar valor genuino a todo eso que el individuo creó.

Un emprendedor que crece de verdad no huye de sus miedos a través del trabajo, sino que los enfrenta. No construye para demostrar algo, sino para resolver problemas, innovar y contribuir a algo más grande que él mismo.

Para que una persona comprenda que debe enfrentar el reto del ego antes de emprender, es fundamental hacerle ver que el emprendimiento no es una vía de escape, sino una confrontación consigo mismo. 

Muchas veces, el fracaso no ocurre por falta de talento o estrategia, sino porque el emprendedor nunca estuvo realmente preparado para enfrentar su propia sombra.

Para Carl Jung, la sombra se refiere a los aspectos de nuestra personalidad que reprimimos o ignoramos, usualmente porque no encajan con la imagen que deseamos proyectar. Es como esa parte nuestra oculta y desconocida de nuestra personalidad.

La clave está en la motivación. 

Si alguien quiere emprender solo para demostrar algo a los demás, para validar su valía o para escapar de una realidad incómoda, es un signo de que el ego está dominando la decisión. 

El camino del héroe no empieza con una idea de negocio, sino con una transformación interna. Antes de conquistar el mundo, hay que conquistar el miedo al rechazo, la soberbia del “yo lo sé todo” y la inseguridad disfrazada de arrogancia que muchos y en distintas oportunidades suelen sentir y observar cuando adquieren un producto o servicio que se fundamentó en eso que no era. 

El emprendimiento es un espejo del mundo interno de quien lo impulsa. Si nace desde la carencia emocional, el miedo o la necesidad de reconocimiento, atraerá caos y desorden. Si, en cambio, se construye desde la claridad, la paciencia y la capacidad de aprender, tendrá bases sólidas. 

Muchos emprendedores fracasan porque el ego les impide aceptar errores, adaptarse o pedir ayuda además de que no delegan porque creen que nadie hace las cosas mejor que ellos. 

Se ofenden ante la crítica en lugar de usarla como aprendizaje, persisten en ideas fallidas solo por orgullo. Y al identificar su negocio con su identidad, cualquier tropiezo lo viven como un golpe a su autoestima.

El verdadero emprendedor no huye de su realidad; la enfrenta. Por eso, antes de lanzarse a un negocio, debe hacerse preguntas fundamentales: Emprende para ser visto o para crear algo con significado? Lo define su negocio o es él quien le da identidad a través de sus valores y principios? Si no enfrenta estas respuestas, tarde o temprano se encontrará con la derrota, porque el ego nunca ha construido nada duradero.

El emprendimiento es, en esencia, un camino de autoconocimiento. La verdadera evolución ocurre cuando el emprendedor deja de buscar validación y empieza a encontrar satisfacción en el proceso, cuando entiende que el éxito no es solo el resultado final, sino la transformación que experimenta en el camino. 

No se trata solo de escalar la montaña, sino de hacerlo sin ser prisionero de su propio ego. De lo contrario, la montaña lo devorará antes de que pueda siquiera ver la cima. Tómalo en cuenta!

Rafael Egáñez Anderson

Podemos ha explicado este jueves que apartó al cofundador de la formación Juan Carlos Monedero de la actividad del partido cuando tuvo conocimiento en 2023 de testimonios sobre violencia sexual protagonizados por él.

La Gaceta de la Iberosfera

Así lo han trasladado fuentes de Podemos que defienden haber actuado «desde el primer minuto» en el momento que tuvieron conocimiento de quejas contra el politólogo, en septiembre de 2023. Precisamente hoy ‘Eldiario.es’ ha adelantado que el partido recibió dos testimonios contra Monedero sobre esas fechas.

«La prioridad de la organización ha sido en todo momento cumplir con su obligación de ser un espacio seguro para todas las mujeres, además de reconocer a aquellas que han ofrecido su testimonio y respetar sus decisiones», han defendido.

El partido explica que recibió, en la citada fecha, un correo electrónico con un testimonio sobre comportamientos de Monedero y donde se solicitaba que se actuase de forma interna. En dicho correo se indicaba una serie de comportamientos como tocamientos por parte de Monedero.

En las mismas fechas, varios miembros de la dirección de Podemos recibieron otro testimonio de una mujer víctima de violencia sexual por parte de Monedero. Las citadas fuentes han subrayado ahora que esta segunda mujer pidió «expresamente» una actuación a nivel interno para que Monedero dejara de participar en los actos del partido.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha comprado una vivienda valorada en 500.000 euros en la exclusiva urbanización Puerta de Hierro, en Madrid.

La Gaceta de la Iberosfera

La propiedad, inscrita en el Registro de la Propiedad número 32 de la capital, aparece formalmente a nombre de su esposa, Sonsoles Espinosa. La adquisición del inmueble se realizó el 18 de abril de 2024, poco después de su regreso de un viaje a Bolivia, donde sostuvo reuniones con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez.

El inmueble, cuya compra fue revelada inicialmente por El Confidencial, cuenta con una superficie de 134 metros cuadrados y se asienta sobre una parcela de 318 metros cuadrados. Construida en 1935, la casa dispone de una única planta y presenta un estado de conservación deficiente, lo que explica su precio relativamente bajo en comparación con otras propiedades de la zona. Para financiar la compra, la pareja solicitó una hipoteca por el mismo valor de 500.000 euros.

Paralelamente, El Debate adelantó que las hijas de Zapatero trabajan para el empresario Pedro Hermosilla, quien ha recibido ayudas gubernamentales por un total de 3,2 millones de euros. Hermosilla mantiene importantes negocios en Guinea Ecuatorial, país en el que Zapatero ha realizado múltiples visitas. Además, el empresario estuvo encarcelado en Cuba hace más de una década por un caso de corrupción y logró su liberación tras la mediación del entonces ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, bajo la gestión del propio Zapatero.

Además de su reciente viaje a Bolivia, el exmandatario ha realizado múltiples desplazamientos a China, donde colabora con diversas compañías y es invitado frecuentemente para impartir conferencias. La adquisición de la vivienda coincide con estos viajes, generando interrogantes sobre sus fuentes de ingresos y sus vínculos con empresarios y líderes políticos de otros países.

El empresario Víctor de Aldama ha ofrecido al juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente detalles cruciales sobre la reserva de tres apartamentos en Madrid, que estaban destinados a distintos funcionarios públicos, entre ellos uno de ellos para la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Por: Adais Cásares – EDA TV

En un informe de 65 páginas, Aldama presentó documentación relacionada con estas propiedades, en las que aclaró que una de ellas, una casa de 400 metros cuadrados con piscina, estaba reservada para Delcy Rodríguez, aunque finalmente no fue utilizada debido a la aplicación de sanciones europeas que le prohíben entrar a España.

Este apartamento de alto standing, cuyo coste superaba los 3.100 euros, estaba preparado para recibir a la número dos de la tiranía venezolana. Pero las restricciones impuestas en el aeropuerto de Barajas impidieron su estancia.

Aldama, considerado un personaje clave en la trama que se investiga, detalló además que los otros dos apartamentos estaban destinados a otros personajes políticos, como el entonces ministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García.

Una de estas viviendas, situada en la calle Atocha, ha sido vinculada a supuestos encuentros personales con “señoras”, mientras que la tercera, en la calle Oquendo, cerca de la rotonda de López de Hoyos, fue reservada expresamente para Delcy Rodríguez en enero de 2020.

Esto, tras su llegada a Madrid en un vuelo privado. Esta última propiedad corresponde al conocido Pazo de Velázquez. 

Aldama detalla en documentos cómo preparó el alojamiento para Delcy en el caso Koldo

Aldama y su abogado, José Antonio Choclán, han presentado al juez de la Corte Suprema documentación detallada, entre la que se incluyen recibos de pago y correos electrónicos relacionados con las reservas de apartamentos de varios funcionarios públicos.

En esta nueva información, Aldama revela la reserva de un inmueble en la calle Oquendo, número 16, de Madrid, que se realizó a través de la plataforma Airbnb.

Aldama pagó 3.104 euros con su tarjeta personal para asegurar la estancia de Delcy Rodríguez entre el 16 y el 23 de enero de 2020. Sin embargo, la vicepresidenta venezolana no pudo hacer uso del alojamiento, ya que las sanciones de la Unión Europea le impiden entrar en territorio europeo. La llegada de Rodríguez estaba prevista para la madrugada del 19 de enero en un vuelo privado, pero las restricciones impuestas interrumpieron su estancia en España.

Pese a que el plan de alojamiento se frustró, Aldama tenía preparadas una serie de reuniones con ministros y otros compromisos para la chavista. Además de otro chalet de primer nivel para su estancia. Aunque el Gobierno de Pedro Sánchez lo considera un criminal, Aldama sigue aportando pruebas que, según él, demuestran su implicación directa en los hechos.

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