Proponen a la mesa de negociación acordar una nueva junta directiva del Banco Central de Venezuela

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Al proceso de negociación promovido por Estados Unidos entre el régimen chavista y la oposición le han pedido de todo: desde atender los reclamos de jubilados y pensionados, hasta liberar a todos los presos políticos, que suman más de 300 en el país. Pero ahora se ha sumado otra solicitud desde el flanco económico.

Por: Pedro Pablo Peñaloza – Infobae

“Hay otro tema que ojalá pueda incorporarse a la negociación entre gobierno y oposición: el Banco Central de Venezuela (BCV). Sería una señal extraordinariamente poderosa que las partes pudieran acordar el nombramiento de una nueva junta directiva independiente, integrada por profesionales con credenciales técnicas y verdadera autonomía frente al Ejecutivo”, planteó el economista Asdrúbal Oliveros.

En principio, la mesa de diálogo tiene tres puntos en su agenda: Atención a las víctimas del doble terremoto del 24 de junio, fortalecimiento de la democracia y derechos y garantías políticas.

El 12 de agosto, tras el cierre del primer ciclo de la negociación, las delegaciones anunciaron que habían sellado dos acuerdos: Promover la recuperación de los activos de la reserva internacional de Venezuela que están en el Banco de Inglaterra -unas 31 toneladas de oro que equivalen a 4,4 mil millones de dólares-, e iniciar un proceso de “transformación” del sistema judicial, que incluye la renovación del Tribunal Supremo de Justicia.

Refundación

Aunque el proceso no apuntaría a cuestiones propias de la gobernanza de la economía venezolana, Oliveros subraya la necesidad de cambiar no solo la constitución sino especialmente el rumbo del ente emisor para atender la crisis que padece Venezuela.

Recuperar la credibilidad de la política monetaria exige reconstruir la institucionalidad del BCV, fortalecer su autonomía, recuperar la calidad y oportunidad de las estadísticas económicas y establecer límites claros al financiamiento monetario del gasto público”, expuso el consultor.

Hasta el 17 de abril, la presidenta del Banco Central fue Laura Guerra, ex cuñada de Nicolás Maduro. Su renuncia al cargo se interpretó como parte de la “depuración” adelantada por la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, quien ha desplazado a fichas vinculadas con el defenestrado Maduro para poner en su lugar a funcionarios de su más estrecha confianza al frente del gabinete económico.

Guerra salió del organismo, luego de que Estados Unidos levantara las sanciones contra la banca pública venezolana. Rodríguez llenó la vacante con Luis Pérez, quien venía desempeñándose como vicepresidente técnico de la misma institución.

“No se trata simplemente de cambiar nombres. Se trata de recuperar una institución fundamental para cualquier programa serio de estabilización”, enfatiza Oliveros, quien aboga por la definición de un “programa económico coherente que pueda corregir los desequilibrios” de la economía venezolana.

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