Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Los testimonios de cuatro soldados rusos ponen de manifiesto el horror y la brutalidad que marcan el día a día de su lado del frente en la guerra en Ucrania.

BBC

Dos de ellos declararon a la BBC que vieron ejecuciones en el acto a soldados por desobedecer órdenes.

Otro contó a un equipo de documentalistas que vio a un recluta ejecutado por orden de su comandante, nombrado «Héroe de Rusia» en 2024.

«Lo veo: solo a dos o tres metros… clic, clac, ¡bang!», indicó.

Un cuarto soldado, de otra unidad, aseguró haber visto a su comandante disparar contra cuatro hombres.

«Los conocía», dice sobre los soldados ejecutados. «Recuerdo que uno gritaba: ‘¡No disparen, haré lo que sea!'».

Uno de ellos también afirmó haber visto 20 cadáveres de soldados tirados en una fosa después de que sus propios compañeros los «redujeran a cero».

El término «reducir a cero» en jerga militar rusa se refiere a ejecutar a soldados del bando propio.

En el documental «La línea cero: dentro de la guerra de Rusia», varios hombres relatan con detalle cómo fueron torturados por negarse a participar en asaltos que describen como casi misiones suicidas.

Las tropas rusas llaman a estos ataques «tormentas de carne», en las que oleadas de hombres cruzan el frente sin descanso para intentar debilitar a las fuerzas ucranianas.

Por primera vez, según la BBC, soldados rusos en primera línea han declarado públicamente que presenciaron cómo sus comandantes ordenaban la ejecución de sus propios hombres.

Tortura, castigos y represalias internas

Uno de los hombres, cuyo trabajo consistía en contar e identificar a los soldados muertos, proporcionó listas detalladas que demuestran que es el único sobreviviente de un grupo de 79 hombres con los que fue movilizado.

Por negarse a ir al frente, afirma que fue torturado y orinaron sobre él. Otros miembros de su unidad que también se negaron, asegura, fueron electrocutados, privados de comida y luego obligados a participar desarmados en las «tormentas de carne».

Los cuatro hombres, que están prófugos, relataron los horrores que presenciaron en un lugar no revelado fuera de Rusia.

Casi toda la oposición pública a la invasión de Ucrania del presidente ruso, Vladimir Putin, ha sido reprimida en el país.

Moscú no publica las cifras oficiales de bajas, mientras que el Ministerio de Defensa de Reino Unido estima que más de 1,2 millones de soldados rusos han muerto o resultado heridos desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022.

El gobierno ruso declaró que sus fuerzas armadas «operan con la máxima moderación posible en las condiciones de un conflicto de alta intensidad, tratando a su personal con el máximo cuidado».

«La información sobre presuntas violaciones y delitos se investiga debidamente», añadió.

Y sentenció: «No podemos verificar de forma independiente la exactitud ni la autenticidad de la información que nos ha proporcionado».

El detallado testimonio directo de los cuatro hombres también confirma los informes sobre la ruptura del orden en el frente ruso.

Ilya: de profesor a soldado bajo amenaza

Ilya, el soldado que identificaba y contaba a los muertos, es uno de los hombres que dice haber visto a comandantes matar a sus compañeros.

Antes de la guerra, este hombre de 35 años daba clases a niños con necesidades especiales y autismo en Kungur, en los Urales.

En mayo de 2024, la policía se presentó en casa de sus padres y anunció que lo estaban reclutando.

Fue movilizado junto con otros 78 hombres, relata, a un centro de reclutamiento en la ciudad de Perm.

«Casi todos estaban borrachos», relata. «¡Adelante, a la batalla! ¡Capturaremos a Zelensky e izaremos nuestra bandera!», recuerda que gritaban.

«Los observaba y pensaba: ‘¿Cómo he acabado aquí?’. Tenía mucho miedo», agrega.

Ilya explica que, al llegar a Ucrania, la mayoría de los hombres fueron enviados directamente al frente.

Asegura que él no quería disparar ni matar a nadie y terminó en un puesto de mando.

Las condiciones eran brutales, y dice haber presenciado cómo un comandante disparaba a quemarropa contra cuatro personas —una en Panteleimonivka y tres en Novoazovsk, ambas en Donetsk, en el este de Ucrania ocupado por Rusia— porque habían huido del frente y se negaban a regresar.

«Lo más triste es que los conocía. Recuerdo que uno de ellos gritó: ‘¡No disparen, haré lo que sea!’, pero [el comandante] les apuntó de todos modos», indica.

«Reducir a cero» suele ser un castigo por desobedecer órdenes y sirve como medio de intimidación para otros que puedan estar pensando en hacer lo mismo, según los testimonios.

«Tu destino dependía de tu comandante. El comandante está en la radio: ‘Reduzcan a cero a este, a aquel'», afirma Ilya.

Dima y su comandante

Las ejecuciones de soldados que desobedecían órdenes no se limitaban a la unidad de Ilya.

«Claro que matan a sus propios hombres, es algo normal», aclara Dima. Antes de la guerra, este hombre de 34 años vivía con su esposa y su hija y trabajaba en Moscú reparando lavavajillas.

Cuenta que en octubre de 2022 iba de un trabajo a otro cuando un grupo de policías lo detuvo.

«Vieron mi pasaporte, consultaron algo en su portátil y me dijeron: ‘Si no vas al ejército, irás a la cárcel'», recuerda en inglés.

Dima explica que no quería matar a nadie, por lo que, pese a no tener experiencia médica, se unió a una unidad paramédica. Más tarde lo trasladaron a una brigada donde tuvo que evacuar a soldados heridos del frente.

«Lo veo: a dos o tres metros. Solo asesinatos, solo clic, clac, bang. No es una obra de teatro, no es una película, es la vida real», sentencia.

El comandante de Dima, Alexei Ksenofontov, fue galardonado con la Estrella de Oro, la máxima condecoración estatal, y nombrado «Héroe de Rusia» en 2024.

Pero Ksenofontov ha recibido denuncias de las familias de los hombres que murieron en su unidad: en una carta conjunta de enero de 2025 pidieron directamente a Putin que investigara las acusaciones de brutalidad en este grupo.

«¡Defendieron nuestra patria con honor y orgullo! ¡Pero en realidad, se encontraron en manos de estos comandantes que recibieron condecoraciones por decenas de miles de muertos y desaparecidos!», recoge la carta.

«¡Y continúan exterminando a nuestros hombres! ¡Se sienten impunes!», agrega.

Dima llama a Ksenofontov «carnicero» y asegura de él que «daba demasiadas órdenes de matar soldados; tenía demasiada sangre en las manos, demasiada».

Cadáveres, saqueos y encubrimiento

Dima también describe cómo vio los cadáveres de 20 hombres que habían llegado a su base la noche anterior, tirados en una zanja tras recibir disparos.

Dice que habló con varios de ellos, todos exconvictos, antes de presenciar cómo se los llevaban a la mañana siguiente.

Como médico, Dima era responsable de informar sobre los muertos. Afirma que le dijeron que un comandante había disparado contra estos hombres y les había robado las tarjetas bancarias.

«Nos trajeron a 20 muchachos. Simplemente les quitaron las tarjetas bancarias y los mataron», recuerda.

Y sentencia: «No hay problema en dar por perdido a alguien. Simplemente se inventa un informe».

Dima explica que le dijeron que los comandantes se habían llevado las tarjetas bancarias de los soldados muertos.

El documental de la BBC también presenta a otro exsoldado, un alto oficial del Estado Mayor, que afirma haber servido en el ejército ruso durante 17 años.

El exoficial, cuyo nombre no revelamos, asegura haber hablado con un hombre que ayudó a matar a un grupo de oficiales de alto rango.

El hombre dijo haber formado parte de un «escuadrón de liquidación enviado para acabar con los sobrevivientes», recuerda el exoficial.

«Nunca había visto algo así en todos mis años de servicio», puntualiza.

Las brutales «tormentas de carne»

Los cuatro hombres relataron con gran detalle las temidas misiones de «tormenta de carne», que sería parte de la táctica más amplia de «la trituradora de carne» del ejército ruso en los campos de batalla ucranianos.

Las «tormentas» son tan letales que se comparan con misiones suicidas.

«Vi cómo [los comandantes] enviaban oleada tras oleada, lanzando hombres como carne contra los ucranianos, para que se quedaran sin munición ni drones y otra ronda pudiera alcanzar su objetivo», declara otro exsoldado, Denis.

Según el Ministerio de Defensa de Reino Unido, cada día de 2025 entre 900 y 1.500 rusos murieron o resultaron heridos en Ucrania.

Dima explica cómo funcionan las tormentas en la práctica: «Envías a tres hombres, luego a otros tres. Si no funcionó, envías a 10. Si no funcionó con 10, envías a 50. Al final, se abrirá el paso. Esa es la lógica militar».

«Tuvimos 200 muertos en tres días. En la primera tormenta de carne de nuestro regimiento nos destrozaron; nuestro regimiento fue destruido en solo tres días», indica.

Más tarde, Dima muestra un video subido a redes sociales en octubre de 2023 en el que madres y esposas de hombres muertos en su unidad denuncian las enormes pérdidas.

Se puede escuchar a una mujer decir: «A nuestros hombres se les ordenó avanzar armados solo con ametralladoras y palas».

Otra dice: «Hay pérdidas terribles. Nuestros hombres están siendo masacrados».

Humillaciones y torturas

Quienes no mueren por rechazar una «tormenta» a menudo enfrentan consecuencias nefastas y deshumanizantes, dice Ilya.

El testigo muestra un video en Telegram de hombres de su unidad en Panteleimonivka, Donetsk.

«Vamos a alimentar a los animales», dice un hombre, antes de levantar una tapa para mostrar a tres hombres agazapados en un pozo.

«Oh, ¿tienen hambre? ¿Quieren que los alimentemos?», pregunta el hombre que graba, antes de que uno de los hombres levante la cabeza y asienta, extendiendo las manos mientras vierten granos secos en el pozo.

«Miren cómo come», dice el hombre que filma, mientras el hombre en el pozo come el grano.

Algunos hombres eran «abandonados sin comida durante días» y electrocutados, explica Ilya, antes de que los enviaran desarmados a las «tormentas de carne».

Él mismo fue torturado, cuenta, tras negarse a participar en una tormenta: «Me ataron a un árbol, me golpearon con una porra un par de veces y me pusieron una pistola en la cabeza».

«No sé cómo decirlo, orinaron sobre mí. El comandante les dijo a todos: ‘Tenemos un baño nuevo’. Estuve atado medio día», relata.

Tras ser desatado, Ilya intentó suicidarse.

Denis, quien afirma haber llevado comida y agua a escondidas a los soldados en el pozo, muestra al equipo del documental un video de uno de ellos acusado de desertor a quien le orinan encima. La BBC no ha podido verificar la grabación de forma independiente.

«Es una humillación al honor y la dignidad de una persona. En el ejército ruso, esto se ha convertido en la norma», denuncia.

Asegura que «es ilegal, pero nadie es castigado por ello. Al contrario, incluso se anima a los hombres a hacerlo».

Denis, de 27 años, también muestra una foto que, según él, fue tomada poco después de que uno de sus superiores le arrancara dos dientes delanteros, porque les había dicho que no quería ir a buscar un dron desaparecido.

«Es terrible, simplemente tenía que seguir adelante», recuerda.

Las secuelas

Dima finalmente fue ascendido pese a haber dicho que no quería ser oficial. Muestra una foto de la ceremonia en la que fue nombrado oficial.

Después de su ascenso, no envió a sus hombres a una «tormenta de carne», dice.

«Me negué a hacerlo. No tendría que ir yo mismo, pero no podía simplemente darles la orden», asegura.

Esto llevó a su arresto por parte de la policía militar y a su traslado a Zaitsevo, una prisión improvisada, dice Dima.

«Allí me torturaron con descargas eléctricas», recuerda, y describe que la fuerza de la primera descarga le hizo defecar.

Relata que fue torturado a diario durante 72 días.

«Solo tortura, todos los días, con rostro impasible. Sin emociones, es una locura», dice, refiriéndose a sus torturadores.

Todos los hombres con los que hablamos están ahora fuera de Rusia, pero arrastran traumas del frente en Ucrania.

«Tengo sueños. Veo un bosque lleno de cadáveres, gente destrozada, con las caras y las bocas blancas y sucias, llenas de sangre. El olor… no huele, se saborea», declara Dima.

«Soy un criminal, y a nadie le importa; mi delito es simplemente no querer matar», agrega.

Alega que «en el ejército ruso hay demasiados tipos que no necesitan esta guerra, que odian a los comandantes, que odian a Putin, que odian nuestro sistema, y necesitan destruirnos».

Ilya dice que ama a su país, «pero no lo que Putin le ha hecho».

Denuncia que «allí pueden destruir a cualquiera, no importa si eres fuerte o no».

«Casi me destruyen, pero no del todo», sentencia.

Hay momentos en la vida de una nación en los que el derecho deja de ser un simple conjunto de normas para convertirse en una decisión política de gran calado. Las leyes de amnistía pertenecen a esa categoría. No son artificios retóricos ni concesiones coyunturales: son actos mediante los cuales el Estado renuncia al castigo para hacer posible la convivencia. 

Amnistía significa olvido —no negación de la memoria ni absolución moral— sino la determinación de clausurar penalmente un conflicto para permitir que la vida política continúe. La cuestión, por tanto, no es solo jurídica; es, sobre todo, política. Precisamente por ello, una amnistía auténtica exige coherencia interna. No puede ser selectiva sin vaciar las palabras de su significado. No es un gesto gracioso de quien detenta el poder, sino un instrumento jurídico orientado a extinguir responsabilidades por hechos pasados sin condicionar el ejercicio futuro de derechos. 

En el caso del presente venezolano, su fundamento radica en una situación excepcional que ha obligado al poder político a reconocer —aunque sea implícitamente— el agotamiento de una fase de represión desbordada. Cuando una amnistía se llena de exclusiones, pierde su naturaleza reconciliadora y se convierte en un mecanismo de administración del conflicto bajo otra forma.

La ley recientemente aprobada contiene elementos que apuntan hacia la distensión, pero también hay zonas oscuras. El último aparte del artículo 9 concentra una de ellas. Al excluir a quienes hayan “promovido, instigado, solicitado, invocado, favorecido, facilitado, financiado o participado” en acciones armadas o de fuerza contra la soberanía nacional, el texto no se limita a sancionar conductas específicas. Su redacción alcanza expresiones políticas formuladas en un contexto de crisis extrema. La amplitud del lenguaje permite interpretaciones expansivas y, con ello, la posibilidad de generar nuevas amenazas de persecución judicial. 

Nunca estuve de acuerdo con quienes pedían una operación militar en Venezuela. Me pareció una postura equivocada y peligrosa. Sin embargo, ese debate existió; fue expresión de una crisis institucional profunda y de una radicalización que marcó una etapa. Precisamente por eso, no puede ahora excluirse a quienes sostuvieron esa posición del ámbito de la amnistía. Si el propósito es cerrar el ciclo, esa disposición no debe convertirse en un filtro penal.

Esta reflexión adquiere mayor fuerza si se considera que el propio gobierno ha sostenido reuniones con altas autoridades estadounidenses —como el director de la CIA, el secretario de Energía y el jefe del Comando Sur— en una evidente recomposición de relaciones. Si en el plano diplomático se impone el pragmatismo y el diálogo, resulta contradictorio dejar abiertas las puertas para la persecución contra quienes —acertada o equivocadamente— sostuvieron posiciones extremas en otro momento. No puede invocarse el olvido en la arena internacional y negarlo en el ámbito interno.

La experiencia europea ofrece una referencia útil. En la transición española, la Ley de Amnistía de 1977 fue concebida como una decisión simétrica que no distinguía entre vencedores y vencidos. Se la cuestionó por su amplitud, pero su coherencia consistió precisamente en su carácter incluyente. El olvido jurídico fue el precio pagado para asegurar la convivencia. Cuando una amnistía empieza a seleccionar, deja de cerrar y comienza a administrar el pasado.

En el caso venezolano, además, el problema no se limita al artículo 9. Todavía se mantienen vigentes textos legales que han servido para criminalizar la disidencia. Los delitos de traición a la patria previstos en el Título I del Libro Segundo del Código Penal no pueden interpretarse contra opiniones políticas, por radicales que sean. El principio in dubio pro libertate exige que, ante la duda, se favorezca la libertad. Asimismo, la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y el Financiamiento del Terrorismo —utilizada para equiparar en algunos casos extremos oposición con terrorismo— y la llamada ley contra el odio deben ser derogadas si se aspira a una reconciliación efectiva. No puede proclamarse el cierre de una etapa mientras subsisten los instrumentos jurídicos que hicieron posible la etapa anterior.

A ello se suma la exclusión de un sector particularmente afectado: los militares encarcelados y civiles vinculados a sus casos. Un grupo importante de personas quedan fuera de un beneficio que se presenta como general. A esto se añade la cifra anunciada de 11.000 posibles beneficiarios que tienen medidas sustitutivas. Esto no solo revela la magnitud del problema sino que implica el reconocimiento implícito de que sí existió una política sistemática de encarcelamiento por razones políticas.

La reciente instalación de una Comisión Especial para supervisar la aplicación de la ley añade otra dimensión. En teoría, coordinará con el sistema judicial y revisará casos no previstos. En la práctica, su existencia confirma que la norma nació incompleta. Por otra parte, en un Estado de derecho, la extensión de una amnistía debería descansar en la jurisprudencia de jueces independientes, guiados por los principios de igualdad y libertad, no en órganos de supervisión política. Si la comisión aspira a cerrar realmente el capítulo, debería incorporar representantes independientes de la sociedad civil —universidades, academias, iglesias, colegios profesionales, organizaciones no gubernamentales y representantes de la sociedad civil— capaces de aportar equilibrio y legitimidad. Esa pluralidad es necesaria para generar confianza. 

Cerrar el capítulo implica asumir que lo que está en juego no es la conveniencia política inmediata, sino la posibilidad de convivir sin miedo. Si la amnistía conserva márgenes amplios para nuevas exclusiones o interpretaciones restrictivas, el cierre será apenas formal. Y sin un cierre real —penal, institucional y político— el país no avanzará hacia la reconciliación, sino que trasladará el conflicto a otros espacios.

La historia demuestra que el olvido jurídico, cuando es coherente, no suprime la memoria histórica, sino que la ordena para que la estabilidad política pueda comenzar.

Ramón Escovar León

Tarek William Saab se dignó a confirmar en una entrevista el pasado lunes el estatus de Tareck El Aissami y Samark López, ambos acusados de corrupción desde las más altas esferas del chavismo en Venezuela.

La Patilla

Durante el programa «A Pulso» transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), el periodista Julio Riobó consultó al titular del Ministerio Público (MP) sobre la situación de ambos personajes, quienes aparecieron como «capturados» en una ficha del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

«Están capturados en Venezuela, están capturados en Venezuela, responsables de los que fue la brutal trama de corrupción conocida como Pdvsa-Cripto. Claro que sí están detenidos, en Venezuela», confirmó Saab sin dar más detalles sobre el paradero de López y El Aissami, alejado por muchos meses de las cámaras, cuando fue exhibido con una braga de color azul.

No está claro el centro de detención de López y El Aissami, ni tampoco hay información sobre el proceso judicial en su contra.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia hace cuatro años desencadenó el mayor conflicto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, causando un inmenso sufrimiento a la población civil y terribles penurias a los soldados, al tiempo que reescribía el orden de seguridad posterior a la Guerra Fría.

AP

El conflicto entra este martes en su quinto año y no parece que vaya a terminar pronto.

Estados Unidos ha mediado en las conversaciones con las delegaciones de Moscú y Kiev como parte de la campaña de paz que lleva un año impulsando la administración Trump. Sin embargo, la conciliación de diferencias clave, como el futuro de los territorios ucranianos ocupados por Rusia y la seguridad de Ucrania tras la guerra, ha frustrado los avances.

Mientras tanto, miles de soldados de ambos países han muerto en el campo de batalla y la población civil ucraniana ha sufrido los ataques aéreos rusos, que han provocado años de cortes de electricidad y agua.

A continuación, se ofrece una visión general del conflicto, en cifras, desde la invasión a gran escala del 24 de febrero de 2022.

1,8 millones

El límite superior del número estimado de soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos, según un informe publicado el mes pasado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos.

Se calcula que Rusia sufrió 1.2 millones de bajas, incluyendo hasta 325.000 soldados muertos, entre febrero de 2022 y diciembre de 2025, lo que, según el informe, supone el mayor número de bajas militares de cualquier potencia importante en cualquier conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.

Rusia no ha publicado cifras sobre las muertes en el campo de batalla desde enero de 2023, cuando afirmó que más de 80 soldados habían muerto en un ataque ucraniano, lo que eleva el total de muertes militares confirmadas por Moscú a algo más de 6.000.

El CSIS estimó que Ucrania ha sufrido entre 500.000 y 600.000 bajas militares, incluidas hasta 140.000 muertes.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, dijo a principios de este mes que 55.000 soldados ucranianos han muerto en la guerra. Muchos están desaparecidos, afirmó.

Ni Moscú ni Kiev proporcionan datos actualizados sobre las bajas militares. No es posible realizar una verificación independiente.

14.999

Es el recuento de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de la ONU sobre las muertes de civiles en Ucrania desde la invasión total de Rusia, aunque afirma que probablemente se trate de una estimación a la baja. Más de 40.600 civiles resultaron heridos durante el mismo periodo, según un informe publicado en diciembre.

La guerra ha causado la muerte de al menos 763 niños, según la ONU.

El año pasado fue el más mortífero para los civiles en Ucrania desde 2022. El conflicto causó la muerte de 2.514 civiles y dejó 12.142 heridos en el país en 2025, lo que supone un aumento del 31 % en las bajas civiles con respecto a 2024, según la organización.

19,4%

Porcentaje del territorio ucraniano ocupado por Rusia, según el Instituto para el Estudio de la Guerra.

Durante el último año, Rusia solo ha ganado el 0,79% del territorio de Ucrania en la agotadora guerra de desgaste, según los cálculos proporcionados a principios de este mes a The Associated Press por el grupo de expertos con sede en Washington, lo que pone de relieve los escasos avances de las fuerzas de Moscú a pesar de los enormes costes en tropas y blindados.

Antes de la invasión total de Rusia, esta controlaba casi el 7% de Ucrania, incluida Crimea y partes de las regiones de Donetsk y Lugansk, en el este, mientras los separatistas respaldados por Moscú luchaban contra el ejército ucraniano, según funcionarios ucranianos y analistas occidentales.

13%

Porcentaje de caída de la ayuda militar extranjera a Kiev el año pasado en comparación con la media anual entre 2022 y 2024, según el Instituto Kiel de Alemania, que realiza un seguimiento de la ayuda a Kiev.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó de enviar armas estadounidenses pagadas por Estados Unidos a Ucrania después de asumir el cargo hace poco más de un año. Los países europeos, en un esfuerzo por compensar la diferencia, aumentaron su ayuda militar el año pasado en un 67% en comparación con el periodo 2022-2024, según un informe publicado este mes por el instituto.

La ayuda humanitaria y financiera extranjera a Ucrania se redujo un 5 % el año pasado en comparación con la media de los tres años anteriores, según el informe.

5.9 millones

El número de civiles ucranianos que han abandonado su país.

Unos 5.3 millones de esas personas han encontrado refugio en Europa, según un informe publicado este mes por la oficina de la ONU en Ucrania.

Además, alrededor de 3.7 millones de ucranianos que se vieron obligados a abandonar sus hogares se han trasladado a otras partes del país, según informó la ONU en diciembre.

La población de Ucrania antes de la guerra era de más de 40 millones de personas.

2.851

El número de ataques rusos que afectaron la prestación de atención médica en Ucrania, según la Organización Mundial de la Salud. La cifra abarca el período comprendido entre la invasión a gran escala y el 11 de febrero.

Los ataques incluyen 2.347 ataques contra instalaciones de atención médica, así como aquellos que dañaron vehículos y almacenes de suministros médicos.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, aseguró este martes que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, “no logró sus objetivos” de guerra ni “quebró a los ucranianos”, al cumplirse cuatro años desde el inicio de la invasión rusa.

AFP

Putin no logró sus objetivos, no quebró a los ucranianos. No ganó esta guerra. Hemos preservado Ucrania y haremos todo lo posible para lograr la paz y para que se haga justicia”, afirmó Zelensky en un mensaje en video.

Ucrania conmemora la fecha acompañada por muestras de solidaridad de sus principales aliados, sin que se vislumbre una salida inmediata para el conflicto, el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El mandatario sostuvo que el país está decidido a hacer “todo” lo necesario para alcanzar una paz sólida y duradera.

“Putin entiende que no es capaz de derrotar a Ucrania en el campo de batalla, y ‘el segundo mejor ejército del mundo’ lucha con rascacielos y con centrales eléctricas”, afirmó el líder de Kiev sobre los ataques rusos a objetivos civiles.

Y agregó: “Por supuesto que todos nosotros queremos paz, que la guerra termine. Pero nadie permitirá que acaben con Ucrania. Queremos una paz sólida, digna, duradera”.

La guerra causó cientos de miles de víctimas desde el 24 de febrero de 2022, cuando el Kremlin ordenó la entrada de tropas en territorio ucraniano, apostando por una victoria rápida que no se concretó ante la resistencia local. El impacto global del conflicto incluyó un aumento en el gasto militar de varios países europeos, que se preparan ante la posibilidad de una confrontación directa con Rusia.

Las negociaciones impulsadas por Estados Unidos el año pasado no han conseguido frenar los combates, que devastaron ciudades y provocaron el éxodo de millones de ucranianos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, llegó este martes a Kiev y declaró: “subraya nuestro compromiso duradero con la justa lucha de Ucrania”. “Envío mensaje claro tanto al pueblo ucraniano como al agresor: No cejaremos hasta que se restablezca la paz. Una paz en los términos de Ucrania”. Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, participarán en una videoconferencia con los países de la “Coalición de Voluntarios”, integrada por Alemania, Francia y el Reino Unido.

Rusia controla actualmente alrededor del 20% del territorio ucraniano y mantiene ataques diarios contra zonas civiles e infraestructuras, lo que ha generado la peor crisis energética desde el inicio de la guerra, agravada por el invierno.

Los aliados occidentales de Kiev impusieron sanciones a Moscú, que reorientó sus exportaciones petroleras hacia Asia. Pese a las sanciones, las fuerzas rusas avanzaron lentamente en los últimos meses, principalmente en la región del Donbás, escenario de intensos combates que Moscú busca anexar.

Las negociaciones, bajo la mediación de Estados Unidos, continúan. Zelensky exige garantías de seguridad de Washington antes de cualquier acuerdo con Rusia. Moscú, por su parte, rechaza el despliegue de fuerzas europeas en territorio ucraniano tras un eventual alto el fuego. El presidente ruso ha advertido que recurrirá a la fuerza si fracasa la diplomacia.

Cuatro años de conflicto han dejado a Ucrania devastada. Un informe del Banco Mundial, la Unión Europea y la ONU estima en USD 558.000 millones el costo de la reconstrucción para la próxima década. Rusia justificó la invasión como un intento de frenar la incorporación de Ucrania a la OTAN, que considera una amenaza para su seguridad.

El lunes, durante una ceremonia oficial, Putin reiteró que las tropas rusas defienden las “fronteras” del país y buscan garantizar la “paridad estratégica” y el “futuro” de Rusia.

Ucrania considera el conflicto como un resurgimiento del imperialismo ruso orientado a someter a su población. En una entrevista con la BBC, Zelensky afirmó: “Rusia quiere imponer al mundo un modo de vida diferente y cambiar las vidas que los pueblos han elegido para sí mismos”.

Familiares y allegados informaron sobre la excarcelación de 34 personas en el centro penitenciario Rodeo I. Entre los liberados se encuentran 11 cadetes que permanecían detenidos bajo acusaciones de conspiración.

El Pitazo

Según expuso el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve), los 11 cadetes excarcelados corresponden a un caso que generó polémica y críticas ya que la evidencia se basaba en el uso del videojuego Call of Duty.

«Hoy celebramos estos reencuentros familiares tras detenciones injustas. Ver a estos ciudadanos retomar sus vidas es un paso necesario, pero recordamos que la justicia debe ser completa», expuso la organización.

Las excarcelaciones se producen luego de la aprobación de la ley de amnistía. Según la ONG Foro Penal, durante el fin de semana 54 personas fueron liberadas, pero recordó que que cerca de 400 presos políticos podrían quedar excluidos del beneficio debido a que la ley solo aplica a hechos ocurridos en 20 de los 156 meses entre 1999 y 2026.

«Reiteramos que la libertad debe ser plena para todas las personas que aún permanecen detenidas por motivos políticos. Ningún ciudadano debe estar tras las rejas por razones de conciencia o procesos sin fundamento», dijo Clippve.

El periodista venezolano Seir Contreras informó durante la tarde del lunes 23 de febrero, sobre el inicio de un proceso de liberaciones masivas de presos políticos recluidos en el Centro Penitenciario El Rodeo I, en el estado Miranda. Este acontecimiento ocurre tras una tensa jornada de protestas dentro del penal.

La Patilla

Según los reportes, los ciudadanos privados de libertad de manera arbitraria en este recinto, habían iniciado una huelga de hambre el pasado viernes 20 de febrero. La medida de presión buscaba denunciar las condiciones de reclusión y exigir la revisión de sus expedientes, tras meses o años de detenciones sin debido proceso.

El periodista Contreras, a través de su red social X, detalló que el movimiento de familiares a las afueras del centro de reclusión aumentó significativamente durante las últimas horas del lunes, a la espera de confirmaciones oficiales y la salida de sus seres queridos.

Entre los liberados, Seir confirmó que estuvieron los 11 Cadetes de la Academia Militar del Ejército detenidos por jugar en línea “Call Of Duty”.

La noticia ha generado una rápida reacción en redes sociales y organizaciones de Derechos Humanos en Venezuela. El Rodeo I ha sido señalado en diversos informes internacionales como un centro donde se aplican regímenes de aislamiento severo contra disidentes y personas detenidas por motivos políticos.

Este evento se suma a una serie de reclamos que familiares y ONGs han mantenido activos durante el inicio del año 2026, para exigir la libertad plena de todos los presos políticos.

La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, no solo reconfigura el liderazgo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). También modifica el tablero de prioridades del Gobierno de Estados Unidos en materia de recompensas millonarias por criminales acusados de narcotráfico y terrorismo.

Revista Semana

Con la recompensa de 15 millones de dólares que pesaba sobre el líder del CJNG ya fuera del radar, el listado de los fugitivos más cotizados por Washington vuelve a concentrarse en figuras acusadas de narcotráfico transnacional y presuntos vínculos con estructuras criminales de alto nivel.

Estas son, a hoy, las diez recompensas activas más altas ofrecidas por el Gobierno de Estados Unidos.

Diosdado y Padrino

1. Diosdado Cabello: hasta 25 millones de dólares

Washington acusa a Diosdado Cabello de liderar o integrar una estructura conocida como el Cartel de los Soles, presuntamente integrada por altos mandos venezolanos que habrían facilitado envíos de cocaína hacia Estados Unidos. En 2020 fue imputado en una corte federal de Nueva York por narcotráfico y conspiración. El Departamento de Estado ofrece hasta 25 millones de dólares por información que permita su arresto o condena.

2. Vladimir Padrino López: 15 millones de dólares

El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, es uno de los hombres más poderosos del régimen venezolano y la cara visible del poder militar de la dictadura de Nicolás Maduro y ahora del gobierno interino de Delcy Rodríguez. Está acusado por fiscales federales estadounidenses de conspirar para “inundar” de cocaína el mercado estadounidense como herramienta geopolítica.

La recompensa activa es de hasta 15 millones de dólares, también bajo el Programa de Recompensas por Narcóticos ofrecido por el Departamento de Estado.

3. Ryan James Wedding: 15 millones de dólares

Exatleta olímpico canadiense de snowboard. Según el FBI, habría pasado de competir en Salt Lake City 2002 a dirigir una red transnacional de narcotráfico con operaciones en América del Norte y Europa. Está acusado de conspiración para distribuir cocaína y de ordenar asesinatos relacionados con el tráfico.

La recompensa combinada alcanza los 15 millones de dólares, una de las más altas dentro de la lista Ten Most Wanted.

4. Tareck El Aissami: 10 millones de dólares

Exvicepresidente venezolano y exministro de Petróleo. Fue acusado en 2019 en una corte federal de Nueva York por violaciones a sanciones y narcotráfico. Según la acusación, habría facilitado envíos de droga mientras ocupaba altos cargos del Estado.

El Departamento de Estado mantiene una recompensa activa de hasta diez millones de dólares, aunque está detenido en Venezuela desde hace varios años acusado de corrupción. Hace pocos días, el ICE lo señaló como capturado, pero no se sabe más detalles al respecto.

De izquierda a derecha: Pedro Luis Martín Olivares, Jesús Alfredo Itriago y Rodolfo McTurk Mora

5. Pedro Luis Martín-Olivares: 10 millones de dólares

Exjefe de inteligencia financiera y exgeneral venezolano. Está acusado en Estados Unidos de conspiración para distribuir cocaína en coordinación con estructuras estatales.

Su recompensa es de hasta diez millones de dólares, dentro del mismo programa que apunta a presuntas redes estatales vinculadas al narcotráfico.

6. Fausto Isidro Meza Flores: 5 millones de dólares

Conocido como el Chapo Isidro, es señalado como líder de una facción del Cartel de los Beltrán Leyva. La DEA lo identifica como uno de los principales exportadores de heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana hacia Estados Unidos. La recompensa activa es de hasta cinco millones de dólares.

7. Yulan Adonay Archaga Carías: 5 millones de dólares

Alias Porky, señalado como uno de los máximos líderes de la MS-13 en Honduras. Está acusado en Nueva York por narcotráfico, armas y lavado de dinero. Según la acusación, coordinaba rutas de cocaína hacia Estados Unidos. La recompensa ofrecida es de hasta cinco millones de dólares.

8. Hassan Izz-Al-Din: 5 millones de dólares

Acusado por su presunta participación en el secuestro del vuelo TWA 847 en 1985, en el que murió un ciudadano estadounidense. Está incluido en el programa Rewards for Justice, enfocado en terrorismo internacional. La recompensa asciende a cinco millones de dólares.

9. Rodolfo McTurk-Mora: 5 millones de dólares

Exfuncionario venezolano acusado en Estados Unidos de colaborar en operaciones de narcotráfico internacional. Forma parte del mismo expediente judicial que otros altos cargos venezolanos imputados en 2020. La recompensa es de hasta cinco millones de dólares.

10. Jesús Alfredo Itriago: 5 millones de dólares

Exdirector de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela. Paradójicamente, fue acusado en Nueva York por conspiración para traficar cocaína hacia Estados Unidos mientras ocupaba un cargo antidrogas. La recompensa vigente es de hasta cinco millones de dólares.

La captura del ‘Mencho’ en México ha reposicionado a Diosdado Cabello como el principal objetivo de Estados Unidos en su lucha contra el crimen organizado en Latinoamérica.

NTN24

Washington mantiene una recompensa de 25 millones de dólares por información que conduzca a la captura del considerado número dos del régimen venezolano, convirtiéndolo ahora en el criminal más buscado por las autoridades estadounidenses en la región.

La operación militar que acabó con Nemesio Oseguera Cervantes, alias «el Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, ha generado una ola de violencia sin precedentes en México. Los últimos reportes indican diez uniformados muertos, 22 sedes del Banco Bienestar dañadas en Jalisco, y acciones criminales en 20 estados del país. Air Canada suspendió 325 vuelos a Puerto Vallarta y Guadalajara, mientras que clases en escuelas y universidades fueron canceladas al no poder garantizarse la seguridad.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que «Estados Unidos brindó apoyo de inteligencia al gobierno mexicano para asistir en un operativo en Talpalpa, Jalisco».

Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que «las operaciones, todas las operaciones se realizan por la fuerza federal. No hay participación en la operación de fuerzas de Estados Unidos», aunque reconoció el intercambio de información entre ambos países.

El analista Edgardo Pinel, desde Madrid, calificó la operación como «un ejercicio de soberanía del Estado mexicano» que busca «mandar un mensaje interno, pero también externo a Estados Unidos diciendo tenemos la capacidad de hacerlo».

Pinel destacó que durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuya política de «abrazos, no balazos» dejó un saldo de 188,996 homicidios relacionados con el crimen organizado, se registró el sexenio más letal de México.

El número de grupos criminales se duplicó de 76 en 2010 a 205 en 2020, mientras que los carteles pasaron de controlar 268 municipios a 531 en 2021. Durante el mandato de Sheinbaum, los homicidios en Sinaloa aumentaron un 102% y las desapariciones un 15%.

Con la eliminación del Mencho, catalogado por Trump como líder de una «organización terrorista extranjera», la atención internacional se centra ahora en otros objetivos prioritarios como Diosdado Cabello, cuya captura representa un desafío mayor dada su posición en la estructura del poder venezolano.

Ricardo Ramírez Thiel (V-7.759.653), oriundo de Maracaibo, falleció bajo custodia del Estado en el retén de Sabaneta, estado Zulia, tras más de tres años detenido en un proceso judicial marcado por graves irregularidades.

Reporte Confidencial

Era propietario de una compañía aduanera que operaba en Puerto Cabello, dedicada al transporte marítimo hacia Colombia. En 2018 fue señalado públicamente por el entonces Fiscal General, Tareck William Saab, como presunto vinculado a un caso de contrabando de gasolina en Táchira.

El 31 de agosto de 2018 el Juzgado 21 de Control del AMC dictó orden de captura en su contra por tráfico de materiales estratégicos, legitimación de capitales y asociación para delinquir. Según sus familiares, nunca se probaron las acusaciones y durante el proceso los cargos fueron cambiados reiteradamente mientras se les exigía dinero que no tenían.

Denuncian que fue detenido por la Guardia Nacional, sufrió malos tratos, y que durante su reclusión se le negó el ingreso regular de alimentos y medicamentos. En los últimos días su estado era crítico.

Hoy su familia fue notificada de su fallecimiento en prisión. No recibió libertad bajo ninguna ley de amnistía ni medida humanitaria.

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top