Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

El empresario Víctor de Aldama ha ofrecido al juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente detalles cruciales sobre la reserva de tres apartamentos en Madrid, que estaban destinados a distintos funcionarios públicos, entre ellos uno de ellos para la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Por: Adais Cásares – EDA TV

En un informe de 65 páginas, Aldama presentó documentación relacionada con estas propiedades, en las que aclaró que una de ellas, una casa de 400 metros cuadrados con piscina, estaba reservada para Delcy Rodríguez, aunque finalmente no fue utilizada debido a la aplicación de sanciones europeas que le prohíben entrar a España.

Este apartamento de alto standing, cuyo coste superaba los 3.100 euros, estaba preparado para recibir a la número dos de la tiranía venezolana. Pero las restricciones impuestas en el aeropuerto de Barajas impidieron su estancia.

Aldama, considerado un personaje clave en la trama que se investiga, detalló además que los otros dos apartamentos estaban destinados a otros personajes políticos, como el entonces ministro José Luis Ábalos y su asesor Koldo García.

Una de estas viviendas, situada en la calle Atocha, ha sido vinculada a supuestos encuentros personales con “señoras”, mientras que la tercera, en la calle Oquendo, cerca de la rotonda de López de Hoyos, fue reservada expresamente para Delcy Rodríguez en enero de 2020.

Esto, tras su llegada a Madrid en un vuelo privado. Esta última propiedad corresponde al conocido Pazo de Velázquez. 

Aldama detalla en documentos cómo preparó el alojamiento para Delcy en el caso Koldo

Aldama y su abogado, José Antonio Choclán, han presentado al juez de la Corte Suprema documentación detallada, entre la que se incluyen recibos de pago y correos electrónicos relacionados con las reservas de apartamentos de varios funcionarios públicos.

En esta nueva información, Aldama revela la reserva de un inmueble en la calle Oquendo, número 16, de Madrid, que se realizó a través de la plataforma Airbnb.

Aldama pagó 3.104 euros con su tarjeta personal para asegurar la estancia de Delcy Rodríguez entre el 16 y el 23 de enero de 2020. Sin embargo, la vicepresidenta venezolana no pudo hacer uso del alojamiento, ya que las sanciones de la Unión Europea le impiden entrar en territorio europeo. La llegada de Rodríguez estaba prevista para la madrugada del 19 de enero en un vuelo privado, pero las restricciones impuestas interrumpieron su estancia en España.

Pese a que el plan de alojamiento se frustró, Aldama tenía preparadas una serie de reuniones con ministros y otros compromisos para la chavista. Además de otro chalet de primer nivel para su estancia. Aunque el Gobierno de Pedro Sánchez lo considera un criminal, Aldama sigue aportando pruebas que, según él, demuestran su implicación directa en los hechos.

Cada vez son más las mujeres de países europeos que rechazan la inseguridad creciente causada por la inmigración ilegal descontrolada y abrazan los discursos que hablan de «remigración» como una solución viable para restaurar el orden en sus naciones. La tendencia se refleja en las recientes elecciones de países como Francia e Italia, donde figuras como Marine Le Pen y Giorgia Meloni han logrado captar un apoyo sin precedentes entre el electorado femenino.

La Gaceta de la Iberosfera

Los datos respaldan esta preocupación. En Alemania, según el Ministerio Federal del Interior, los delitos sexuales cometidos por inmigrantes aumentaron un 26,8% en 2023 a pesar de constituir sólo el 12,8% de la población. Un patrón similar se repite en España, donde los extranjeros fueron responsables del 45,62% de las condenas por agresión sexual y el 52,17% de las condenas por violación en 2021, a pesar de representar menos del 15% de la población total.

En Italia, aproximadamente uno de cada cinco inmigrantes en situación irregular ha cometido algún delito tras su llegada. De hecho, el diario Il Giornale denunció que el 43% de los delitos sexuales son cometidos por extranjeros ilegales pese a representar a menos del 1% de la población. Respecto a Francia, donde Le Pen logró en las pasadas elecciones del 9 de junio que el 33% de francesas respaldasen su candidatura —superando el 30% de apoyos masculinos—, hasta un 77% de las violaciones en París fueron perpetradas por extranjeros en 2023.

La preocupación no se debe sólo al incremento de las agresiones sexuales, sino a la llegada de prácticas culturales extremistas que perjudican a las mujeres. En 2024, se detectaron en Canarias 74 casos de mutilación genital femenina en hembras de entre tres y 48 años, lo que confirma la entrada de esta práctica propia de países africanos en territorio español.

Para hacer frente a este fenómeno, cada vez son más los partidos conservadores que abogan por la deportación, especialmente cuando los inmigrantes han cometido delitos. En Austria, el FPÖ ha propuesto medidas estrictas de remigración para quienes representen una amenaza para la seguridad. En Alemania, diversas organizaciones han alertado sobre la incapacidad del país para asimilar más inmigrantes y han exigido cambios drásticos en las políticas migratorias. A nivel europeo, 14 Estados miembros, junto con Noruega, Suiza y Liechtenstein, han pedido a la Comisión Europea endurecer las regulaciones y establecer directrices claras para iniciar un proceso de remigración.

El giro en las preferencias políticas de las mujeres es evidente. Mientras hace escasas décadas el voto femenino favorecía de forma clara opciones de izquierdas, el crecimiento de la inmigración (especialmente musulmana) y el aumento de la inseguridad han llevado a muchas mujeres a optar por alternativas que prometen «restaurar el orden».

Con las elecciones alemanas a la vuelta de la esquina, se espera que Alternativa para Alemania (AfD), liderada por Alice Weidel, consolide aún más el voto femenino con su propuesta de endurecer la legislación migratoria en el país. El resultado de estos comicios podría ser un nuevo barómetro que confirme la creciente adhesión de las mujeres europeas a políticas que buscan frenar la inseguridad y preservar la identidad cultural de sus países.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido este miércoles de que la Tercera Guerra Mundial «no está tan lejos», si bien ha querido tranquilizar los ánimos al prometer que desde que está en la Casa Blanca «no va a suceder», asegurando que está trabajando para poner fin a los conflictos, como el de la Franja de Gaza o Ucrania.

La Razón

«Estoy actuando con rapidez para poner fin a las guerras, resolver los conflictos y restaurar la paz en el planeta. Quiero la paz y no quiero ver a todo el mundo muerto. Y si nos fijamos en los muertos en Oriente Próximo y entre Rusia y Ucrania… vamos a ponerle fin. No hay ningún beneficio para nadie en tener una Tercera Guerra Mundial, y no estamos tan lejos de que eso ocurra», ha declarado.

Después de su discurso, en declaraciones a los medios de comunicación desde el ‘Air Force One’, Trump ha afirmado que «los rusos quieren ver el fin de la guerra de verdad». «Creo que tienen la sartén por el mango, porque han tomado mucho territorio», ha manifestado.

Los líderes europeos y de otros países han salido en defensa de Zelenski, a quien Trump llamó «dictador» porque no ha convocado elecciones en Ucrania al aprobar una ley marcial en medio de la guerra.

Europa y Canadá aprovechan para ganar influencia en el proceso de negociación de paz tras ser relegada por Washington en las conversaciones con Rusia este martes.

Cuatro ataques con explosivos, entre ellos uno con coche bomba, fueron perpetrados entre la noche del miércoles y la mañana del jueves 19 y 20 de febrero de 2025, en dos ciudades de Colombia fronterizas con Venezuela, posiblemente por parte de la guerrilla ELN, informaron las autoridades.

DW

Una fuente de la gobernación del departamento Norte de Santander (noreste) dijo a la agencia de noticias AFP que se registraron tres explosiones en Villa del Rosario y una en Cúcuta, la capital.

Los explosivos fueron ubicados en un peaje ubicado en la autopista internacional que comunica a Cúcuta con San Antonio del Táchira y en centros policiales. Un fotógrafo de AFP observó el peaje destruido en Villa del Rosario.

Hasta el momento se reportan al menos cinco heridos: tres trabajadores del Instituto Nacional de Vías (Invías) y dos vigilantes del peaje atacado, situado en Villa del Rosario, municipio del área metropolitana de Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander y principal paso fronterizo de Colombia con Venezuela.

Un peaje y estaciones policiales

«El peaje quedó completamente destruido», confirmó este jueves el secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, George Quintero, quien ofreció una recompensa «hasta cien millones de pesos (unos 25.000 dólares) para dar con los responsables de los hechos violentos de las últimas horas».

Peaje destruido en Villa del Rosario.Imagen: SCHNEYDER MENDOZA/AFP/Getty Images

Casi en forma simultánea, esta madrugada, fue atacado con disparos un puesto policial ubicado en el Templo Histórico, frente a la Casa Natal del General Francisco de Paula Santander, uno de los próceres de la Independencia, también en Villa del Rosario, y la estación de Policía de La Parada, actualmente en construcción.

Quintero tildó esas acciones de «terroristas». Y, aunque ninguna autoridad ha confirmado la autoría de estos ataques, se sospecha que pueden haber sido perpetrados por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera en la región y que en los últimos días puso cilindros bomba en algunas carreteras de Norte de Santander. Para Quintero, «todo apunta a que es el ELN».

Diálogos de paz suspendidos y nuevo ministro de Defensa

Norte de Santander es uno de los departamentos con mayor presencia del ELN. Una de sus regiones es el Catatumbo, una zona montañosa , azotada desde hace un mes por una arremetida del ELN contra una disidencia de las FARC ,que ha dejado al menos 63 muertos y más de 50.000 desplazados. Ante esa arremetida el presidente, Gustavo Petro, suspendió los diálogos de paz que habían iniciado en 2024.

Analistas señalan que la seguridad se ha deteriorado sensiblemente en el país en medio de la política de paz del mandatario, que mermó las acciones ofensivas de la fuerza pública en contra de los grupos armados.

El ministro de Defensa que lo acompañaba desde su llegada al poder en 2022, Iván Velásquez, renunció hace pocos días tras un pedido de dimisión de Petro para todo su gabinete. El miércoles, el presidente nombró en ese cargo el general de la Fuerza Aérea Pedro Sánchez.

Gobernadores colombianos reclaman mayor seguridad.Imagen: SCHNEYDER MENDOZA/AFP/Getty Images

Reclamo de gobernadores regionales

Esta ola de violencia se produce, además, un día después de que varios gobernadores reclamaran al presidente Petro, por el agravamiento del conflicto armado en varias partes del país, durante una reunión del mandatario con autoridades regionales.

«Hay una percepción en el país muy complicada referente a la seguridad», expresó William Villamizar, gobernador de Norte de Santander, donde está ubicada la región del Catatumbo.

Villamizar, que habló como vocero de sus colegas de los 32 departamentos colombianos, hizo un llamado a «fortalecer la inteligencia y el trabajo de las Fuerzas Militares» con un aumento del pie de fuerza en varias regiones.

La misma preocupación expresó la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, ya que en su departamento el ELN libra combates con el Clan del Golfo, la principal banda criminal colombiana, lo que hasta la semana pasada había dejado unos 3.600 desplazados y más de 12.000 personas confinadas.

«He alzado la voz en los últimos días en nombre del departamento del Chocó y en nombre de las comunidades del departamento del Chocó porque se trata de una verdadera crisis humanitaria y de Derecho Internacional Humanitario (DIH)», expresó Córdoba.

Nathanielle Morin, asesora canadiense de la Ministra Federal de la Mujer, publicó esta semana una declaración defendiendo la participación de la asesora en maratones femeninos y otras competiciones de carreras como hombre biológico transgénero. 

The New York Post

Morin hizo referencia en la declaración a la reciente orden ejecutiva del presidente Donald Trump que impide a los atletas trans competir en deportes femeninos y femeninos. 

“Soy consciente de que mi participación en tantas competiciones dará que hablar debido a mi historial médico”, escribió Morin. “La situación en Estados Unidos y los comentarios de algunos políticos tampoco ayudan”.

“Con el debido respeto al nivel en el que compito (recreativo amateur), el estado de la investigación científica en el campo (para el nivel recreativo amateur) y el hecho de que he pasado por una transición médica, considero que tengo la legitimidad para participar en la categoría correcta a menos que la ley me lo prohíba”.

“Recordemos que en Canadá no hay ninguna ley que lo prohíba. En cuanto a los demás países, cumpliré con las leyes locales vigentes cuando corresponda”. 

Morin agregó que se considerarán investigaciones médicas adicionales mientras el asesor evalúa si continuar compitiendo en competencias femeninas. 

El martes, Morin hizo una publicación en X que abordó más a fondo el estado del asesor como corredor trans. 

“Las personas trans solo quieren integrarse plenamente como su yo auténtico y ser felices en nuestra sociedad”, escribió Morin. 

Morin compitió de manera más destacada en la carrera 5K BougeBouge el 4 de febrero de 2024.

Allí, Morin llegó en primer lugar con un tiempo de 25:32, ganándose el título de “mujer más rápida” en todas las categorías de edad. 

La segunda clasificada, detrás de Morin, fue una niña de la categoría de 10 a 12 años que corrió en 26:08 y habría llegado en primer lugar si Morin no hubiera competido. 

Si Morin hubiera competido en la categoría masculina, el corredor transgénero habría quedado en el décimo lugar entre todos los participantes masculinos. 

A partir de junio de 2017, todos los lugares dentro de Canadá deben cumplir con la Ley Canadiense de Derechos Humanos, la legislación de igualdad de oportunidades y/o antidiscriminación que prohíbe la discriminación contra la identidad de género o la expresión de la identidad de género.

La ley protege la inclusión de todos los atletas trans en los deportes femeninos y femeninos.

La reciente orden ejecutiva de Trump en Estados Unidos establece que cualquier institución financiada con fondos públicos que permita a atletas trans competir en deportes femeninos o femeninos perderá su financiación federal. 

Trump también ha sugerido repetidamente que Canadá se una a Estados Unidos, potencialmente como el estado número 51.

El expresidente Jair Bolsonaro “deberá probar su inocencia” y, si cometió un delito, “va a conocer que en este país la ley es para todos”, afirmó este jueves el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en declaraciones a una radio local de Río de Janeiro.

EFE

“Ellos tendrán derecho de defenderse y decir que es mentira. Pero si se prueba (la denuncia presentada por la Fiscalía) no hay otra solución final que la condena”, respondió en su entrevista en Rádio Tupi FM.

Lula repitió que “no va a hablar por la Justicia”, aunque calificó la denuncia presentada este martes por la Fiscalía contra el líder ultraderechista y otras 33 personas como un hecho “grave”.

“El Partido de los Trabajadores fue perseguido durante casi 50 años sin haber hecho ni el 10 % de lo que el equipo del expresidente (Jair Bolsonaro) intentó hacer en este país”, sentenció el mandatario progresista.

Lula sostuvo que encuentra “gracioso” que los acusados por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023, cuando miles de radicales de extrema derecha invadieron de forma violenta las sedes de la Presidencia, el Supremo y el Parlamento, apelen a una amnistía.

“Lo que encuentro gracioso es que esas personas se están autocondenando pidiendo amnistía antes de ser juzgados. Lo primero que tienen que hacer es defender su inocencia. Están diciendo que son culpables pidiendo amnistía antes de ser juzgados, ya con eso merecen ser condenados”, dijo.

“Cuando el expresidente (Jair Bolsonaro) se la pasa pidiendo amnistía, está probando que es culpable, está probando que cometió un crimen”, afirmó ante los esfuerzos de los aliados conservadores de presentar un proyecto de amnistía en el Congreso Nacional, que se volvieron más intensos tras la denuncia.

Por la invasión del 8 de enero, el Supremo ha condenado ya a cerca de 400 personas por delitos similares a los que puede enfrentar Bolsonaro.

En su primera intervención este miércoles tras la denuncia, Lula había optado por un tono más moderado aunque en la misma línea.

En una rueda de prensa junto al primer ministro de Portugal, Luis Montenegro, el mandatario brasileño comentó que “si ellos prueban que no intentaron dar un golpe y que no intentaron matar al presidente, al vicepresidente y a un juez de la Corte Suprema”, como sostiene la denuncia, “serán libres y podrán transitar por todo el país”.

No obstante, subrayó que “si los jueces llegaran a la conclusión de que son culpables, deberán pagar por los errores que cometieron”.

Bolsonaro está a un paso de sentarse en el banquillo por cinco delitos, entre ellos “tentativa de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho”, “golpe de Estado” y “organización armada para delinquir”, por los que puede ser sentenciado a 40 años de prisión.

Las defensas del líder ultraderechista y de los otros 33 acusados de participar en el intento de golpe tienen ahora un plazo dos semanas para presentar alegaciones.

La ruidosa galopada reaccionaria que sacude Occidente se asienta en la reacción que provocaron veinte años de prédica de una izquierda woke canceladora.

Arístides, según nos cuenta Plutarco en sus Vidas paralelas, era un político ateniense. Sometido a una consulta popular para establecer si se le condenaba al destierro –ostracismo se llamaba a eso, pues se escribía el voto en conchas marinas y en trozos de cerámica–, un ciego, que ignoraba quién era, le pidió que anotara por él su propio nombre. “¿Que te ha hecho de malo?”, preguntó Arístides mientras lo hacía. “Nada –respondió el ciego–. Pero estoy harto de oír decir que es una persona honrada”.

Hartazgo es la palabra: un término a menudo subestimado en política y otros ámbitos, pero cuyos efectos pueden ser lo mismo liberadores que tóxicos. De muchos hartazgos históricos surgieron derrocamientos y tiranías. Pocas cosas son tan ingobernables, por una parte, y tan manipulables por otra –si se cuenta con medios adecuados– como la reacción de las masas hartas de algo. O de alguien.

Asusta, y con razón, la ruidosa galopada reaccionaria que sacude Occidente. Después de dos décadas predicando lo contrario, los apóstoles del mundo feliz paritario e igualitario, la izquierda de nueva generación, canceladora, facilona y woke, se lleva las manos a la cabeza preguntándose cómo es posible, después de tanta doctrina y tanta píldora aparentemente tragada por todos, cuando la batalla parecía resuelta, que al barco del progreso humano le entre agua por todas partes y los demonios largamente denunciados se hagan con el timón de la nave, trayendo consigo sus ajustes de cuentas, rencores y represalias.

¿Qué ha pasado, cómo es posible? se preguntan esos imbéciles. ¿Qué es lo que ha traído a la ultraderecha en Estados Unidos y Europa, resucitando fantasmas que parecían bien muertos y bajo tierra? Miran hacia todos lados palpándose la ropa con estupor. Quién diablos nos ha robado la cartera, inquieren. Pero el único lugar que no miran es el espejo, hacia ellos mismos. A su estupidez, irresponsabilidad e ignorancia, cuando no deliberada mala fe, que convirtió a una ultraderecha antes inexistente en Europa, o más bien minoritaria o residual, en pretexto, en factor útil para su hipócrita ejercicio de oportunismo político.

¿Cuándo cuajó esa derecha europea radical y arrogante? se lamentan. Y la respuesta es aterradoramente sencilla: cuando la izquierda de nuevo cuño dejó de ocuparse de los trabajadores para abrazar e imponer, llevándola a extremos irracionales y ridículos –tan antiamericanos como son para unas cosas, y tan babeantes para otras–, la peligrosa doctrina nacida en Harvard y la universidad de Carolina en la que se fue apoyando poco a poco, extendida como mancha de aceite, tanta basura ideológica: penalizar la libertad individual en favor de la sumisión grupal, retorcer hasta la más grotesca exageración conceptos útiles, nobles y necesarios como izquierda, igualdad, paridad, feminismo, antifascismo.

Y todo eso, imponiendo mediante las redes sociales un matonismo abrumador, un régimen dictatorial ante el que primero claudicaron los más débiles y luego nadie se atrevió a discutir. Lo define perfectamente mi amigo Juan Soto Ivars –uno de los pocos que en los últimos tiempos se han mantenido valerosamente libres–: “Nadie hizo nada porque contradecir la monserga provocaba señalamiento, etiquetado, vergüenza. Prefieron ser discretos y que no les salpicara. Así se inundó todo. Es alucinante que auténticos liliputienses lograsen, con sus consignas rellenas de bilis, que multinacionales y gobiernos repitieran esa morralla. He visto a directores de empresa acojonados por las opiniones de una becaria y a profesores de instituto dando la razón al más gritón, arrogante y bobo”.

«Lo woke ha sido un negocio para pandillas que fingen ser masas populares mediante la infiltración y control del Estado, centros de trabajo y universidades»

Y así ha sido, literalmente. Hasta las grandes y pequeñas empresas e industrias internacionales, atentas siempre a cuanto signifique negocio, subieron a ese tren para asumir las consignas del momento con verdadero entusiasmo –la hipócrita fe del converso–, alardeando de ser más feministas, más paritarias, más inclusivas, más políticamente correctas que nadie.

De ese modo, también lo woke ha sido pingüe negocio durante todo este tiempo. Bajo la dictadura de pandillas digitales que en las redes sociales fingían ser masas populares, mediante la infiltración y control de organismos del Estado, centros de trabajo y universidades, los paladines de lo woke lincharon a todo aquel que no se plegaba a la nueva dictadura: a quien no llamaba niños a delincuentes de dieciséis años y un metro setenta de estatura, a quien, sin dejarse influir por el miedo o la alienación ideológica, decía camionero en vez de transportista, inmigrante en lugar de esa gilipollez de migrante, alumnos en vez de alumnado, o hablase con naturalidad de padres sin precisar que hay parejas de padre y padre, y de madre y madre, o de sexo fluido, o de lo que carajo sea.

A quien, en el humilde colegio de su pueblo, en vez de imponer la lectura de una autora feminista o un mediocre autor local –al que no lee ni siquiera el profe– proponía a Homero, Jorge Manrique, Cervantes o Pérez Galdós.

A cualquiera que cuestionara, en fin, el lenguaje impuesto y las narrativas oficiales. Consiguiendo, de ese modo, la sumisión cómplice de los cobardes y el silencio cauto de los reacios a buscarse problemas, amordazando a la prensa escrita y digital, convirtiendo los centros escolares en escenario –teatral es el adjetivo adecuado– para chicas arrogantes, crecidas en su poderío, y para chicos atemorizados y confusos hasta el disparate, desconcertados primero y rencorosos después.

El caso, patente hoy, es que esos idiotas o canallas repartieron certificados de democracia, de solidaridad, de igualdad; decretaron un multiculturalismo postizo e imposible, acomplejado ante el radicalismo islámico –profesoras con velo dan clase a niñas europeas y la tumba de Carlos Martel en Poitiers necesita protección antiterrorista–. Dictaron una manera determinada de ser y de pensar, atormentando a sus víctimas con escraches infames. Impusieron a toda costa su lenguaje, a menudo impostado y absurdo, desafiando no sólo las normas sabias de las academias, sino el más puro sentido común. Se granjearon, en fin, después de calzarnos tanto miedo y tanta basura, la antipatía de la gente normal e incluso el rechazo inteligente de algunos de los colectivos a los que aseguraban defender.

«Se granjearon, tras calzarnos tanto miedo y basura, la antipatía de la gente normal e incluso el rechazo inteligente de colectivos a los que aseguran defender»

En España, naturalmente, nuestra nueva izquierda –la que en su inculta fatuidad reniega de Julio Anguita y de Felipe González– se puso a la cabeza. Se erigió en administradora única del negocio, y utilizo la palabra negocio con absoluta deliberación. La cosa empezó con lo normal, lo razonable, lo necesario, la paulatina toma de conciencia de que hay vicios sociales intolerables. ¿Quién, salvo una bestia reaccionaria, no iba a asumir y apoyar eso?

Pero el asunto exigía, por razones tácticas, tener un monstruo enfrente; y si éste no existía o no era lo bastante poderoso, fabricarlo. Engordarlo bien. De ahí la magnificación de una derecha extrema que antes apenas pesaba en la vida pública, y que ahora abunda en los telediarios y que incluso se ha creído de verdad a sí misma, alentada por individuos de la catadura del tal Buxadé o el siniestro Herman Tertsch.

Pero al principio no era así, y de ahí proviene el apunte tóxico, el señalamiento, el adjetivo fascista aplicado a cualquier desacuerdo, cualquier disidencia, cualquier reacción opuesta, por argumentada y razonable que fuera o sea. De ahí, en fin, la equiparación de unos con otros, la cancelación, la prepotencia y la venganza, las campañas desencadenadas incluso contra las personalidades de izquierda o periodistas que, como mi también amigo Antonio García Ferreras y otros comunicadores e intelectuales brillantes, no quisieron marcar a ciegas el nuevo paso de la oca que ordenaban desde el mostrador de la taberna Garibaldi. Sicarios de esa izquierda dogmatizaban y acusaban, y siguen haciéndolo, en los medios digitales y las tertulias radiofónicas y televisivas. Y tan agresiva dictadura acabó envileciendo palabras nobles y perjudicando luchas justas.

Al final, claro, se acabaron viendo las costuras: la hipocresía y el turbio sesgo de quienes pontificaban, calumniaban y señalaban. El hermana yo te creo de Irene Montero y sus violadores liberados por la nueva ley, el chúpame la minga de Pablo Echenique, la venenosa bajunería y mala índole de Pablo Iglesias, gallito del harén, que las azotaría hasta hacerlas sangrar –prepárense, pues se dispone a volver mediante señora interpuesta–, el ridículo lenguaje cursi-infantil de Yolanda Díaz, el farisaico pseudofeminismo del hoy cancelado y escondido Peio Riaño –patético agitador cultural que sostenía que los cuadros de El Prado son machistas–, el enhiesto miembro viril de Íñigo Errejón y tanta basura, tanto camelo barato, tanta mierda empaquetada para su venta a granel por ciertos medios informativos digitales que, con eso y alguna ayudita financiera extra, se ganan la vida. Y de nuevo recurro a mi querido Soto Ivars para expresar lo que yo no diría mejor que él: “No creían verdaderamente en nada de lo que decían: eso lo supimos más tarde, cuando fueron despeñándose.

El daño que han hecho a los colectivos que supuestamente defendieron todavía no se puede medir; hay que esperar a conocer la temperatura exacta de la reacción furiosa que han despertado. Lo indiscutible es que quebraron el progreso. Las sociedades occidentales eran cada vez más igualitarias, inclusivas y diversas, pero ellos no podían vivir sin su batalla. Ahora, a saber qué pasará”.

Y lo que pasará, lo que inevitablemente tenía que pasar, está pasando. Que las grandes empresas norteamericanas como Disney, MacDonald’s, Harley Davidson, Ford, Meta, Cartepillar, Amazon, bancos poderosos y fondos de inversión –los europeos irán detrás, como siempre– empiezan a adaptarse al nuevo clima político; y en parte por miedo a las represalias de la derecha emergente y en parte porque comprueban la temperatura, templan el vocabulario y retiran dinero de campañas que antes apoyaban.

Atentos al sentir pendular de su clientela, se desmarcan cada vez más de esas dos décadas de presión y sobreactuación insoportable. O sea que, en mayor número, los ciegos atenienses piden a Arístides que escriba su propio nombre en la concha y se vaya a hacer puñetas. Y lo hacen como era previsible –y temible– que lo hicieran: yéndose peligrosamente al otro lado, propiciando el resurgir en España, en Europa, en los Estados Unidos, de un ultranacionalismo conservador, crudo, arrogante, agriamente populista, al que ahora se acogen los cabreados y los desesperados, los fatigados de tanta demagogia y tanto cuento chino; no sólo para darle su voto, que al fin y al cabo de eso trata la democracia, sino para confiarle la revancha, la venganza contra todo aquello que semejantes cantamañanas les hicieron engullir durante veinte años. Por los daños irreparables causados, por la incertidumbre y el disparate.

Nada tranquilizador, desde luego: se avecinan horas negras, y Trump de nuevo en la Casa Blanca es el más perverso ejemplo. Pero lo peor del asunto es que los mismos que, allí y aquí, hicieron posible la tormenta se proclamarán ahora más necesarios que nunca, postulándose a sí mismos para combatirla. Seguirán ahí esperando otra vez su hora, confiados en que el futuro péndulo de la Historia los favorezca de nuevo entre los escombros del mundo razonable que tanto han contribuido a demoler. Al fin y al cabo, las ratas son los únicos animales capaces de sobrevivir a cualquier desastre.

Escrito por Arturo Pérez-Reverte

Un nuevo atentado terrorista sacudió a Colombia. En horas de la noche de este miércoles una explosión destruyó el peaje que comunica Cúcuta con el puente internacional Simón Bolívar en la frontera con Venezuela.

Alberto News

Reportes preliminares que maneja Noticias Caracol indican que se trató de un carro bomba, mientras que RCN afirma que el mencionado vehículo tenía placa de Venezuela.

Hasta los momentos, las autoridades han contabilizado seis ciudadanos heridos, entre ellas, un taxista.

Personas que se encontraban cerca al lugar de los hechos han compartido diferentes videos de cómo quedó el peaje tras la explosión. En uno de esos registros audiovisuales habla un hombre que hace un paneo con su cámara y relata que se salvó de milagro. Además, deja ver un taxi que quedó destruido.

«Esto mis papachos lo acaban de explotar, acaban de explotar el peaje», dice el ciudadano.

Simultáneamente se registraron otras dos explosiones en Cúcuta, las cuales acontecieron en los barrios Aeropuerto y La Libertad. Estos recientes ataques activaron todo un operativo para descartar la presencia de nuevos artefactos explosivos en otras partes de la ciudad y determinar quiénes estarían detrás de este ataque coordinado en la ciudad, pues las tres explosiones se habrían dado casi al tiempo.

Según una versión preliminar, el ataque en contra de este peaje habría sido perpetrado por el ELN y, pese a que este tipo de hostigamientos no son nuevos, la preocupación de la ciudadanía consiste en que los últimos ataques se han llevado a cabo en zonas de mucha concurrencia civil, poniendo en riesgo las vidas de cientos de personas.

Atentado en Popayán: se escucharon fuertes explosiones que habrían sido ocasionadas por drones
Mientras en Cúcuta abundaba el terror de los cientos de ciudadanos que escucharon el fuerte estruendo, en Popayán también se registraron algunas explosiones en los barrios San Francisco y Modelo, cercanos al centro histórico de la ciudad blanca.

Elon Musk, el fundador de xAI, ha presentado su último modelo estrella de inteligencia artificial (IA), Grok 3, que según afirma ahora es mejor que ChatGPT de OpenAI.

DW

Musk dijo que Grok 3 es la «IA más inteligente de la Tierra», y la compañía dijo que se desempeñó mejor en pruebas de referencia en ciencia, matemáticas y codificación que ChatGPT, así como Gemini de Google, DeepSeek y Claude de Anthropic. En una transmisión en vivo para anunciar el nuevo modelo, el multimillonario jefe de SpaceX y Tesla dijo que Grok 3 tiene «más de 10 veces» la potencia de procesamiento del modelo anterior de Grok.

La startup de IA confirmó que Grok 3 estará disponible para los suscriptores Premium+ en X, la plataforma de redes sociales también propiedad de Musk, y también será parte de una nueva suscripción llamada SuperGrok que incluirá acceso a través de la aplicación móvil y el sitio web de Grok.

Capacidad computacional aún sin verificar

La afirmación de Musk sobre que Grok puede superar a ChatGPT, que no se ha verificado de forma independiente, intensifica aún más su rivalidad con OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. Musk ya ha presentado dos demandas contra OpenAI, alegando que se ha desviado de sus principios fundacionales de ser una organización sin fines de lucro, y la semana pasada lanzó una oferta para comprar la empresa por 97.400 millones de dólares, una oferta que fue rechazada por Altman y la junta directiva de OpenAI.

Musk ayudó a cofundar OpenAI, pero se fue en 2018 y se ha vuelto cada vez más crítico con la empresa y su liderazgo. Altman descartó la oferta como una táctica para frenar a un rival en el espacio de la IA, que sigue centrado en las principales empresas con sede en Estados Unidos, aunque la aparición repentina de DeepSeek el mes pasado como una alternativa más barata y con sede en China a los gigantes estadounidenses ha sacudido esa percepción.

Sin embargo, esto todavía no parece haber frenado el apetito por invertir en empresas de IA: hay informes de que OpenAI está en conversaciones para recaudar alrededor de 40.000 millones de dólares en una nueva ronda de financiación que elevaría su valoración a alrededor de 300.000 millones de dólares. Mientras tanto, se ha informado de que xAI está en negociaciones para recaudar alrededor de 10.000 millones de dólares, lo que valoraría la empresa en alrededor de 75.000 millones de dólares.

Con una estabilización macroeconómica en marcha y reformas estructurales en curso, conversamos con Diego Cazorla, presidente del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). En esta entrevista, Cazorla analiza los logros del Programa Económico 2024, las proyecciones para 2025 y los desafíos que enfrenta la economía argentina. Entre otros temas, aborda la evolución de la economía real, la disponibilidad de divisas y el impacto del acuerdo con el FMI en el futuro financiero del país.

La Derecha Diario

Además, el economista se refiere a la reciente polémica desatada en torno a un tuit del presidente  Javier Milei sobre la criptomoneda $Libra. Desde su perspectiva, Cazorla ofrece un análisis sobre la reacción de los mercados y la relevancia institucional del tema.

La entrevista completa a Diego Cazorla

Ares: Comencemos con una evaluación general de la marcha del Programa Económico. ¿Cuáles son, a su juicio, los principales logros del Programa Económico 2024 y cómo cree que seguirá en 2025?

Cazorla: Sin duda, un gran logro de la política económica en 2024 ha sido la estabilización macroeconómica, que permitió reducir la tasa de inflación del 211,4 % interanual en diciembre de 2023 al 117,8 % en diciembre de 2024.  Un dato clave es que la inflación del último trimestre del año pasado, medida a ritmo anual, fue del 34 %, lo que da una idea muy gráfica de la velocidad de la desaceleración. Esto, además, en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, en el cual las tarifas de los servicios públicos tuvieron un ajuste significativo en los primeros meses del programa.Gracias al Gobierno, las prepagas no subieron las cuotas e incluso bajaron los preciosCosquín Rock: el silencio cómplice de los artistas frente al maltrato a trabajadoresLos colectivos de Jorge Macri están en camino: van más lentos que una bicicleta

Esta estabilización tuvo tres ejes. Por un lado, la corrección fiscal: en 2024 se alcanzó un histórico superávit primario del 1,8 % del PBI. De esta manera, la expansión monetaria de origen fiscal quedó clausurada y el BCRA retomó el control de la política monetaria. Por otro lado, se avanzó en el saneamiento de la hoja de balance del BCRA, siendo fundamental la eliminación de los pases y de las Leliq, lo que permitió reducir la expansión monetaria originada en su remuneración. En tercer lugar,  la estrategia adoptada en relación con las correcciones cambiarias, estableciendo ajustes mensuales ligeramente inferiores a la tasa de interés de política monetaria, y esta última alineada con la inflación, permitió reducir la tasa mensual de inflación al 2,5 %, un resultado que superó todas las expectativas del mercado.

Los primeros datos de 2025 muestran que esta tendencia se mantiene: el superávit fiscal logrado en enero y la tasa de inflación del 2,2 % son indicadores muy alentadores.

Ares: En el contexto que ha descrito, ¿qué opina de la marcha de la economía real?

Cazorla: En 2024, la economía cayó un 3 % en promedio anual, pero si se compara el cuarto trimestre de 2024 con el mismo período de 2023, se observa un crecimiento del 3,5 % interanual. Es cierto que este proceso estuvo marcado por fuertes diferencias intersectoriales. Aun excluyendo al agro, el desempeño fue heterogéneo: el sector energético mostró más dinamismo, la construcción creció a un ritmo más lento y la industria y los servicios de educación y salud tuvieron una evolución intermedia, atada a la dinámica del crecimiento poblacional. Otro dato alentador para la industria fue la gradual recuperación de la utilización de la capacidad instalada.

Para 2025, nuestro equipo económico estima un crecimiento del 5,5 %, considerando que quedó un arrastre estadístico de 2024 de aproximadamente 3 puntos. Esto implica que la economía crecería mes a mes un 0,2 %, un dato conservador en ausencia de shocks externos desfavorables. También es destacable la recuperación del salario real y el efecto expansivo generado por el crecimiento del crédito a individuos y empresas.

Ares: ¿Argentina obtendrá en 2025 los dólares que necesita para su desarrollo y para aumentar las reservas del BCRA?

Cazorla: En 2024, Argentina obtuvo un superávit de balanza comercial de  18.900 millones de dólares, con exportaciones por 79.700 millones e importaciones por 60.900 millones. No obstante, debido al déficit de la cuenta de servicios, la balanza de pagos fue positiva, pero con una acumulación de reservas moderada. El BCRA logró aumentar sus reservas brutas y reducir el saldo negativo de las netas, aunque debió utilizar parte de las divisas para pagar compromisos de deuda con bonistas y organismos internacionales.

La marcha del programa económico  permitió además una reducción del riesgo país a un rango de 600/650 puntos básicos a finales de año, lo que facilita el acceso de las empresas a financiamiento externo en condiciones más razonables que en el pasado. Para 2025, nuestro equipo económico espera una reducción del superávit comercial y, posiblemente, una cuenta corriente entre neutra y levemente deficitaria. Entre los factores de riesgo a monitorear, mencionaría la baja de precios internacionales de los commodities y el impacto de posibles medidas proteccionistas globales. También será clave el factor climático en la cosecha, aunque las últimas lluvias trajeron cierto alivio. Sin embargo, la gran noticia será el fuerte crecimiento de las exportaciones en el sector energético.

Ares: ¿Cómo cree que evolucionará el acuerdo con el FMI?

Cazorla:  Argentina seguramente negociará con el FMI a lo largo del año, considerando los vencimientos que comienzan a operar a partir de 2026. Llega a la negociación con logros fiscales y monetarios sólidos, aunque con observaciones sobre el ritmo de acumulación de reservas internacionales.

En los dos primeros puntos no habrá debate, es decir, en lo fiscal y en la consolidación del BCRA. Tampoco habrá controversia en los avances logrados en las reformas estructurales lideradas por el ministro Sturzenegger, cuyo objetivo es normalizar mercados y reducir costos para mejorar la competitividad empresarial. Sin embargo, el FMI adhiere conceptualmente a regímenes de flotación cambiaria con mínima intervención del BCRA, para evitar que sus fondos financien la salida de capitales o un exceso de gasto doméstico. Somos optimistas en que se alcanzará un acuerdo razonable, con impacto positivo en las expectativas y en la economía real.

Ares: ¿Cómo evalúa la crisis desatada por el tuit del presidente Milei sobre la criptomoneda $Libra?

Cazorla: Es una situación compleja. Mi opinión es estrictamente personal, ya que este tema no ha sido debatido dentro de nuestra institución.

De plano,  considero absurdo pensar que el presidente esté involucrado en un hecho de corrupción o en una estafa. Hasta ahora, Milei ha intentado, por primera vez en décadas, poner al país de pie. Su estilo es impulsivo, intenso y comprometido, y asumir la presidencia implica una curva de aprendizaje. Creo que debemos ser tolerantes en este tema puntual y dejar que las instituciones esclarezcan todas las dudas.

Más allá de posiciones antagónicas bienintencionadas, era esperable que los sectores responsables de la crisis económica intentaran montar un show mediático en torno a este asunto. No resignarán fácilmente sus privilegios mientras se producen cambios positivos en el país. Sería un grave error que los argentinos perdiéramos de vista el rumbo de transformaciones iniciado por esta gestión, algo que, en mi opinión, debe ser innegociable.

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