Morfema Press

Es lo que es

Armando Esteban Quito

Los fiscales federales están ampliando su investigación sobre un esquema de sobornos que involucra a dos ex supervisores de la DEA, centrando su atención en dos abogados defensores de Miami sospechosos de beneficiarse de repetidas filtraciones de información confidencial de la DEA.

AP

La Fiscalía de Estados Unidos en Manhattan presentó el lunes documentos judiciales acusando a los abogados de financiar el plan y pidiendo a un juez que permita a los fiscales revisar casi 1.000 correos electrónicos, mensajes de texto y grabaciones de llamadas telefónicas protegidas entre los abogados y Manny Recio, un ex agente de la DEA que luego trabajó para los abogados como investigador privado.

Las comunicaciones de los abogados con sus clientes y los miembros de su equipo de investigación son confidenciales y normalmente están fuera del alcance de las fuerzas del orden, a menos que se utilicen para llevar a cabo una actividad delictiva. Pero los fiscales federales tomaron la inusual medida esta semana de pedirle a un juez que invoque la “excepción por fraude criminal” a este privilegio, calificando las comunicaciones entre Recio y los abogados David Macey y Luis Guerra como “parte integral del esquema de soborno”.

La moción marcó un cambio radical para los fiscales, que durante años se esforzaron por evitar nombrar a los abogados como co-conspiradores no acusados ??y beneficiarios de la conspiración. Ni Macey ni Guerra han sido acusados, pero los fiscales se refirieron a ellos como “abogados corruptos” que “pagaron generosamente por secretos de la DEA” durante un juicio de dos semanas que terminó en noviembre con un jurado que declaró a Recio y al ex agente de la DEA John Costanzo Jr. culpables de soborno y fraude electrónico de servicios honestos.

Esta combinación de fotografías proporcionadas por la Fiscalía de Estados Unidos en el Distrito Sur de Nueva York el 26 de octubre de 2023 muestra a John Costanzo Jr., a la izquierda, y a Manny Recio. La Fiscalía de Estados Unidos en Manhattan presentó documentos judiciales el lunes 22 de enero de 2024, acusando a los abogados de financiar el plan y pidiendo a un juez que permita a los fiscales revisar casi 1.000 correos electrónicos, mensajes de texto y grabaciones de llamadas telefónicas protegidas entre los abogados y Manny Recio, un ex agente de la DEA que luego trabajó para los abogados como investigador privado. (Fiscalía de Estados Unidos vía AP)

“Estamos aquí planeando cómo vamos a ganar dinero, dinero, dinero”, dijo Guerra en una conversación interceptada con Costanzo.

Macey y Guerra no han respondido a las reiteradas solicitudes de comentarios. Ambos abogados son miembros desde hace mucho tiempo de lo que en Miami se conoce como el “bar de la pólvora blanca”, un círculo ferozmente competitivo de abogados defensores con salarios muy altos que se pelean por conseguir clientes que sean capos, negociar acuerdos de entrega y convertirlos en cooperadores del gobierno.

En un campo tan lucrativo, la notificación previa de una acusación o de una investigación en curso puede ser la clave para conseguir un nuevo cliente, pero pagar a funcionarios públicos por información privilegiada es ilegal.

Los fiscales dijeron en el juicio que después de jubilarse Recio le pidió repetidamente a Costanzo que buscara nombres en una base de datos confidencial de la DEA que rastrea las investigaciones federales de interés para sus nuevos empleadores. Los dos también hablaron sobre el momento del arresto del principal narcotraficante en la República Dominicana y la fecha exacta en 2019 en que el gran jurado debía acusar al empresario Alex Saab, un importante objetivo criminal en Venezuela y sospechoso de ser el intermediario del presidente del país, Nicolás Maduro.

“Durante todo el plan de sobornos, Costanzo filtró información repetidamente a Recio para beneficiarlo a él y a los abogados con los que trabajaba”, escribieron los fiscales en un memorando de 28 páginas que cita comunicaciones interceptadas entre Recio y Costanzo presentadas durante el juicio. “Costanzo estaba filtrando información para que Macey y Guerra pudieran atraer más clientes, y parte del plan requería que Recio transmitiera la información privilegiada a Macey y Guerra”.

Moscú podría obtener garantías sobre sus inversiones en la industria petrolera y minera venezolana; reducción de sanciones económicas y evitar una intervención militar directa o indirecta de EEUU en conflictos rusos

ORLANDO VIERA-BLANCO
19/11/2024

Las posibilidades de cambio político en Venezuela ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, es plausible. Lo primero es evitar la polarización en el análisis para contener su banalización. La privatización del crimen no está sobre la mesa. Lo que sí luce es una recomposición de alianzas globales y correlación de fuerzas hemisféricas convenientes para abrir el compás.

La estrategia política hacia Venezuela podría tener un cambio significativo de la otrora política aislacionista y presión máxima, a la disuasión inteligente. Tras años de sanciones, presión diplomática y un apoyo visible a líderes de oposición como Juan Guaidó, surge la pregunta: ¿Puede Trump en un segundo mandato lograr lo que no se consiguió en el primero? Y, en ese contexto: ¿Cuál sería el papel de figuras como Edmundo González Urrutia en una eventual transición política?

El legado de Trump en Venezuela: lecciones de un primer intento

Durante su primer período como presidente, Trump aplicó una estrategia de máxima presión contra el régimen de Nicolás Maduro. Las sanciones económicas, bloqueo de activos y el reconocimiento de Guaidó como presidente interino, llevaron a momentos que parecían augurar el fin del régimen. Sin embargo, esta política no consiguió la anhelada transición.

Los críticos argumentan que la falta de una estrategia militar, sumada a los errores de liderazgo dentro de la oposición venezolana, limitó el impacto de la política de Trump. Pero en un segundo mandato, Trump podría venir dispuesto a lograr la reapertura democrática en Venezuela, considerando el interés geopolítico, estratégico y energético que representa para EEUU y punto de acceso para contrapartes como China, Rusia e Irán.

Edmundo González Urrutia, reconocido como presidente electo por los venezolanos el pasado 28 J, podría jugar un rol crucial. González Urrutia, un diplomático que sabe deslizarse por la diplomacia de baranda, institucional, discreto, aboga por una transición política que incluya reformas profundas en el aparato judicial, económico y militar de Venezuela. Su visión democrática: emancipación injerencista, respeto a los DDHH y justicia penal internacional.

Su misión es ser un puente entre las fuerzas internacionales y EEUU, la Unión Europea, la unión interamericana de aliados democráticos y las facciones de la oposición venezolana. González Urrutia aporta credibilidad y visión estratégica para amalgamar el liderazgo de Maria Corina Machado y líderes de la plataforma unitaria [no impostores] adversos al régimen de Caracas. Trump tanto se aleja de una fragmentación política de la oposición venezolana como se acercará a un frente unido sólido, real y legítimo.

¿Qué podría hacer diferente Trump esta vez?

En su segundo mandato Trump podría aplicar un enfoque más agresivo, basado en tres pilares: i.-Un aislamiento más elaborado del régimen de Maduro, que incluya naciones aliadas y corporaciones. Esto implicaría el fortalecimiento de las sanciones secundarias, que buscan presionar a países que dan pulmón a Maduro. ii.-Apoyo logístico y militar: Aunque una intervención directa podría generar rechazo internacional, el respaldo a operaciones de inteligencia y fortalecimiento de negociaciones con las FFAA Venezolanas, es una ruta. iii.-Consolidación de una oposición renovada: González Urrutia será clave para pactar un plan de transición unitario.

A pesar de los posibles cambios en la estrategia estadounidense, la transición en Venezuela enfrenta varios obstáculos: i-El apoyo militar interno a Maduro; ii-La fragmentación de la oposición; iii-El impacto de la comunidad internacional: Cuba, Rusia, Irán y China tienen intereses estratégicos en Venezuela. Si bien el regreso de Trump podría revitalizar la presión sobre Maduro, el éxito de una transición dependerá de factores tanto internos como externos. A lo interno Edmundo González podría ser reconocido como Presidente electo, pero Trump no reeditará un ‘Gobierno Interino’. A lo externo-teniendo a Marco Rubio en el Departamento de Estado-se enfocaría en una negociación eficaz con las FFAA y neutralizar la injerencia de Cuba.

En última instancia el destino de Venezuela dependerá no sólo de las decisiones tomadas en Washington. Necesitará la capacidad del pueblo venezolano para removilizarse. La pregunta no es sólo si Trump y González Urrutia pueden poner a Maduro “contra la pared”, sino si Venezuela está lista para encarar una nueva primavera tutelada por Trump, donde María Corina liderará un papel fundamental de inspiración, reactivación y calle.

Marco Rubio como Secretario de Estado: ¿Un punto de inflexión para Cuba y Venezuela?

La designación del Senador Marco Rubio como Secretario de Estado representa un cambio significativo en la política exterior de EEUU hacia América Latina. Rubio-conocido por su posición firme contra los regímenes autoritarios de Cuba y Venezuela-fue defensor de las políticas de máxima presión. Los orígenes cubanos de Rubio y su posición como líder influyente en el Senado [RREE] le han permitido moldear gran parte de la política hacia la región.

Como Secretario de Estado, tendría una plataforma más poderosa para ejecutar una agenda más eficiente y de pronto menos aislacionista. Intensificar la presión sobre aliados claves como China, Rusia, Irán, México, Colombia, Brasil y Turquía, es una alternativa, al tiempo que incentiva las alianzas con El Salvador, Argentina, Panamá, Costa Rica, Ecuador, Perú, Guatemala y otras islas del Caribe.

Aunque EEUU no es parte del Estatuto de Roma, igual podría realizar aproximaciones diplomáticas con la Corte Penal Internacional y otros países tenedores de jurisdicción Universal [12 en total entre ellos: Canadá, Alemania, Argentina, Países Bajos, España y Suiza]. También podría fortalecer acuerdos de cooperación en materia de Justicia Internacional Penal: crimen organizado, narcotráfico, trata de personas, tráfico de dinero sucio, etc. La vigilancia policial y militar se intensificará contra el tráfico ilegal de drogas, oro, derivados de petróleo, armas, minerales, cuyo eje de servidumbre es Venezuela. No más ignorancia deliberada. En otro sentido, protegerán a Citgo, evitando sea rematada patio estadounidense.

El caso de Venezuela: ¿puede Maduro resistir?

El régimen de Díaz-Canel enfrenta una crisis económica y social sin precedentes. La dupla Rubio/Trump podría acelerar el colapso del sistema cubano, su aislamiento financiero, limitación del turismo y otras exportaciones claves para la economía cubana. Bueno resaltar exportaciones de países como España [1 Billón de dólares], Rusia Canadá [295 Millones], Italia [327 Millones], China [760 Millones] e incluso desde EEUU [280 Millones]. Cuba exporta 1.2 Billones de dólares, que no es poca cosa en un país de 11 Millones de habitantes y recibe 5.2 Billones en inversión, por cierto, embriagado de petróleo venezolano por más de 20 años. Estas variables están en la mira del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Rubio enfrentará desafíos importantes: i.-El costo político de una postura dura: La presión máxima podría ser vista como una agresión innecesaria dificultando la construcción de coaliciones multilaterales; ii.-La resistencia interna en ambos regímenes: Tanto en Cuba como en Venezuela, las élites políticas y militares resistirán las presiones externas, mientras mantienen el control interno; iii.-La política interna en EEUU: Rubio podría enfrentar oposición en el Congreso, donde sectores republicanos y demócratas podrían colegir, interferir o desmarcarse del balance de estas políticas.

La triangulación diplomática como factor de cambio.

Cualquier estrategia para lograr un anhelado cambio en Cuba y Venezuela dependerá de factores claves como el nivel de unidad de la oposición, el papel de las FFAA en Cuba y Venezuela y la capacidad de disuasión que logre EEUU en países afectos a Cuba y Venezuela.

Una estrategia interesante podría ser la “triangulación diplomática”, es decir, negociar con actores internacionales claves, incluso divergentes como Rusia, Brasil [Lula], Colombia [Petro], México [Sheinbaum], Trudeau [Canadá], Sánchez en España, Meloni en Italia, Borrell en el Parlamento Europeo; sumando Milei [Argentina], Boric [Chile], Bukele [EL Salvador], Noboa [Ecuador], Mulino [Panamá], Chaves Robles [Costa Rica], La Calle Pou [Uruguay], Santiago Peña [Paraguay] y Bernardo Arévalo [Guatemala].

La triangulación diplomática pasa por diferentes incentivos dependiendo de cada interlocutor. Moscú podría obtener garantías sobre sus inversiones en la industria petrolera y minera venezolana; reducción de sanciones económicas y evitar una intervención militar directa o indirecta de EEUU en conflictos rusos, activando una negociación solapada en esas disputas. Es la política a cuatro manos: Ucrania, Israel, Irán y Latam. Trump ha demostrado capacidad para negociar con Rusia. Preservación de los intereses económicos de Rusia vs. neutralidad en la transición.

Lula Da Silva, exhibe una “postura más moderada” hacia Venezuela que su predecesor Jair Bolsonaro. Ha evitado una confrontación directa con Maduro, pero busca evitar el colapso del país vecino, generando una crisis migratoria regional. Los posibles incentivos para Lula: i.-Liderar un esfuerzo diplomático regional que refuerce su protagonismo en América Latina; ii.-Garantías de que cualquier transición en Venezuela respete la soberanía del país y no implique una intervención militar extranjera; iii.-Beneficios económicos y comerciales en la reconstrucción de Venezuela. Trump ofrecería una alianza pragmática con Lula consolidando la economía sureña representada en Argentina , Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay [la nueva Venezuela incluida].

Gustavo Petro sería el vecino incómodo. La relación que ha mantenido con Maduro es ambivalente. Ha promovido el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela pero también ha señalado la necesidad de reformas democráticas en el país. Posibles incentivos: i-estabilización de la frontera colombo-venezolana afectada por el contrabando, la inseguridad y el flujo migratorio; ii-Participar en la reconstrucción económica de Venezuela (beneficiando empresas colombianas) y iii-Consolidar su liderazgo regional. Trump podría ofrecer a Petro colaboración en temas fronterizos y de seguridad, mientras lo incluye en un marco de negociación multilateral para legitimar el proceso de transición.

Es probable que México mantenga una postura de no intervención [Doctrina Estrada] similar a Andrés Manuel López Obrador. Pero los incentivos serían: i.-Participación en un esfuerzo regional que refuerce la imagen desconocida de Sheinbaum; ii.-Garantías de estabilidad regional y comercial; iii.-Posibilidades económicas en la reconstrucción de Venezuela. Trump al incorporar a México en la negociación podría revisar aspectos geopolíticos y económicos, aliviando las cargas fiscales, tarifarias y migratorias.

En conclusión, Trump podría construir una estrategia progresiva, integradora y multidisciplinaria: reconocimiento de intereses comunes con cada uno de los actores involucrados en una transición pacífica, democrática y económicamente estable en Venezuela; garantías para Maduro y su círculo cercano de inmunidad o exilio seguro; creación de un marco multilateral que involucra a organismos internacionales como la ONU, la OEA o el Grupo de Contacto Internacional, más el apoyo a un liderazgo opositor renovado donde Edmundo Gonzalez Urrutia tendría una misión consensual y María Corina un rol de redención política histórico bajo la tutela de Donald Trump.

En pocas palabras recordando aquella “invitación” a estar y marcharse que le hiciera el ex presidente Mexicano Vicente Fox a Fidel Castro, cuando quiso participar en la Cumbre de las NNUU sobre el Financiamiento al desarrollo en Monterrey, Donald Trump también podría convidar a Maduro: ¡Comes y te vas…!

@ovierablanco
vierablanco@gmail.com
Presidente Venamerica

La tensión nuclear entre Rusia y Occidente ha vivido un nuevo capítulo esta semana en la que EEUU ha anunciado que permite a Ucrania atacar suelo ruso con misiles de largo alcance. Eso ha conllevado una respuesta inmediata de Putin que ha anunciado una nueva doctrina nuclear.

AS

“La Federación Rusa se reserva el hecho a usar armas nucleares en respuesta al uso de armas nucleares y otro tipo de armas de destrucción masiva contra ella o sus aliados, así como en el caso de agresión contra la Federación Rusa o la República de Bielorrusia, como participantes del Estado de la Unión, con armas convencionales y que suponga una amenaza crítica para su soberanía o integridad territorial”, explicaba Putin, en un nuevo desafío.

Y la amenaza viene desde todos los frentes: ya sea por tierra, mar o aire, Rusia tiene la capacidad de lanzar estas armas nucleares desde cualquier superficie. Y las tiene con diferente poder de destrucción: desde aquellas con una potencia equivalente a cientos de kilotones de TNT hasta las conocidas como ‘tácticas’, de entre 10 y 100 kilotones. La bomba lanzada sobre Hiroshima, de unos 15 kilotones, acabó con la vida 140.000 personas. Una capacidad destructiva que está entre las más pequeñas del arsenal ruso.

De ese total 1.192 son armas tácticas, 1.185 son misiles balísticos intercontinentales, 800 misiles que pueden ser lanzados desde submarinos y 580 que pueden ser lanzadas desde el aire por bombarderos. A todas ellas, se les suman las más de 1.400 que están retiradas y preparadas para ser desmanteladas. Dentro de su arsenal nuclear, más de la mitad de las armas que posee Rusia se consideran como armas nucleares estratégicas, con capacidad para cruzar océanos y mares. De estas armas, 1.674 se encuentran desplegadas y 2.815 en la reserva.

Las armas nucleares de Rusia

El resto, corresponden a armas tácticas, más pequeñas y menos destructivas que las anteriores. A todo este armamento, se le suman otros artefactos que podrían causar destrucciones devastadoras. Uno de ellos es el Poseidón, submarino que cuenta con la capacidad nuclear y una potencia mayor a la de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Conocido como el ‘arma del apocalipsis’, es capaz de desencadenar marejadas radioactivas en el océano, dejando inhabitables “durante décadas” las ciudades costeras que alcance.

Sin embargo, no es el único elemento a tener en cuenta. También se encuentra la denominada Bomba del Zar, conocida como RDS-220 o RDS-202, una bomba de fusión de hidrógeno que se probó en 1961, en pleno apogeo de la Guerra Fría. Su efecto de esta bomba se pudo sentir a más de 1.000 kilómetros de distancia, alcanzó los 64 kilómetros de altura y 100 kilómetros de diámetro. La potencia de los nuevos modelos alcanza los 100 megatones.

En tercer lugar, cabe destacar el misil hipersónico Kinzhal (en ruso, ‘Daga’) que forma parte de un nuevo sistema armamentístico avanzado que el Ejecutivo de Putin presentó en el año 2018. Entre sus principales características se encuentra su amplio radio de acción, que llega hasta los 2.000 kilómetros y su velocidad, diez veces mayor que la del sonido. También destaca por su altaprecisión, debido a los sensores que lleva equipados, y a la dificultad que supone su intercepción y posterior defensa para los adversarios.

Carrera nuclear: Rusia y EEUU, a la par

Si bien en muchas ocasiones se ha hablado del desarme nuclear, la tendencia parece en la dirección opuesta, con los países apostando cada vez más por este tipo de armamento. Rusia es quien tiene la mayor capacidad nuclear, con cerca de 6.000 ojivas. Pero Estados Unidos no se queda atrás, al contar con 5.244 cabezas nucleares (1.670 desplegadas, 1938 sin desplegar y 1536 desmanteladas).

Solo entre ambos países tienen cerca del 90% de inventario nuclear en todo el mundo, mientras sumando los nueve estados con mayor capacidad superan las 12.500 ojivas. Mientras que Estados Unidos parece reducir su arsenal, otras potencias como China, India, Corea del Norte, Pakistán o Reino Unido parecen tomar el camino contrario. Tras Rusia y EEUU, líderes destacados de la carrera nuclear, están China (410), Francia (290), Reino Unido (225), Pakistán (170), India (164), Israel (90) y Corea del Norte (30).

De las cerca de 12.500 ojivas que hay en todo el mundo, algo más de 9.500 están en arsenales militares, listas para ser utilizadas por misiles, aviones, barcos o submarinos. El resto, pese a estar retiradas, están relativamente intactas a la espera de ser desmanteladas. Y de estas poco más de 9.500 dispuestas, unas 3.800 están desplegadas en fuerzas operativas, listas para ser utilizadas en cuestión de minutos.

¿Qué tan poderosas son las explosiones nucleares? La prueba Trinity de EE. UU. en 1945, la primera detonación nuclear, liberó alrededor de 19 kilotones de energía explosiva.

Por: Visual Capitalist / Traducción libre del inglés de Morfema Press

La explosión vaporizó instantáneamente la torre en la que se encontró y convirtió la arena rodeada en vidrio verde, antes de enviar una poderosa ola de calor a través del desierto.

A medida que la Guerra Fría se intensificó en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, los EE. UU. y la Unión Soviética probaron bombas que tenían al menos 500 veces más poder explosivo. Esta infografía compara visualmente las 10 explosiones nucleares más grandes de la historia.

La anatomía de una explosión nuclear

Después de explotar, las bombas nucleares crean bolas de fuego gigantes que generan un destello cegador y una ola de calor abrasador. La bola de fuego engulle el aire y se hace más grande a medida que se eleva como un globo aerostático.

A medida que la bola de fuego y el aire caliente aumentan, son aplanados por aire más frío y denso en lo alto de la atmósfera, creando la estructura de “sombrero” de hongo. En la base de la nube, la bola de fuego causa destrucción física al enviar una onda de choque que se desplaza hacia el exterior a millas de kilómetros por hora.

Una fuerte corriente ascendente de aire y partículas de suciedad a través del centro de la nube forma el «tallo» de la nube en forma de hongo. En la mayoría de las explosiones atómicas, la presión atmosférica cambiante y la condensación del agua crean anillos que rodean la nube, también conocidos como nubes de Wilson.

Con el tiempo, la nube de hongo se disipa. Sin embargo, deja una lluvia radiactiva en forma de partículas nucleares, escombros, polvo y cenizas, que causan daños duraderos al medio ambiente local. Debido a que las partículas son livianas, los patrones globales de viento a menudo las distribuyen mucho más allá del lugar de la detonación.

Con este contexto en mente, aquí hay un vistazo a las 10 explosiones nucleares más grandes.

10: Hiedra Mike (1952)

En 1952, EE. UU. detonó el dispositivo Mike , la primera bomba de hidrógeno, como parte de la Operación Ivy. Las bombas de hidrógeno dependen de la fusión nuclear para amplificar sus explosiones, produciendo mucha más energía explosiva que las bombas atómicas que utilizan la fisión nuclear.

Con un peso de 140.000 libras (63.500 kg), la prueba Ivy Mike destaca un rendimiento de 10.400 kilotones , equivalente al poder explosivo de 10,4 millones de toneladas de TNT. La explosión fue 700 veces más poderosa que la de Little Boy , la bomba lanzada sobre Hiroshima en 1945.

9: Castillo Romeo (1954)

Castle Romeo fue parte de la serie Operation Castle de pruebas nucleares que se llevaron a cabo en las Islas Marshall. Sorprendentemente, EE. UU. se estaba quedando sin islas para realizar pruebas, lo que convirtió a Romeo en la primera prueba realizada en una barcaza en el océano.

Con 11.000 kilotones, la prueba produjo más del doble de su energía explosiva prevista de 4.000 kilotones. Su bola de fuego, como se ve a continuación, es una de las imágenes más icónicas jamás capturadas de una explosión nuclear.

8: Prueba soviética # 123 (1961)

La prueba #123 fue una de las 57 pruebas realizadas por la Unión Soviética en 1961. La mayoría de estas pruebas se realizaron en el archipiélago de Novaya Zemlya en el noroeste de Rusia. La bomba produjo 12.500 kilotones de energía explosiva, suficiente para vaporizar todo en un radio de 2,1 millas (3,5 km).

7: Castillo Yanqui (1954)

Castle Yankee fue la quinta prueba en la Operación Castle. La explosión marcó la segunda prueba nuclear más poderosa de los EE. UU.

Produjo 13.500 kilotones , mucho más que el rendimiento previsto de hasta 10.000 kilotones. A los cuatro días de la explosión, sus consecuencias llegaron a la Ciudad de México, aproximadamente a 11.400 kilómetros (7.100 millas) de distancia.

6: Castillo Bravo (1954)

Castle Bravo, el primero de la serie Castle Operation, se convirtió accidentalmente en la bomba nuclear más poderosa probada por los EE. UU.

Por un error de diseño, la energía explosiva de la bomba alcanzó los 15.000 kilotones , dos veces y media lo esperado. La nube en forma de hongo subió hasta aproximadamente 25 millas (40 km).

Como resultado de la prueba, se contaminó un área de 7.000 millas cuadradas y los habitantes de los atolones cercanos quedaron expuestos a altos niveles de lluvia radiactiva. Se encontraron rastros de la explosión en Australia, India, Japón y Europa.

5, #4, #3: Pruebas soviéticas #173, #174, #147 (1962)

En 1962, la Unión Soviética realizó 78 pruebas nucleares, tres de las cuales produjeron la quinta, cuarta y tercera explosión más poderosa de la historia. Las pruebas n.° 173, n.° 174 y n.° 147 arrojaron cada una alrededor de 20 000 kilotones . Debido al secreto absoluto de estas pruebas, no se han publicado fotos ni videos.

2: Prueba soviética #219 (1962)

La prueba #219 fue una prueba nuclear eficiente realizada con un misil balístico intercontinental (ICBM), con la explosión de la bomba a una altura de 2,3 millas (3,8 km) sobre el nivel del mar. Fue la segunda explosión nuclear más poderosa, con un rendimiento de 24.200 kilotones y un radio destructivo de ~25 millas (41 km).

1: Zar bomba (1961)

Tsar Bomba, también llamado Big Ivan , necesitaba un avión especialmente diseñado porque era demasiado pesado para transportarlo en un avión convencional. La bomba estaba unida a una paracaídas gigante para darle tiempo al avión de volar.

La explosión, que produjo 50.000 kilotones , destruyó una aldea abandonada a 55 km (34 millas) de distancia y produjo un terremoto de magnitud 5,0-5,25 en la región circundante. Inicialmente, fue diseñado como una bomba de 100.000 kilotones , pero la Unión Soviética redujo su rendimiento a la mitad de su potencial. La nube en forma de hongo de Tsar Bomba atravesó la estratosfera para alcanzar una altura de más de 37 millas (60 km), aproximadamente seis veces la altura de vuelo de un avión comercial.

Las dos bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki tuvieron consecuencias devastadoras, y sus rendimientos explosivos fueron solo una fracción de las 10 explosiones más grandes. El poder de las armas nucleares modernas hace que su escala de destrucción sea realmente increíble y, como sugiere la historia, los resultados pueden ser impredecibles.

Las Vegas es conocida como la ciudad de las luces y, en un momento, esa luz fue el resplandor de una detonación atómica en el desierto de Nevada. A partir de 1951, el ejército de los EE. UU. comenzó a probar ordenanzas nucleares a solo 65 millas de Sin City.

Por: Rare Historical Photos / Traducción libre del inglés de Morfema Press

Por la noche, el brillo de las bombas iluminaba el cielo y se podían ver nubes en forma de hongo que se elevaban sobre el horizonte durante el día.

Al estilo estadounidense clásico, el miedo no fue la única reacción. Las Vegas comenzó a convertirse en un destino para cierto tipo de personas: los turistas nucleares.

Retrocedamos para comprender por qué se seleccionó Nevada para las pruebas nucleares . Yucca Flats of Nevada estaba ubicado en el centro del páramo estadounidense, lo que lo convertía en el lugar perfecto para las pruebas nucleares. En primer lugar, al estar ubicado en medio del desierto, creó muy pocas amenazas para las casas circundantes.

Además, más del 87% del área de Nevada es propiedad del gobierno federal. Tenía vastas tierras disponibles, clima soleado y buenas conexiones ferroviarias.

La moda de la era atómica.
El primer destello de luz generado por una bomba atómica.
Un cráter nuclear dejado atrás.
Señorita bomba atómica de la ciudad del pecado.
Fotografía de Yucca Flat, cubierta de cráteres creados por bombas atómicas, en el sitio de pruebas de Nevada.
Los reporteros presencian la prueba nuclear en Frenchman Flat, el 24 de junio de 1957.
Bombas sobre Fremont
Sé testigo del poder de la bomba atómica. Solo $ 3 por una distancia de visualización segura
Un anuncio del Horseshoe Club promocionando sus excelentes vistas de las pruebas nucleares
Camarógrafos filmando la explosión atómica de Wasp Prime Test, durante la Operación Tetera. Nevada, 18 de febrero de 1955
Turistas atómicos visitando los sitios
Operación Buster-Jangle – Prueba de perro – con tropas que participan en el ejercicio Desert Rock I, 1 de noviembre de 1951. Fue el primer ejercicio de campo nuclear de EE. UU. Realizado en tierra; las tropas que se muestran están a solo 6 millas de la explosión.
Los hoteles ofrecieron vistas panorámicas del lejano horizonte del desierto para una experiencia óptima.
Bombas sobre Fremont.
Mirando junto a la piscina. Las pruebas nucleares eran una parte bastante común de la vida en Las Vegas.

No debería sorprender que se haya llegado a este punto. Desde hace semanas, las élites de seguridad occidentales han estado discutiendo si deberían dar permiso a Ucrania para utilizar misiles balísticos y de crucero occidentales con el fin de atacar objetivos situados en las profundidades de las fronteras internacionalmente reconocidas de la Federación Rusa. Sin duda, hemos recorrido un largo camino desde los primeros días de la guerra ruso-ucraniana, cuando el desafortunado canciller alemán, Olaf Scholz, se preguntaba si el suministro de cascos de la Bundeswehr a los ucranianos podría ser una escalada, y Joe Biden declaró abiertamente que los tanques y aviones estadounidenses en Ucrania abrirían la puerta a la Tercera Guerra Mundial. Mientras tanto, cientos de tanques occidentales fueron desplegados en el teatro de operaciones ucraniano. Se han prometido a Kiev decenas de aviones de combate F-16 de fabricación estadounidense, y los primeros ya han sido entregados, utilizados en combate y derribados. Ahora, mientras Occidente debate lanzar misiles estadounidenses sobre ciudades rusas, Joe Biden nos dice que no hay de qué preocuparse en absoluto: «No pienso mucho en Vladimir Putin», respondió el presidente, mientras su rostro intentaba torpemente esbozar una falsa sonrisa de vaquero.

Por: Rafael Pinto Borges – The European Conservative

Bueno, tal vez debería hacerlo. Si bien el presidente ruso, Vladimir Putin, rara vez ha evitado mencionar la carta nuclear, el hecho es que la tiene bajo la manga. Con un total de casi seis mil ojivas, Moscú controla el arsenal atómico más grande del mundo. Cualesquiera que sean las dificultades que enfrentan las fuerzas terrestres del Kremlin en Ucrania, la tríada nuclear del país sigue completamente intacta y es la segunda entre las grandes potencias del mundo. Cuando Putin advierte, como lo hizo recientemente desde la antigua capital imperial de San Petersburgo, que una decisión de la OTAN de permitir que sus misiles se usen contra el corazón de Rusia constituiría “la participación directa de los países de la OTAN, [a saber] Estados Unidos y los países europeos, en la guerra en Ucrania” y que esto “cambiaría la naturaleza misma del conflicto”, ignorarlo de plano sería el colmo de la locura.

De hecho, ¿por qué se deben desestimar como fanfarronería las declaraciones belicosas de Putin? La postura persistente de la Casa Blanca durante todo el conflicto es que Rusia es la única responsable de cualquier escalada, dado que fue Putin quien tomó la decisión de invadir ilegalmente en primer lugar. Es un argumento difícil de plantear. Después de todo, Occidente no es nuevo en el juego de las guerras ilegítimas y no autorizadas. Los miembros de lo que el primer ministro húngaro Viktor Orbán ha llamado el “consenso pro-guerra” de Occidente harían bien en preguntarse cómo habríamos reaccionado nosotros mismos si, después de haber invadido Irak en contravención directa del derecho internacional, Rusia hubiera suministrado a los iraquíes todo tipo de material bélico. Si Putin hubiera intensificado sistemáticamente su apoyo a Saddam mientras nuestras tropas luchaban en las calles de Basora, primero con tanques y aviones de combate y, finalmente, con misiles capaces de alcanzar París, Londres y Washington, ¿habríamos reaccionado con meras protestas diplomáticas? ¿O nuestros dirigentes habrían considerado que esas acciones traspasaban una frontera inaceptable y eran actos de guerra directos del Estado ruso, sin tener en cuenta los peligros de contraatacar? Por débil y cobarde que haya sido Blair como dirigente, cabría esperar que, en efecto, los gobiernos occidentales hubieran encontrado el valor para contraatacar una agresión tan desenfrenada. ¿Por qué esperamos que los rusos hagan otra cosa?

Se ha repetido muchas veces que el presidente Putin sólo teme a su pueblo, que, después de todo, sólo él podría provocar la caída del veterano dictador. El presidente Zelenski de Ucrania hizo esta misma observación hace poco en una entrevista con Fareed Zakaria de la CNN. La evaluación de Zelenski es acertada. Lo que resulta más difícil de entender es cómo el líder ucraniano puede conciliar esa visión con la ridícula afirmación de que bombardear ciudades rusas con misiles occidentales no tendrá consecuencias significativas. Si Putin es realmente consciente de la opinión pública, es sin duda absurdo suponer que no respondería de la misma manera ante un giro tan grave de los acontecimientos. En cambio, un público ruso enfurecido, vengativo y de mentalidad nacionalista obligaría a actuar incluso al residente más pacifista del Kremlin. Pretender lo contrario no sólo es sumamente irresponsable, sino también extraordinariamente imprudente. 

De hecho, la historia optimista sobre las «líneas rojas» de Rusia que no significan nada puede ser una línea propagandística eficaz, pero tiene muy poco que ver con la realidad. En cambio, Putin prometió una nueva era de asertividad y belicosidad rusas en reacción a la marcha constante de la OTAN hacia el Este durante su discurso de Munich de 2007, y evidentemente cumplió su palabra. Putin dejó en claro que el ingreso de Ucrania a la OTAN precipitaría una respuesta radical rusa. William J. Burns, entonces embajador de Estados Unidos en Rusia y ahora director de la CIA, escribió en un notable cable diplomático de 2008:

El ingreso de Ucrania a la OTAN es la línea roja más clara para la élite rusa (no sólo para Putin). En mis más de dos años y medio de conversaciones con actores rusos clave, desde los que se mueven con mano dura en los oscuros recovecos del Kremlin hasta los críticos liberales más agudos de Putin, todavía no he encontrado a nadie que considere a Ucrania en la OTAN como algo más que un desafío directo a los intereses de Rusia… La Rusia de hoy responderá.

La Rusia de Putin respondió, como saben mejor que la mayoría los ucranianos. De manera similar, el presidente ruso amenazó con brindar ayuda militar a los adversarios occidentales en respuesta a la generosa ayuda de Occidente a Kiev. Una vez más, el Kremlin cumplió su promesa. Si los informes de que Moscú está considerando suministrar misiles antibuque avanzados a los hutíes de Yemen resultan ser ciertos, eso haría mucho más peligrosas las vidas de las armadas de la OTAN que operan en el Mar Rojo. Y hay múltiples señales de crecientes transferencias de tecnología y material ruso a China, incluso mientras se informa que el líder del país, Xi Jinping, se prepara para invadir Taiwán. De particular preocupación para los responsables de las políticas occidentales es la información de que Moscú está suministrando a China tecnologías submarinas avanzadas, un avance que permite a Beijing volverse inconmensurablemente más fuerte en los mares. Esta colaboración chino-rusa transformará el equilibrio de poder en el Pacífico de maneras que son gravemente dañinas para los intereses occidentales.

La tradición de Moscú de actuar en respuesta a sus amenazas debería inspirar cautela en las capitales occidentales, una lección que la comunidad de inteligencia estadounidense transmitió recientemente a la Casa Blanca. Incluso si el lanzamiento de misiles Storm Shadow contra fábricas en Moscú no lleva a un Armagedón nuclear, la mayoría de las personas razonables seguramente estarían de acuerdo en que nada de lo que ha sucedido en el mundo justificaría correr el riesgo de un escenario de ese tipo. El hecho de que una política no pueda, con suerte, llevar a la devastación atómica del continente europeo es una justificación escasa para ponerla en práctica, en particular si ese peor escenario es apenas una posibilidad en una lista de resultados potenciales terribles. De hecho, Rusia tiene numerosas herramientas para imponer un alto precio a Occidente si así lo desea, desde suministrar tecnologías de misiles y submarinos a Corea del Norte hasta compartir secretos nucleares con los ayatolás de Irán. Otras medidas imaginables podrían ser aún más peligrosas e incluir los ataques con misiles de represalia de Moscú contra objetivos de la OTAN no pertenecientes a Estados Unidos, ya sean barcos, bases o, más benignamente, plataformas petrolíferas y de gas en alta mar. Esto pondría a prueba el Artículo V de la Alianza y obligaría a Washington y a sus aliados europeos a decidir entre la humillación y una catástrofe global. No es una situación en la que querríamos encontrarnos.

Sin embargo, parece que ahora nos estamos dirigiendo hacia allí. Con Biden física y políticamente fuera de la ecuación y su vacía vicepresidenta, Kamala Harris, centrada en su campaña electoral, lo que podría resultar una de las decisiones más importantes en décadas (si no, Dios no lo quiera, en la historia de la humanidad) se está tomando con un mínimo de debate y conciencia pública. El caos que se ha apoderado de la administración estadounidense ya no se puede disimular: la amarga y continua grieta entre una facción de la prudencia, aparentemente liderada por el director de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, y el secretario de Defensa, Lloyd J. Austin III, y el grupo hiperbelicista liderado por el secretario de Estado, Antony Blinken, presenta al mundo la triste imagen de una superpotencia capturada por una élite sorprendentemente inepta e indigna. Que esta administración demócrata fuera vendida al pueblo estadounidense como un regreso de la madurez a la Casa Blanca ahora parece demasiado fantástico para creerlo. 

Aunque Estados Unidos (y, por ende, Occidente) carece de liderazgo y cuenta con una burocracia sin rostro que actúa como regente de un presidente Biden evidentemente incapacitado, sigue caminando como sonámbulos hacia la tragedia en Ucrania. Nadie parece saber qué se supone que debe lograr esta política excepcionalmente peligrosa ni qué objetivos persigue; la mayoría de los líderes occidentales (y, de hecho, de los observadores) parecen entender ahora que la guerra en Ucrania no terminará con la victoria sobre Rusia, sino con alguna forma de compromiso negociado. ¿Por qué, entonces, se debe posponer aún más un proceso de paz que todos entienden como inevitable, cuando lo que está en juego es aún mayor y la probabilidad de consecuencias catastróficas (para Occidente y el mundo) es tan grande? A ambos lados del Atlántico, ya sea Trump u Orbán, solo los conservadores realistas están dispuestos a detener el descenso de la humanidad a un desastre cada vez más seguro. Ojalá no se demoren en su tarea.

Nuevamente, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, hizo mención directa sobre las polémicas elecciones presidenciales de Venezuela que se registraron a mitad de este año, en las cuales se autoproclamó Nicolás Maduro como vencedor.

SEMANA

En esta ocasión, lo hizo desde Río de Janeiro en Brasil, desde allí afirmó que fueron un error esas elecciones, expresando que “no hay un voto libre si hay un bloqueo”.

“Creo que fueron un error las elecciones miradas después, yo fui partidario de que se hicieran, pero no hay un voto libre si hay un bloqueo, igual que se critica las elecciones desde el punto de vista del comportamiento del gobierno venezolano, oscuro”, dijo Petro en una entrevista con Globo.

Y aseguró el jefe de Estado colombiano, cuestionando la no publicación de las actas por parte del señalado régimen de Maduro: “No generó una claridad sobre lo que ellos afirman, que ganaron las elecciones, y dejó ese mapa oscuro al no mostrar las actas”.

“La exigencia de un cambio radical del gobierno en este momento no es realista, pero yo creo que va a haber un momento donde Venezuela sepa, su pueblo sepa que exponiéndose de acuerdo él mismo, va a brindar su país de agentes nocivos para su sociedad, de los poderes mundiales más interesados en el petróleo que en otra cosa”, insistió Petro.

El último regalo de Joe Biden a Ucrania no le gustó nada a Donald Trump y a sus aliados, que acusaron al presidente saliente de querer dejar como herencia al presidente electo una escalada del conflicto de consecuencias imprevisibles.

ANSA

Trump no habló directamente, pero su hijo Donald Jr atacó a través de su cuenta de la red social X la decisión del comandante en jefe de autorizar a Kiev a utilizar misiles de largo alcance contra Rusia.

«Quiere empezar la Tercera Guerra Mundial antes de que mi padre tenga la oportunidad de alcanzar la paz y salvar vidas. ¡Hay que bloquear esos billones de dólares! Imbéciles!», sentenció el hijo del magnate, que recordó que hay «10.000 soldados norcoreanos dispuestos a luchar junto a Rusia».
Otra de las incondicionales al magnate, Marjorie Taylor Greene, condenó a Biden por la decisión, que aún no se hizo oficial.

«El 5 de noviembre, el pueblo estadounidense votó para poner fin a este tipo de política, NO quiere financiar ni librar guerras en el extranjero.
Queremos resolver nuestros problemas», atacó la congresista en su cuenta de X.

También en la plataforma de Elon Musk, el senador de Utah Mike Lee escribió que «los liberales aman la guerra porque les permite crear un gobierno más grande y voluminoso», una posición apoyada en el pasado incluso por el propio magnate.

David Sacks, un cercano aliado del patrón de Tesla y uno de los principales donantes de Trump, que también habló en la convención republicana, acusó al demócrata de querer entregar el caos a su sucesor.

«El presidente Trump recibió un mandato claro para poner fin a la guerra en Ucrania. ¿Y qué hace Biden en sus últimos dos meses en el cargo? ¿Aumenta el conflicto para darle a Trump la peor situación posible?».

Según una investigación de la Universidad de Maryland de las últimas semanas, el 62% de los republicanos quiere que el apoyo a las fuerzas de Volodimir Zelensky termine lo antes posible, frente al 63% de los demócratas que cree que Estados Unidos debería seguir apoyándolos.

Pero no todos en el Gran Viejo Partido (Grand Old Party) están de acuerdo.

El senador Roger Wicker, miembro destacado del Comité de Fuerzas Armadas, estuvo presionando a la administración durante más de un año para que levante las restricciones al uso de esos misiles.

«Si se confirman los informes de prensa, acojo con agrado la perspectiva de permitir que Ucrania utilice los Atacms de largo alcance. Esto no justificaría la desaceleración deliberada del gobierno de la asistencia autorizada desde hace mucho tiempo por el Congreso», dijo Wicker.

«Este devastador conflicto podría haberse concluido en términos ventajosos para Estados Unidos y la OTAN si Biden hubiera escuchado el consejo de las mayorías bipartidistas en la Cámara y el Senado», agregó.

Durante la campaña electoral, Trump aseguró que resolvería el conflicto de Ucrania en «24 horas» gracias a sus buenas relaciones con Vladimir Putin y a sus dotes de negociador.

Biden, en cambio, no tiene intención de dejar el mando en estos dos últimos meses y está decidido a dar a Kiev todos los fondos aprobados por el Congreso y quizás otras armas.

Por dos años, la corte argentina había escuchado las denuncias de abusos sufridas por ciudadanos venezolanos que se encuentran exiliados en Argentina, y encontró evidencia creíble de que los graves crímenes que el régimen chavista ha cometido por más de dos décadas constituyen “crímenes de lesa humanidad”, un crimen internacional que —bajo el principio de “jurisdicción universal”— puede ser juzgado en cualquier parte del mundo, sin importar la relación del perpetrador con el país donde es juzgado.

Por: Ezequiel Podjarny y Javier El-Hage – Infobae

El Fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) debería seguir el ejemplo de la corte federal argentina y pedir a la CPI que emita también respectivas órdenes de arresto, ya que lleva más de dos años investigando al tirano Maduro pero ha demostrado displicencia en el cumplimiento de sus obligaciones.

La evidencia de las gravísimas violaciones de derechos humanos a cargo del régimen chavista —que incluyen ejecuciones extrajudiciales y casos documentados de tortura— ha existido por décadas. Durante los últimos 25 años, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Maduro ha empujado al país hacia el abismo, erosionando la democracia hasta convertir a Venezuela en un país dictatorial, hoy en día gobernado por uno de los regímenes más opresivos de la región.

En una terrible confirmación de la dificultad de expulsar al dictador venezolano pacíficamente a través de los votos (como, por ejemplo, sí fue posible expulsar al dictador chileno Augusto Pinochet en 1988), el pasado 28 de julio Maduro se adjudicó fraudulentamente la victoria frente a lo que fue un triunfo demostrable de la oposición, liderada por María Corina Machado y el presidente electo Edmundo González, con el 67% de los votos.

La brutalidad de la represión que siguió a las elecciones contra los venezolanos de a pie que se volcaron a las calles para exigir que sus votos sean contados y que se les garantice eso por lo que votaron —una transición pacífica a la democracia— le ha dado otra oportunidad dorada a la CPI para que cumpla su mandato y haga lo correcto.

La Fiscalía de la CPI, con sede en La Haya, que es responsable de investigar los crímenes de genocidio, de lesa humanidad y de guerra, abrió en 2018 —a pedido de seis países— una investigación preliminar por crímenes de lesa humanidad contra el régimen de Maduro, y, en 2021, la CPI, que tiene la responsabilidad de juzgar estos crímenes, oficializó la existencia del caso.

Entonces, ¿qué se está esperando para actuar?

Desde el 29 de julio, más de 2.500 personas han sido arrestadas y al menos 24 asesinadas. Miembros de la oposición como Freddy SuperlanoWilliams Dávila y María Oropeza han sido víctimas de desapariciones forzadas luego de ser detenidos violenta y arbitrariamente por fuerzas de seguridad y colectivos armados, con extensos períodos de detención incomunicados y sin acceso a sus abogados o familiares, mientras que los referentes opositores Edwin Santos y Jesús Manuel Martínez Medina han sido asesinados por las fuerzas de seguridad del régimen.

Y la lista de líderes opositores detenidos o desaparecidos sigue creciendo, confirmando las constantes amenazas del Ministro del Interior y Justicia de la dictadura, Diosdado Cabello, quien también es blanco junto a Maduro de la orden de detención argentina, y es directo co-responsable de la campaña coordinada de persecución. El presidente electo Edmundo González se convirtió también en uno de los blancos del acoso judicial y las amenazas, lo que lo forzó a salir del país y solicitar asilo en España en septiembre. Machado, por su parte, continúa con la resistencia pacífica dentro de Venezuela, aunque obligada a estar en la clandestinidad, desde donde trabaja para propiciar la legítima toma de posesión del gobierno electo de ella y González, que debería juramentarse en enero de 2025.

Estas son solo las últimas muestras de la barbarie del régimen de Caracas.

Desde el 2014, los venezolanos han sufrido al menos tres picos de represión estatal violenta, particularmente en torno a los movimientos de protesta de 2014 y 2017. Combinados, estos episodios han resultado en miles de personas detenidas arbitrariamente y cientos de asesinados. La reducción del espacio cívico y la erosión del disenso y las libertades fundamentales estuvieron acompañadas de graves violaciones y de la persecución de los críticos del régimen. Entre 2013 y 2023, han habido 1.600 casos documentados de torturas y maltratos y más de 10.000 víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte de fuerzas de seguridad.

Estos hechos y cifras muestran solo una parte de la grave crisis humanitaria y de derechos humanos que se ha desarrollado bajo el mando del PSUV, y especialmente desde que Maduro asumió la presidencia en 2013. Pero son suficientes para demostrar claramente que el régimen ha alcanzado el estándar de responsabilidad penal internacional que debe ser juzgada por la CPI.

En su reporte del 2020 sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela, la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU ya había afirmado que “la misión tiene motivos razonables para creer que en la República Bolivariana de Venezuela se cometieron (…) crímenes de lesa humanidad”. Estamos siendo testigos de lo mismo en 2024.

La CPI está en una posición privilegiada para actuar y así ejercer una presión institucional sobre Maduro y sus cómplices, no solo por lo significativa que sería una orden de arresto para presionar y aislar al régimen, sino también por la relación especial —aunque de cuestionable probidad y eficacia— que Venezuela y la oficina del fiscal han establecido.

En 2021, el fiscal de la CPI Karim Kahn y el régimen firmaron un memorándum de entendimiento para establecer una relación “constructiva” que le permita a Kahn acceder a funcionarios venezolanos, mientras que analiza una denuncia paralela remitida por el propio régimen venezolano contra los estados que le impusieron sanciones económicas. Con el régimen interesado en preservar esta relación, el fiscal está en una posición ventajosa para tomar medidas decisivas.

Si una corte internacional diseñada para condenar el tipo de abusos que están siendo cometidos en Venezuela no hace nada, ¿quién más con ese poder lo hará? Hasta ahora, las acciones adoptadas por la comunidad internacional han hecho poco para detener la violencia y la corrupción del régimen.

La CPI continúa siendo la única institución internacional que no ha sufrido represalias del régimen después de que la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU fuera expulsada de Caracas en febrero por criticar a funcionarios, luego de la detención de la activista Rocíó San Miguel.

Por el derecho de las víctimas a la verdad y la justicia, y por mantener su propia legitimidad, la CPI debe aprovechar esta oportunidad y no esperar hasta enero de 2025 para emitir una orden de arresto contra Nicolás Maduro. El momento de actuar es ahora y el tiempo se está acabando.

Rusia ha comenzado la producción en masa de refugios antibombas móviles diseñados para proteger contra amenazas como radiación, ondas de choque y desastres naturales, anunció el Instituto de Investigación del Ministerio de Emergencias.

Reuters

Los refugios, denominados “KUB-M”, tienen el aspecto de contenedores de carga reforzados y pueden instalarse en el permafrost del norte de Rusia. Según el instituto, una unidad estándar tiene capacidad para 54 personas, con la opción de añadir módulos adicionales.

El anuncio llega en un momento de alta tensión global, mientras la guerra en Ucrania avanza hacia una fase que funcionarios consideran como la más peligrosa desde el inicio del conflicto.

Aunque el instituto no vinculó la producción de los refugios con la situación actual, el anuncio coincidió con la decisión de Estados Unidos de autorizar a Ucrania el uso de misiles de largo alcance para atacar dentro de territorio ruso, un movimiento que ha sido rechazado por el Kremlin.

Armas nucleares autorizadas

El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó este martes un decreto que permite el uso de armas nucleares contra Estados no nucleares si cuentan con el respaldo de potencias atómicas. Según el documento publicado en el portal de información legal ruso, “el lanzamiento de misiles balísticos contra Rusia” figura entre las condiciones que justificarían el uso de estas armas.

La doctrina, que amplía las categorías de amenazas consideradas para la estrategia de disuasión nuclear, incluye agresiones de coaliciones militares como la OTAN.

“La agresión de cualquier Estado perteneciente a una coalición militar (bloque, alianza) contra la Federación de Rusia y (o) sus aliados es vista como una agresión de la coalición en su conjunto,” señala.

Las cláusulas son consideradas por los analistas como una clara advertencia a Estados Unidos y la OTAN, en caso de que decidan involucrase directamente en el conflicto en Ucrania.

El anuncio se produjo en el día 1.000 de la ofensiva rusa en Ucrania, tras reportes de que Estados Unidos autorizó a Ucrania el empleo de misiles de largo alcance. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, calificó esta decisión como “imprudente” y aseguró que habrá una respuesta de Moscú.

La doctrina, que subraya que las armas nucleares son un “instrumento de disuasión” de carácter defensivo, incorpora por primera vez referencias al uso de drones y armas hipersónicas en posibles ataques contra Rusia. Estos cambios reflejan, según Peskov, una adaptación a la actual realidad geopolítica.

En paralelo, el decreto refuerza la postura de Moscú frente a lo que percibe como un incremento de la hostilidad por parte de Occidente, particularmente tras el despliegue de armas nucleares tácticas rusas en Bielorrusia, aprobado previamente por Putin.

El jefe del Kremlin advirtió en septiembre que su país podría utilizar ahora armas nucleares en caso de “masivos” bombardeos aéreos contra Rusia, y que cualquier ataque de un país sin armas atómicas, como Ucrania, pero apoyado por una potencia nuclear, como Estados Unidos, podría considerarse una agresión “conjunta” susceptible de requerir tal medida.

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